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Experiencias

Yo confieso…

... me he enfrentado al fantasma de la manicura masculina, y traigo buenas noticias: los hombres también debemos cuidarnos las manos y disfrutar de sus beneficios.

Como si de un secreto se tratase, hago pública mi última cita en un salón de belleza. Me he enfrentado al fantasma de la manicura masculina, y traigo buenas noticias: los hombres también tenemos derecho a cuidarnos las manos y disfrutar de sus beneficios.

A pesar de nuestros avances, a día de hoy el mundo de la estética sigue siendo un gran misterio para el género masculino. Es cierto que el hombre del siglo XXI ya no es un Alfredo Landa dispuesto a sufrir las desgracias que se le antojan a la naturaleza, pero siguen existiendo tabúes a la hora de hablar de aquellos pequeños tratamientos y placeres que también nosotros queremos disfrutar.

El caso de la manicura es quizás el más significativo. Aunque no dista mucho de otras prácticas como una limpieza de cutis (no es un secreto que también nosotros lo hacemos), sigue teniendo colgado el cartel de “Solo mujeres” dentro del imaginario masculino. Sin embargo, ¿qué nos lleva a no querer cuidarnos las manos? Intentando solucionar esta duda decidí aceptar una invitación para enfrentarme al miedo a la lima y el cortaúñas.

Me encontré en el Beauty Boulevard de la calle Juan Bravo de Madrid con Itziar, encargada de comunicación del centro. Por su forma de mirarme, creo que supo leer el miedo en mi cara. “Chico, no te preocupes, que esto se lo hacen muchos hombres. Empiezan obligados por sus mujeres y acaban viniendo solos a que les dejen las uñas perfectas”, comentó resuelta ella.

Mientras una de las trabajadoras del centro se prepara todo, comenta aspectos sobre la manicura y los hombres que hacen que empiece a relajarme y a darme cuenta que estoy en ‘buenas manos’. “En Colombia es una práctica muy común” dice, poniendo mis manos en remojo. Me seca la izquierda y tijera en mano, comienza a dar forma a la uña, y continúa: “Tener una manos cuidadas es tan importante como ir bien peinado. Son una carta de presentación, pero ustedes los españoles siguen sin creérselo mucho”. Aprovecha la pausa para sacar la lima y continuar moldeando. Repite con la derecha y empieza a explicarme el siguiente paso; “Empezamos con un removedor de cutículas. Utilizamos el de Masglo, que es un gel muy efectivo, que las deja blanditas para poder quitarlas después con facilidad y sin que duela”.

Cutículas fuera, se encarga de hidratar las uñas con un aceite especial, también de Masglo, y masajea la punta de los dedos para aplicar bien el líquido. Debe haberse dado cuenta de que sigo anclado en mis cavilaciones sobre la masculinidad y la manicura, así que sigue con su discurso para no iniciados: “Con una buena manicura se pueden evitar muchos problemas, como el que se produce en los fumadores, que a veces deja manchas en los dedos. También las manos que están muy secas, con cayos y padrastros. Todas esas cosas que no son solo estética, sino que pueden causar dolor en el día a día, pueden solucionarse con una buena manicura”.

Se lanza a masajearme la mano al mismo tiempo que me extiende una espuma anti-microbios, y continúa con una exfoliante que retira toda la piel muerta de toda la mano y, finalmente, aplica una hidratante. Vuelvo a mirar mis manos y noto el cambio: las uñas están más sanas y la piel más suave. Me sorprendo a mí mismo pensando que tienen un aspecto mucho más limpio. Y en mi paranoia sobre lo masculino y lo femenino, me doy cuenta de que el corte de la uña es completamente distinto al de la mujer, por no hablar de razones puramente fisiológicas.
La mujer parece ver mi satisfacción, y se aventura a decirme: “Ahora, puede elegir entre un esmalte mate o uno que le de brillo con el pulidor”. Y como mi seguridad masculina ha vuelto a mí, más fuerte que nunca, me animo a probar el esmalte de Masglo que no proporciona más que un brillo natural a la uñas.

¿Cuál debería ser mi penitencia? Recomendaros a todos que probéis, aunque sea una vez, a haceros la manicura. El pecado no está en la vanidad, sino en el miedo a pensar que hoy en día cuidarse las manos es cosa de chicas. Quién sabe, tal vez deberíamos prestar un poco más de atención a nuestros amigos colombianos, que llevan tiempo predicando la buena nueva de este secreto de belleza… masculina.

Una respuesta a Yo confieso…

  1. ANA P. dijo:

    Me encanta Masglo, tiene unos esmaltes de una excelente calidad y los tratamientos de uñas son fantásticos.

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