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Experiencias

La sandía antiene el equilibrio hídrico del organismo y ayuda a combatir la ansiedad por comer algo dulce9 beneficios de la sandía y otras frutas de verano

Sandía, melón, melocotón, papaya, erezas o higos... aún estás a tiempo de consumirlas y aprovechar sus beneficios.

En El Hedonista, ya dedicamos varios artículos exclusivamente a determinadas frutas que podríamos denominar medicinales como la manzana, la piña o el aguacate, que no pueden faltarnos en verano. También podríamos catalogar como medicinales a la sandía, el melón, el melocotón, la papaya, las cerezas o los higos, fundamentales también en esta estación, en la que tampoco deberían faltarnos las nectarinas, que nos ayudarán a perder grasa corporal; o los kiwis, protectores cardiovasculares, laxantes y anti-virus gracias a su altísimo contenido en vitamina C; o el mango, rico en vitaminas A, B y C, magnesio, hierro y selenio, para nuestra piel y cabello; las laxantes ciruelas, de todos los colores; o el pomelo antioxidante y antienvejecimiento, para bajar de peso y acelerar el metabolismo, para combatir la celulitis y eliminar toxinas y grasas del tejido adiposo, para desintoxicar y alcalinizar la sangre y para mejorar la circulación sanguínea. Además su vitamina C estimula la producción de colágeno para la elasticidad de la piel. 

Sandía, la fruta reina del verano

Dos porciones cubren casi la mitad de las necesidades diarias de vitamina C, y un 25% de las de vitaminas B1, B5 y B6.  Destaca por su gran poder diurético y depurativo, y purificador de la sangre y de los riñones. En zumo, puede considerarse toda una bebida isotónica gracias a su alto contenido en agua (92%), y a su riqueza en vitaminas y minerales –especialmente sodio y potasio, además de calcio, magnesio, fósforo y hierro- y en azúcares, ya que contiene un 7,2% de fructosa.  Además de ser un excelente remedio contra la deshidratación al aportar los electrolitos que perdemos al sudar contribuyenido al mantenimiento del equilibrio hídrico del organismo, nos ayuda a combatir la ansiedad por comer algo dulce.  Y aporta cero calorías.

Esta fruta veraniega por excelencia, mantiene nuestro metabolismo activado y nuestro cuerpo bien hidratado y con energía. Su L-citrulina –que se convierte en arginina, aminoácido esencial para nuestro sistema cardiovascular- previene dolores musculares; su licopeno antioxidante mejora la presión sanguínea, previene enfermedades del corazón y reduce posibles daños derivados de la exposición solar. Su vitamina C fortalece nuestro sistema inmune; su vitamina A favorece nuestra vista, y su vitamina B6 contribuye a nuestras funciones cerebrales.

Podemos tomarla tal cual, o licuada junto con zumo de limón y unas hojitas de menta -mezcla que beneficiará a nuestros riñones-, o podemos hacer batidos con yogur o kéfir, o sanos y nutritivos polos de sandía.  Obtendremos todos estos beneficios:

1.- Diurética y desintoxicante, limpia nuestro organismo.

2.- Refresca e hidrata, y tomada antes y después de hacer ejercicio, combate agujetas.

3.- Reduce el ritmo cardíaco y la presión arterial (no abusar si se padece hipotensión).

4.- Sus antioxidantes, vitamina A y C y licopeno, nos ayudan a luchar contra el envejecimiento.

5.- Beneficiosa para la piel, especialmente tras la exposición al sol.

6.- Ayuda a perder peso, gracias a su fibra laxante y saciante.

7.- Por su alto contenido en potasio, nos depura y fortalece, pero no conviene abusar si padecemos de alguna enfermedad renal.

8.- Es de muy fácil asimilación y digestión.

9.- Ayuda a combatir infecciones y fiebre.

Melón, depurativo, laxante y diurético

Puede no resultar muy digestivo, ni siquiera si se consume solo. Lo mejor es tomarlo en ayunas, como sugiere el refrán “por la mañana, oro”. Ayuda a combatir la artritis y la gota.  Una ración aporta el 83% de la vitamina C que requerimos diariamente, y el 30% de ácido fólico.   La variedad Cantalupo,  de pulpa anaranjada que indica su riqueza en betacarotenos, es excelente para la piel.

Melocotón, símbolo de inmortalidad

Aporta las tres vitaminas antioxidantes y anti-envejecimiento: un melocotón de unos 200 gramos aporta el 30% de la cantidad diaria recomendada de vitamina C, el 15% de vitamina A y el 10% de vitamina E.  Es una fruta laxante suave de alto poder nutritivo, rico en vitaminas y sales minerales.

Papaya, la fruta de la buena salud. 

Su enzima papaína contribuye a una buena salud digestiva; favorece al hígado graso, facilita la digestión y la pérdida de peso.  Es considerada un buen remedio natural contra la gastroenteritis, la colitis o el colon irritable.  Esta fruta diurética, nos aporta mucha fibra y pocas calorías.  Rica en potasio, vitamina C y vitamina A, es excelente  para la piel; activa la secreción de melanina y favorece el bronceado.  Media papaya aporta el 150% de la CDR de vitamina C; y betacarotenos, vitamina B, potasio, magnesio, calcio y hierro.

Cerezas, excelentes para todos, pero especialmente para deportistas

Destacamos el poder antiinflamatorio de sus antocianinas que nos ayudarán a recuperarnos tras el ejercicio físico, ya que disminuyen los dolores e inflamaciones musculares; consumidas tras los entrenamientos, reducen dolor de tendones y de músculos por posibles sobrecargas.  Nos aportan también vitamina C, betacarotenos y melatonina, que regulará nuestro ritmo cardiaco y nuestros ciclos del sueño, y potasio, magnesio, hierro, ácido fólico y fibra para la salud digestiva.  También ayuda a nuestra salud cerebral y a nuestra memoria.

Higos, fuente inagotable de salud y energía

Ayuda a combatir la anemia; es excelente para embarazadas, deportistas y personas mayores; para estados de decaimiento, desgaste de articulaciones, reuma, catarros y bronquitis; para combatir el estreñimiento; para nutrirnos de vitaminas A, C, D y E, y minerales: calcio, magnesio, potasio, fósforo, yodo y zinc.

Recuerda el consejo de cinco al día, cinco raciones de frutas y verduras, o incluso más.  Son fundamentales siempre, pero más aún en verano.  Y resulta muy beneficioso dedicar un par de días a dietas de frutas, siguiendo la recomendación de no mezclar frutas ácidas con frutas dulces en la misma ingesta.  Puedes tomarlas tal cual, sin pelarlas si son ecológicas, o lavadas con bicarbonato de sodio o extracto de semilla de pomelo que eliminarán pesticidas, o puedes tomarlas en zumos, licuados, batidos, macedonias o ensaladas.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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