El Hedonista El original y √ļnico desde 2011

“Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.”. Montesquieu

Menu abrir sidebar

El Hedonista se la juega

Una noche en Eurovegas

El escenario de un futurible Eurovegas le viene a Alex al pelo. Inventarse o morir.

A nuestro jugador no se le resiste nada. Y si de ganar se trata, el escenario de un futurible Eurovegas le viene al pelo. Inventarse o morir. Y en este caso no hay elección.

(*)RAFAEL DE ROJAS es periodista y escritor. twitter.com/rafaviajar.
El autor de las ilustraciones es JAIME COMPAIR√Č, pintor, escritor, compositor y guionista.

Mi compa√Īero de barra es un payaso. La cara pintada con una gran sonrisa y el traje rojo en forma de coraz√≥n, un dise√Īo de la conocida Agatha Ruiz de la Prada.

¬ŅUstedes pueden beber estando de servicio?

Acabo de dimitir -semivocaliza el comediante con copas y copas de m√°s-. Le estaba haciendo competencia desleal al payaso triste. ¬ŅA usted nunca le ha roto el coraz√≥n una funambulista?

Todas las veces.

Recojo mi ginfizz y le deseo una ca√≠da mullida mientras vuelvo a la mesa de juego. La partida se hab√≠a puesto interesante justo cuando se sent√≥ frente a m√≠ aquel pr√≠ncipe napolitano. Tra√≠a muchas m√°s canas en la barba que la √ļltima vez y una selecci√≥n de complementos tan estridente como siempre; no dejaba de acariciar un bast√≥n rematado en una enorme bola de √°mbar chiapaneco. Nos record√°bamos muy bien. Desde aquella primera noche en Montecarlo no hab√≠amos dejado de cruzarnos. En Singapur estuve sutilmente bravuc√≥n durante toda la partida porque sab√≠a que le sacaba de quicio. En un par de horas empez√≥ a despe√Īarse en errores de novato. Cuando volvimos a encontrarnos en Baden-Baden fingi√≥ con astucia que le volv√≠a a afectar mi juego agresivo s√≥lo para hacerme creer que en la mano clave apostaba sin cartas. Me desplum√≥. Para cuando coincidimos en la misma mesa del Atlantis Paradise de las Bahamas nuestro encono era del tama√Īo de una Guerra Fr√≠a y acab√≥ con el exterminio mutuo que aprovech√≥ un camboyano listillo para hacerse con todas nuestras fichas.

Hac√≠a a√Īos que no nos ve√≠amos cuando me lo top√© esta ma√Īana en el alien√≠gena jard√≠n bot√°nico de Eurovegas. Ya de noche, nos hab√≠amos buscado por las mesas, compartiendo una √ļnica idea, la de una revancha definitiva. Los otros jugadores -la pareja de impasibles turistas americanos, el concienzudo jugador alem√°n y los dos tah√ļres centroeuropeos vestidos como diplom√°ticos- apenas exist√≠an para nosotros. Los fuimos desactivando uno por uno. Ahora me ten√≠a contra las cuerdas. Cada vez que yo consegu√≠a buenas cartas √©l se retiraba o me golpeaba con una jugada mejor, en cada uno de mis faroles entr√≥ de lleno. Algo me estaba traicionando, alg√ļn peque√Īo tic. O que se sab√≠a todos mis trucos. No me daba un respiro. Me dedic√≥ una jesu√≠tica sonrisa de pavoneo.

¬ŅEs una bola de cristal?– se√Īal√© a la empu√Īadura de su bast√≥n.

S√≥lo ten√≠a una oportunidad, una √ļnica mano en la que doblarme o perecer. Y ten√≠a que decidir r√°pido cu√°l iba a ser. Me llegaron un 6 y un 7 de corazones, una jugada modesta, pero apetecible como una patinadora veraniega. Uno de los espejos planetarios que multiplicaban el sal√≥n, el mayor de todos los del casino del M, le sac√≥ un brillo al √°mbar de mi oponente. Me lo tom√© como una se√Īal, por qu√© no, y fui con todo. Nos miramos largamente, √©l buscaba en el fondo de mis ojos, quer√≠a leer mi jugada. Los endurec√≠, baj√© mis constantes vitales, dej√© de respirar.

