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Experiencias

En el Sha, pasando la ITV (1)

Es un hotel (muy bueno); pero también una clínica (la mejor europea en su especialidad) y también un spa. Y promete.

La oferta de pasar cuatro días en Sha Wellness Clinic, sin duda la mejor clínica de bienestar en Europa, es irresistible. Me tomo el tiempo, aparco todos los compromisos (este blog incluido) y vivo la experiencia de probar el tratamiento Discovery. Hoy la comparto con vosotros (y mañana y pasado también).

Situado como un gran y moderno barco blanco en lo alto de una montaña de El Albir (Alicante), el conjunto de edificios del hotel es impresionante a los lejos. Y aún lo es más cuando uno se adentra. Los mejores materiales y un excelente diseño conforman sin duda el mejor un resort de belleza de Europa, del que los españoles deberíamos sentirnos orgullosos. La familia Bataller ha puesto inimaginables esfuerzos y talento en construir un paraíso para la salud y el bienestar. Y lo ha conseguido. Las habitaciones, de 3 categorías, son todas grandes y confortables. Las zonas comunes, impecables (piscinas, comedores, terrazas, zonas de cursos, biblioteca…). Las vistas sobre la bahía de Altea por un lado y sobre Benidorm por el otro, apabullantes. Y la conservación, inmejorable. Una iniciativa a seguir como modelo en un país que presume de dedicarse al turismo. Al de calidad, como el del Sha, lamentablemente no se dedican tantos proyectos. “Menos Eurovegas y más Sha” me comentaba ayer una amiga. Y sí, estoy de acuerdo.

Desde su apertura, el Sha ha recibido importantes premios nacionales e internacionales por su excelente calidad, muchos de ellos como spa de lujo, lo que por sí solo ya justifica una visita al resort. Excelentemente conservado, como todas las instalaciones, el recinto hará las delicias de los amantes del agua, y muchas de las terapias acuáticas forman parte de las recomendaciones médicas en el proceso hacia una mejor salud. No fue mi caso.

La clínica
Gracias a una ampliación, las instalaciones de la clínica están abiertas desde la pasada primavera: espaciosas y exquisitamente diseñadas son el centro neurálgico (junto al comedor) de la vida en el Sha. Allí se pasan consultas y se reciben masajes y terapias. Y de allí sale uno con las indicaciones precisas que determinarán las terapias y la alimentación recomendadas según el estado general de salud. Tras las primeras consultas, ‘lo recomendable para ti’ fluye como por torrente sanguíneo por todas las dependencia del hotel (comedor, salas de masajes, consultas nutricionales…) y todos lo que te atienden, en una perfecta coordinación, saben lo que sí y lo que no es para ti y lo que sí y lo que no deberías hacer.

La filosofía
Cuidar de la mente y del cuerpo es el objetivo de este estupendo complejo. Y lo hace uniendo técnicas milenarias de la medicina asiática con los últimos avances de la medicina occidental. Sea cual sea el programa que se elija, se trata de que al finalizar uno mejore su calidad de vida, y se encuentre más vital y con las defensas reforzadas para prevenir enfermedades y retrasar el proceso de envejecimiento.

El ambiente
El 50% de las personas que vienen a hacer los programas de salud vienen solas. El resto son parejas (amigas, madres/hijas….). Como por lo general el objetivo de la estancia es una cura de salud, no existe mucha comunicación entre los huéspedes, pero sí cierta camaradería que se produce al saber por dónde está pasando el vecino. En cuanto a nacionalidades de origen, Reino Unido, España y Rusia son los principales mercados con porcentajes muy similares. Le siguen Francia, Alemania, Oriente Medio y USA. El silencio es otra de las claves. Al no haber niños, no hay gritos. Al no haber alcohol, nadie sube el tono. Al no haber actividades nocturnas, todos nos retiramos después de que cierre el comedor, a las 22.00 horas. Ah, y no se permite fumar ni en el exterior. Sin duda un templo para los amantes de la vida saludable.

El servicio
160 personas trabajando en el hotel, de 33 nacionalidades diferentes, hacen que uno se sienta atendido las 24 horas del día. Pero en este caso decir solo ‘atendido’ sería no hacer justicia a un equipo profesional que se dedica fundamentalmente a mimarte, siempre con una sonrisa en la cara. Un detalle: desde el primer día, sorprendentemente, todos se saben tu nombre.

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