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Experiencias

Si respiremos mal, enfermamosRespirar bien para vivir mejor

Cuando el diafragma no ejerce su papel de émbolo, aparecen el estreñimiento, las molestias gástricas y hasta trastornos renales.

“Se pueden vivir dos meses sin comida y dos semanas sin agua, pero sólo se puede vivir unos minutos sin aire”
Maestro Hung Yi-hsiang

El de la respiración es el primer acto instintivo que realizamos por nosotros mismos al llegar a la vida fuera ya del útero materno; también con una exhalación dejamos el mundo. La respiración es vital y su ausencia, mortal. Podemos prescindir de alimento durante unos días, incluso de líquido, pero sin oxígeno en poco minutos moriríamos.

La respiración automática, esa increíble y bella mecánica mediante la que exhalamos aire de diez a catorce veces por minuto, es decir de 15.000 a 20.000 veces al día, nos mantiene vivos. Con una respiración deficiente enfermamos, en cambio un buen uso de la respiración nos libra de trastornos como el estrés, la angustia, los bloqueos físicos y mentales y las emociones tóxicas.

El diafragma, eje del bienestar
Aunque al pensar en este acto incesante, que permite oxigenar todos los órganos de nuestro cuerpo, siempre se piensa en los pulmones como los principales órganos implicados, lo cierto es que nada sería posible sin la acción del diafragma.
El diafragma es un gran músculo que divide el tronco en dos y que se asemeja a una cúpula o un paracaídas. Sobre él se apoyan los pulmones y el corazón. Por debajo de él se encuentran el hígado, el estómago, el bazo y el páncreas.
Cada vez que respiramos el diafragma realiza un movimiento vertical, de arriba abajo, que se puede comparar con el movimiento de los pistones de un motor o también con el émbolo de una jeringuilla. Cuando el diafragma sube, empuja el aire para que salga (exhalación), y cuando desciende se produce una succión que provoca la entrada del aire en los pulmones (inhalación).
El diafragma se convierte en el protagonista esencial en el proceso de nuestro bienestar. Debido al movimiento que este músculo realiza, de vaivén, masajea rítmicamente los órganos abdominales, que son los encargados de estimular el peristaltismo intestinal, lo que mejora la digestión, lucha contra el estreñimiento y ayuda a eliminar gases en el tubo digestivo.
Con la respiración llevamos alimento a todos los órganos, ya que la entrada de aire a los pulmones bombea sangre a los tejidos de todo el cuerpo. Para que así sea, el corazón y el aparato respiratorio trabajan como un equipo bien avenido. Como si se tratara de un viaje circular en autobús en el que la sangre es el pasajero; en el viaje de ida, la sangre impulsada por el corazón va repartiendo el oxígeno a las células de todo el organismo, donde lo intercambia por CO2. En el viaje de retorno, la sangre lleva el CO2 hasta los pulmones. Allí se realiza el intercambio gaseoso, oxígeno por anhídrido carbónico. El oxígeno viajará hasta el corazón y el CO2 será expulsado del cuerpo mediante una exhalación.
Una buena respiración, por tanto, está en el origen de una buena salud. Si calidad de nuestra respiración es buena, entrará mayor cantidad de oxigeno y podrá deshacer del CO2 de una forma más eficaz.

A la salud por la respiración consciente
Pero a pesar de ser un acto mecánico que se produce por sí mismo, nuestros hábitos -malos hábitos-, la exposición continuada a factores medioambientales adversos, y las exigencias de un mundo cada vez mas desnaturalizado y centrado en un consumo voraz hacen que respiremos mal; y entonces enfermamos, porque perdemos resistencia ante las enfermedades, el esfuerzo físico, la fatiga y la irritabilidad. Tras muchos dolores, insomnio, hipertensión, malas digestiones, estrés… suele haber una respiración deficiente. Una correcta respiración beneficia la salud, pero también actúa sobre el pensamiento y sobre la voluntad. Respirar es un mecanismo vital y complejo del que dependen la oxigenación de nuestras células y el buen funcionamiento del cuerpo. Es importante saberlo para poner remedio.

“La falta de aire o de respiración profunda es una de las causas de estrés tanto para el cuerpo como para la mente” comenta Jorge Espinosa, maestro de yoga y director del centro Kiai. “Es indispensable respirar conscientemente y oxigenar adecuadamente todo el sistema.
“Respirar correctamente es tan importante como comer o dormir bien. Para los taoístas, de hecho, la nutrición obtenida del aire por medio de la respiración es aún más importante que para la salud y la longevidad que la obtenida de los alimentos y la bebida por medio de la digestión”, escribe Daniel Reid en su libro El Tao de la salud, el sexo y la larga vida, en el que dedica un amplio apartado al análisis de la respiración. Así, habla de dos tipos de respiración: la limpiadora y la energizante. La respiración limpiadora desintoxica el cuerpo y se centra en la espiración; la respiración energizante recoge y acumula energía vital, y se concentra más en la inspiración.
El suspiro, por ejemplo, sería un ejemplo de respiración limpiadora espontánea, pues consta de una inspiración rápida seguida de una espiración larga y forzada. El bostezo, en cambio,  es un ejemplo de respiración energizante espontánea: una inhalación larga, lenta y profunda, brevemente retenida en los pulmones y seguida de una exhalación relativamente corta.

La medicina china lleva siglos llamando la atención sobre la importancia de una buena respiración para una buena y larga vida. “De hecho, – escribe Daniel Reid- la palabra china qi (o chi) significa ‘aliento’, ‘energía’, ‘aire’. Una de las primeras referencias a una forma de terapia médica en la que se hace referencia a la respiración aparece en una inscripción encontrada en 12 tablas de jade fechadas a mediados del siglo VI a. De C.: “Al respirar, hay que proceder de la siguiente manera: retener el aliento abajo y dejar que se acopie. . Cuando se haya acopiado, se expandirá. Cuando se expande, se hunde hacia abajo. Cuando se hunde hacia abajo, se acalla. Cuando se haya acallado, se solidificará. Cuando se solidifica, empieza a crecer. A medida que crece, es atraído hacia adentro y hacia arriba, y llega hasta la coronilla. Por arriba, empuja hacia la bóveda del cráneo. Por debajo, empuja hacia abajo. Quien siga este método tendrá larga vida. Quien vaya contra él, morirá prematuramente”.

Suspiro,  bostezo, aliento…
Aunque en el mundo occidental no existe un termino específico para designar el control de la respiración, en Oriente se considera una ciencia en sí misma. En China tienen el qigong y en la India el pranayama.  Para muchas escuelas orientales, la respiración se basa en el equilibrio del ying y del yang; y una respiración correcta refuerza el suministro de energía vital. El yoga, el taichí, el chi-kung trabajan desde ese punto de partida. No es posible ejercitarlos sin una respiración consciente.

“Puesto que aliento y energía forman un puente entre cuerpo y mente, la respiración puede ser controlada tanto física como mentalmente, y es la única función vital que escapa a la división entre el control voluntario y el involuntario. Si no se le presta atención, la respiración se produce de forma tan espontánea y natural como el latir del corazón; cuando es controlada por la mente, la respiración se vuelve tan voluntaria como el andar y puede utilizarse para regular todas las demás funciones vitales, tales como el pulso cardíaco, la presión de la sangre, el metabolismo digestivo, la eyaculación, la secreción de hormonas y demás” concluye Daniel Reid. Sin duda la mejor herramienta para que nuestro cuerpo y nuestra mente vivan mejor y durante más tiempo.

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