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En la despensa

Nueva York y Francia, a bocados

Lunwerg publica dos volúmenes para saborear las archiconocidas recetas de la Gran Manzana y la delicada dulzura de esa confitería parisina llamada À la mère de famille. Y son para comérselos.

Hay quien de sus viajes urbanos guarda en la memoria las obras de los museos, los escaparates de las grandes avenidas, los edificios, incluso, el rostro de alguna persona con la que se cruzó. Y existen aquellos que, a esa maleta de recuerdos, suman multitud de platos que en ése, y en ningún otro lugar del mundo, han saboreado. Lunwerg Editores propone un recorrido por las recetas que saben a Nueva York, porque es en los cafés, barras y restaurantes de dicha ciudad donde se degustan. Se trata de Nueva York, Las recetas de culto y lo firma Mark Grossman. Y de Francia, dulzura, delicadeza, caprichos… esto es, el recetario de Julien Merceron, actual maestro pastelero de la mítica pastelería À la mère de famille.

De la Gran Manzana, cocina callejera, platitos ligeros y otros contundentes, que se compran en esos templos de la rapidez llamados deli y los que cargan la pila en las mesas comunales de cálidos establecimientos. Grossman reúne hasta 130 sugerencias, las más conocidas, aquéllas que componen la cocina neoyorquina, porque, para muchos, su autenticidad reside en la suma de multitud de tradiciones. Es decir, bagels, cheescakes, smoothies, donuts, pancakes, muffins… Y, cómo no, hamburguesas, ensaladas, perritos calientes, huevos… traídos por quienes pronto serían neoyorquinos y adoptados por sus descendientes, generación tras generación. Por ellos y por medio mundo.

Es una exquisita selección que se acompaña de buenas fotografías, direcciones clave para probarlas y ‘engordar’ la maleta de los recuerdos, así como detalladas recetas para prepararlas en casa.

De vuelta a este lado del Atlántico, Francia sabe a mantequilla, chocolate, caramelo así como a fruta confitada, avellana y almendra. A eso y a mucho más sabe y huele, si se abre la puerta de la famosa confitería parisina À la mère de famille, fundada en 1761. El libro homónimo repasa la historia de una saga entregada, en cuerpo y alma, a deleitar a la selecta clientela con mermeladas, galletas, caramelos, siropes… Son hasta 1.200 especialidades que la convierten en parada fija cuando se pasea por Faubourg-Montmartre.

El maestro pastelero que, actualmente sigue poniendo el pabellón alto, es Julien Merceron; él comparte algunas de las recetas universales, clásicas y regionales de este delicado establecimiento que comenzó siendo una tienda de ultramarinos típica de otra época. Y así, página a página, ¡Nueva York y Francia qué bien saben!

Una respuesta a Nueva York y Francia, a bocados

  1. Creo que podría comer ambos libros página a página. Las fotos son fabulosas!

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