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Experiencias

Ventajas e inconvenientes de una de las bebidas más consumidas en Occidente¿Bueno o malo? El café a examen

La dosis hace el veneno, y es bueno para unos cosas y veneno para otras. Te contamos las últimas novedades.

Considerado por muchos un auténtico veneno, el café es sorprendentemente recomendado a pacientes con Parkinson, con diabetes tipo 2 y como protector de hígado e incluso del cerebro. Hemos consultado varios estudios recientes, y todos coinciden en que, en ningún caso, debemos tomar más de tres tazas al día, ya que esta dosis no perjudica a adultos sanos; ni siquiera al corazón. Pero más de tres tazas sí es perjudicial; por tanto, la respuesta parece sencilla: “la dosis hace el veneno”.

El Instituto Nacional de Salud de EEUU concluye tras un exhaustivo estudio, que “el café es una mezcla compleja de componentes que pueden ser tanto beneficiosos como perjudiciales para la salud”; perjudiciales como las toxinas que nos genera el consumo de café; beneficiosos como los antioxidantes que aporta, y beneficiosa o perjudicial –dependiendo de la dosis y de nuestro estado de salud- como la cafeína.

Toxinas

El riñón tarda 24 horas en eliminar las toxinas derivadas de una taza de café. Por tanto, si cada día tomamos una taza a las 8 a.m., justo cuando nuestros riñones han terminado de eliminar las toxinas de la taza que tomamos ayer a las 8 a.m., volvemos a introducir en nuestro organismo las mismas toxinas; pero ya se encargará el riñón de eliminarlas, y nosotros de volver a introducirlas. Así es la vida del riñón – y del hígado también; siempre desintoxicando lo que nosotros intoxicamos.

Antioxidantes

Pero por otro lado, el café contiene vitaminas, minerales, ácido linolénico y antioxidantes como polifenoles, taninos, bioflavonoides y ácido clorogénico, que pueden beneficiar en tratamientos de desintoxicación del alcohol, enfermedad de hígado graso e incluso pueden reducir el riesgo de cáncer de hígado. La Universidad de Southampton ha realizado varios estudios de los que se deduce que en personas que beben alcohol habitualmente, se reduce el riesgo de padecer cirrosis en un 44% tomando dos tazas al día. Sus polifenoles producen un efecto antidepresivo en nuestro estado de ánimo, además de un efecto vasodilatador; y Harvard University School of Public Health afirma que reducen el riesgo de diabetes tipo 2 ya que ayudan a mejorar la secreción de insulina.

Cafeína

Una taza de café contiene unos 100 miligramos de cafeína, que circula por la sangre sin acumularse en ningún órgano pero repercutiendo en nuestros niveles de adenosina, norepinefrina, cortisol, adrenalina, melatonina, dopamina e insulina. En menos de media hora, el 90% de la cafeína ingerida llega al cerebro donde, durante aproximadamente 3 horas, bloquea los receptores de adenosina, una sustancia natural producida por nuestro cerebro, que induce al sueño, y baja la tensión arterial y el ritmo cardíaco; es entonces cuando se activa la norepinefrina que hace el efecto contrario: eleva la tensión y acelera el ritmo cardíaco. La cafeína sobreestimula nuestras glándulas suprarrenales e incrementa nuestro cortisol y adrenalina, al tiempo que reduce la secreción de melatonina. Por eso nos activa, nos despierta y nos pone en marcha. Aumenta beneficiosamente la dopamina, pero curiosamente sólo en mujeres según el “Journal of Applied Social Psychology”; en hombres, y sobre todo si están estresados, aumenta su agresividad. Y en ambos sexos por igual, aumenta la secreción de insulina.

En pacientes con Alzheimer mejora la memoria a corto plazo, la atención y la retención de datos; evita, o al menos, retrasa, el deterioro cognitivo, y ayuda a que nuestras conexiones cerebrales sigan funcionando con normalidad; y según la revista Neurology, el consumo regular y moderado de café hace que los pacientes con Parkinson desarrollen sus capacidades sociales y su motricidad y se ralentice el proceso neurodegenerativo.

El café es broncodilatador, analgésico y aporta energía a los músculos, mejorando el rendimiento deportivo; y, aunque muchas dietas de adelgazamiento lo prohíben, hay que reconocer que ayuda a adelgazar porque incrementa la eliminación de líquidos y de sólidos, estimula el ritmo metabólico, acelera la combustión de grasas, combate la celulitis, y reduce el apetito, aportando cero calorías.

Pero lo que a algunos sienta bien, a otros no. A los que tienen tensión baja, les conviene; a muchos les impide dormir por la noche, incluso si lo toman a media mañana; a otros en cambio les ayuda a hacer la digestión e incluso les relaja, y si lo toman tras el almuerzo, a continuación se echan una siesta; a personas estreñidas les ayuda, pero ni lo pruebes si sufres de úlcera gástrica, colitis, hernia de hiato o irritaciones gastrointestinales. Tampoco debería tomarse durante el embarazo, ya que la cafeína pasaría directamente al feto a través de la placenta. Aunque el British Medical Journal asegura que no afecta a la salud del bebé.

Más dañino que el café son el azúcar blanco y la leche de vaca que solemos añadirle; y también resulta bastante perjudicial acompañar el café del desayuno con un zumo de naranja, que hiper-acidificará nuestro organismo además de irritar el tracto digestivo. Para desayunar, hay médicos que, a personas hipotensas propensas a sufrir lipotimias, “recetan” un carajillo, y hay quien recomienda beber el café en pequeñas dosis, un sorbito cada hora. Resulta, en todo caso, más recomendable el café orgánico, sin pesticidas ni químicos; y nunca con el estómago vacío, ni tras ejercicio intenso, ni en vaso de cartón de los “take away”, ni recalentado. En una cosa coincidimos todos: el café recién hecho; si no, no.

Pero si no estás de acuerdo, ¿qué tal si lo hablamos con un café?
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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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