Esto no es una biblioteca p√ļblica ‚Äďle se√Īal√© con una voz sin modulaciones.

Era la mano definitiva de la partida definitiva y ya no le import√≥ bajar la guardia. Me dedic√≥ su cat√°logo completo de gestos, arrug√≥ la frente, se mordi√≥ el labio, tamborile√≥ sobre las cartas: no ten√≠a una buena jugada, pero pensaba que yo tampoco. Ten√≠a raz√≥n. Cuando levant√≥ las cartas, su rey y su dos me llevaban alguna ventaja. Las tres primeras cartas descubiertas en la mesa le daban la raz√≥n: una pareja de apestosos monarcas me dejaba casi fuera. Pero yo tampoco estaba tan lejos de un color. La √ļltima carta confirm√≥ mi jugada y consegu√≠ doblarme. Pero sobre todo consegu√≠ doblegarle. Esta es siempre es una carrera para corredores de marat√≥n, una expedici√≥n polar en la que hay que saber administrar los cad√°veres y procurar que no se te congelen las manos. Su voluntad hizo crack y la partida se dio la vuelta y me sac√≥ la lengua. Ahora era yo quien le le√≠a como si me hubiera prestado el manual. En s√≥lo tres encontronazos como tres tiroteos todas sus fichas fueron m√≠as. Recog√≠ mis ganancias y le quise consolar:

¬ŅSabes lo mejor de todo? Que si hubieras ganado t√ļ quiz√°s √©ste hubiera sido el final. Pero has perdido, y eres demasiado cabezota para dejarlo as√≠. S√© que volveremos a encontrarnos.

Caro amico, el mundo no tiene suficientes casinos para separarnos ‚Äďgrit√≥ desde la puerta.

UN POSIBLE EUROVEGAS DESDE DENTRO.

La partida transcurre en el a√Īo 2026, con los seis casinos de Eurovegas ya en pleno funcionamiento a las afueras de Alcorc√≥n. Se juega en las salas de The M, el rascacielos de 72 pisos que constituir√° el emblema del complejo, al estilo del Venetian de Macao o el Marina Bay de Singapur, ambos propiedad de Las Vegas Sands, los promotores del proyecto madrile√Īo. Antes de su desenga√Īo amoroso, el payaso fugado y beodo trabajaba en Circo, el resort tematizado que incluir√° un edificio multicolor de 50 plantas a cuyos pies se instalar√° un circo estable de inmensas carpas. Se ha insinuado que el Circo del Sol podr√≠a instalar una sede permanente all√≠. El ginffiz que √Ālex se lleva a la mesa es un c√≥ctel en el que se envuelve el hielo picado con ginebra, zumo de lim√≥n y sirope. En pocos lugares del mundo lo preparan como en el madrile√Īo Del Diego. El jard√≠n bot√°nico en el que se reencuentran los duelistas ser√° un espacio verde de inspiraci√≥n asi√°tica cubierto por inmensas l√°mparas que simulen ser √°rboles, con la hiedra escalando por su tronco y tiaras de luces haciendo de hojas.

LA FRAGANCIA

Davidoff. The Game. Una fragancia que entra en juego con todas sus armas de seducci√≥n, La principal, un acorde √ļnico de gin fizz a base de bayas de enebro, que evoluciona a una nota de coraz√≥n en la que destaca el lirio y las maderas preciosas, y termina con un fondo de intenso de √©bano. Sensual, refinada y vibrante.

El Hedonista se la juega

Todo esto
y mucho más
en El Hedonista se la juega
+

Especiales

Todo esto
y mucho más
en Especiales
+