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Experiencias

Recomendamos volver a comer pipas como cuando éramos adolescentes¿Quieres pipas?

De girasol, calabaza, lino o sésamo presentan efectos anti-inflamatorios, reductores del colesterol y protectores del corazón y el cerebro.

De entre todo el reino de las semillas, hemos seleccionado estas cuatro –girasol, calabaza, lino y sésamo– que aportan múltiples beneficios, y tienen en común sus efectos anti-inflamatorio, reductor de colesterol y protector de nuestros corazones y cerebros.  Destacamos el efecto laxante de las semillas de lino, el efecto anti-age de las de sésamo, el alto contenido en magnesio de las pipas de girasol y el aporte de selenio de las pipas de calabaza, que además de ser un mineral antioxidante, interviene en la producción de esperma y protege la próstata.  Recomendamos volver a comer pipas como cuando éramos adolescentes, para volver a ser –o sentirnos- jóvenes.

De Girasol: fuente de magnesio
¿Cuántas tardes de nuestras vidas habremos pasado comiendo pipas de girasol, sentados en cualquier esquina, con amigos y amigas, en un banco del parque o dando una vuelta por el barrio? ¿Y cuántas veces les habremos preguntado o nos habrán preguntado ellos eso de “quieres pipas”?  Posiblemente sin saberlo, además de entablar relaciones duraderas de verdadera amistad que seguramente hoy perduran, estábamos ofreciendo y nos estaban ofreciendo un montón de vitaminas y minerales para nuestro crecimiento y nuestra salud nerviosa y hormonal.  Si antes las comíamos sentados en un banco del parque, hoy las añadimos a ensaladas y sopas, o incluso las encontramos en panes de semillas y cereales; o molidas para poder añadirlas a nuestros smoothies, o batidos de frutas y verduras.

Estas sencillas pipas, semillas de las hermosas y curiosas flores de girasol, son ricas en fósforo, calcio, potasio, vitaminas del grupo B y sobre todo en selenio, vitamina E, y en magnesio, mineral necesario para la salud ósea y para la producción de energía y que, en equilibrio con el calcio, ayuda a regular nuestro sistema nervioso y muscular. Un déficit de magnesio puede causar presión arterial alta, espasmos musculares, dolores de cabeza, calambres, tensión, dolor y fatiga; las pipas nos ayudan a combatir todo eso e incluso pueden reducir el riesgo de ataques cardíacos y de accidentes cerebrovasculares.  Eso sí, sin sal.

De Calabaza: entre otras cosas, la semilla para la próstata
Estas supernutritivas semillas, que podemos tomar solas, o en ensaladas, sopas, cremas, batidos o mueslies, combaten el insomnio, la depresión y la ansiedad, ya que aportan  triptófano para que segreguemos serotonina para nuestro buen estado de ánimo.  Aportan además vitaminas del complejo B y vitaminas A, E y K, ácidos grasos omega 3 y 6, y magnesio, manganeso, selenio, zinc –beneficioso para nuestra salud sexual y para nuestro sistema inmunitario-, cobre, fósforo, potasio y hierro.  Estas semillas equilibran nuestro pH, alcalinizan nuestro organismo y disminuyen la acidez de la sangre y de los tejidos.  Mejoran nuestra densidad ósea, ayudando a combatir la osteoporosis y la artritis; ayudan a la vejiga y previenen la incontinencia urinaria; y además contienen fitoestrógenos que ayudan en la menopausia, regulan la testosterona y fortalecen la próstata.

De Lino: la semilla laxante
La semilla más rica en proteínas, que además aporta omega 3, hierro, zinc, y calcio. Reducen el colesterol, bajan la tensión arterial y protegen nuestro corazón y nuestras arterias.  Son saciantes, aceleran el metabolismo, regulan el tránsito intestinal y actúan contra la retención de líquidos, por tanto, son excelentes para bajar de peso y además aportan energía y vitalidad a todo el organismo, incluido piel y cabello.   Su ácido linolénico, anti-inflamatorio, actúa contra gastritis, colitis, tendinitis y artritis.  Pueden consumirse en grano o molidas, para hacer pan, en batidos, bizcochos o en zumos.  Son un excelente remedio contra el estreñimiento; podemos dejarlas en agua toda la noche y beber el líquido al levantarnos.  O podemos hacer una profunda limpieza o “detox” de intestinos sin que afecte a nuestra flora intestinal, tomando junto con el desayuno, diariamente y durante tres semanas, de una a tres cucharadas de harina de linaza, y beber abundante agua a lo largo de todo el día.  La primera semana, una cucharada en 100 ml de kéfir; la segunda, dos cucharadas y 100 ml de kéfir; y la tercera, tres cucharadas y 150 ml de kéfir.   Se notan los resultados incluso en el aparato respiratorio, en los niveles de colesterol, en la audición y visión, en piel y cabello, y por supuesto en la báscula.

De Sésamo o Ajonjolí: la semilla anti-age
Todo un alimento-medicamento que favorece la memoria y la concentración y evita el agotamiento cerebral, gracias a su lecitina.  Protegen nuestro sistema cardiovascular, y nuestro aparato digestivo, regulando también el tránsito intestinal.  Por su altísimo contenido en calcio, previenen la osteoporosis; gracias a su vitamina E, favorecen el sistema nervioso, retrasan el envejecimiento y colaboran en la formación de colágeno. Aportan hierro, calcio, fósforo, y vitaminas A, C y del grupo B, ayudando a conciliar el sueño y a reducir niveles de glucosa en sangre y presión arterial.  Son alcalinizantes, energéticas, reconstituyentes, revitalizantes y rejuvenecedoras.  Casi se nos olvida, las semillas de ajonjolí, además de todo eso y  por si fuera poco, previenen la calvicie.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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