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Experiencias

Se trata de comer todos los colores del arco iris6 alimentos antioxidantes y una copita de vino tinto

Tomate, remolacha, cúrcuma, papaya, alcachofa, frutos rojos y vino tinto mejoran nuestra salud.

La naturaleza nos ofrece, a través de sus frutas y verduras, todo un ejército de antioxidantes que librarán importantes batallas en nuestro organismo contra los radicales libres y contra el estrés oxidativo, desequilibrio que puede afectar a nuestras células, generando reacciones en cadena hasta desembocar en enfermedades degenerativas.

Para ganar esta batalla contamos con escuadrones de polifenoles, flavonoides, indoles, sulfuranos, carotenoides, ácido elágico, curcumina, luteína, zeaxantina, y muchos más, aparte de minerales como el zinc, el cobre y el selenio, o vitaminas A, C y E o tocoferol.  Puede sonar complicado, pero  es tan sencillo como “comer todos los colores del arco iris”, que aportarán color y alegría al plato, y salud y fuerza a nuestro organismo y a su batallón de antioxidantes.

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Rojos y licopeno para la salud cardiovascular: tomate y remolacha

El licopeno, presente en tomates, uvas rojas, sandía y papaya, es un carotenoide que nos protege ante enfermedades del corazón y de ciertos cánceres.  En otros alimentos rojos como las depurativas fresas, encontramos otro antioxidante, el ácido elágico, polifenol también presente en las frambuesas, de alto contenido en vitamina C.

El tomate previene el envejecimiento, mejora la circulación y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. Es diurético, combate la retención de líquidos y la eliminación de toxinas.  Combinado con aguacate, aumenta la absorción de licopeno.  La dieta macrobiótica, en determinadas enfermedades como artritis, reflujo gastro-esofágico, psoriasis, cistitis o lupus, no aconseja esta fruta, ni ninguna otra solanácea como la berenjena o los pimientos.

La remolacha combate la anemia y enfermedades cardiacas; es depurativa y ayuda a eliminar toxinas; mantiene niveles de azúcar en sangre y reduce el colesterol; mejora la función hepática, alivia infecciones de vejiga, promueve la producción de anticuerpos y de glóbulos rojos y blancos; mejora el sistema digestivo, el sistema nervioso, los huesos y la piel, cabello y uñas.  Resulta un alimento energético y estimulante cerebral, que nos sube el ánimo, nos da fuerza y mejora nuestra concentración.  La remolacha, también llamada betabel, es rica en betanina y en otros flavonoides anticancerígenos, además de en minerales, aminoácidos y vitaminas.  En casos de hipertensión, científicos de la Universidad Queen Mary de Londres recomiendan un zumo de remolacha al día.

Naranjas y amarillos con su betacaroteno para la vista y la piel: papaya y cúrcuma

Calabazas, zanahorias, mangos, naranjas, nectarinas y papayas, son alimentos especialmente beneficiosos para problemas digestivos.   Destacamos también  a la espirulina que contiene mucho más betacaroteno que la zanahoria y aprovechamos para sugerir la lectura de este estudio comparativo entre la capacidad antioxidante de la moringa versus la espirulina www.ygua.net/es/content/capacidad-antioxidante-espirulina-vs-moringa de otra interesantísima web www.ygua.net/es

La papaya contiene betacaroteno además de licopeno, y favorece nuestro aparato digestivo, resultando muy beneficiosa en casos de hígado graso, digestiones pesadas, gastroenteritis, colitis, colon irritable e incluso hemorroides.  Ayuda a eliminar líquidos y a perder peso; aporta mucha fibra y pocas calorías, además de minerales y vitaminas; en concreto media papaya aporta el 150% de la CDR de vitamina C.

La cúrcuma, gran fuente de betacarateno y poderoso anticancerígeno, antidepresivo y antiinflamatorio, mejora nuestro aparato respiratorio, reduce colesterol y glucosa en sangre, y sobre todo beneficia a nuestro hígado.  Aligera la digestión, combate la gastritis, reduce la acidez y previene úlceras; facilita el metabolismo de las grasas y la eliminación de toxinas -incluso las provenientes de pesticidas, fármacos y químicos.  Combinada con pimienta negra nos permite aprovechar todo su poder, multiplicando su absorción por 20.

Verdes y  glucosinolatos y clorofila, depurativos del hígado: alcachofas

Todas las verduras de hoja verde nos ayudan a limpiar nuestros intestinos y a mantener sana nuestra flora intestinal.   Contienen clorofila que promueve la oxigenación celular y mejora la circulación sanguínea.  Son alimentos precursores de la generación de sangre que revitalizan y combaten la fatiga, estados de depresión leve y la astenia primaveral, como las espinacas, excelentes para el corazón, para el cerebro, para el tránsito intestinal y para músculos y huesos, que aportan además luteína y zeaxantina, dos carotenoides amarillo-verdosos que protegen la retina, previenen cataratas y la degeneración macular. Destacamos también al brócoli que contiene además otro antioxidante, el glutatión, que elimina toxinas e incluso metales pesados, y contiene también derivados de aminoácidos como los anticancerígenos glucosinolatos.

La alcachofa, rica en flavonoides como la apigenina y la luteolina, es considerada la reina de la primavera por su efecto desintoxicante del hígado, reduce ácido úrico, fortalece la vesícula biliar, equilibra el colesterol, alivia dolores, molestias y acidez de estómago, y ayuda a eliminar bilis, toxinas y líquidos retenidos.
Azules, morados, antocianina y resveratrol anti-age: Arándanos y vino tinto

Encontramos estos antioxidantes en arándanos, ciruelas, moras, bayas, berenjenas y uvas tintas o moradas, que mejoran nuestra función visual y nuestra memoria.

Arándanos: desintoxicantes que combaten infecciones como la cistitis, favorecen la función visual, regulan niveles de glucosa e insulina, disuelven el LDL, y son todo un superalimento para el cerebro, ya que mejoran la memoria y las funciones cognitivas.

Vino tinto: contiene resveratrol, un polifenol que destruye la cándida albicans, contribuye a la síntesis de colágeno,  reduce la hipertensión y los riesgos de enfermedades cardiovasculares, y reduce también el LDL y los triglicéridos. Gracias a estudios realizados por la Universidad de Georgetown en pacientes de Alzheimer, se comprobó que 1.000 mg de resveratrol al día durante un año, ralentizan considerablemente el progreso de esta enfermedad degenerativa. Y los franceses, grandes consumidores de productos grasos como queso, nata y foie, suelen tener colesterol alto, pero bajas tasas de enfermedades cardiovasculares.  Puede deberse a que en todas sus comidas toman una ensaladita y una copita –o dos- de vino tinto.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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