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Pasquale Caprile: retrato al colodión húmedo

En la época de lo digital y de la popularización de la fotografía, los que conocen el oficio de verdad buscan otras vías de expresión. Este es el caso

Entramos en el nuevo estudio-taller del fotógrafo Pasquale Caprile para aprender cómo se realiza un retrato aplicando una técnica fotográfica muy antigua: el colodión húmedo.

– Pasquale, te conocemos como fotógrafo publicitario, admiramos tus fotografías de autor, te seguimos desde hace 20 años como embajador de Lomography Spain…., ¿por qué, de pronto, en un momento en que nos inundan lo digital, Instagram, etc, se te ocurre trabajar con esta técnica artesana, que nos suena casi a prehistoria de la fotografía?
Precisamente porque la fotografía está hoy en día saturada de posibilidades tecnológicas y digitales. Hemos aceptado que todo se puede manipular, todo se retoca cientos de veces, fotográficamente hablando, y así se nos escapa la belleza de la verdadera realidad. Nos olvidamos del instante, de la magia y satisfacción que produce crear una obra fotográfica artesanalmente, utilizando los recursos más primarios descubiertos y desarrollados por verdaderos alquimistas-fotógrafos hace más de 150 años. Con esta técnica del colodión húmedo, la imagen que hemos captado se revela ante nuestros ojos, como por arte de magia. Y participamos en todo el proceso creativo. Quizá la característica que más me interese de este proyecto es saber que cada obra fotográfica es realmente y poderosamente única.

– Cuéntanos un poco en qué consiste esta técnica del colodión húmedo.
El colodión húmedo es un procedimiento fotográfico creado en el año 1851 por el investigador y fotógrafo francés Gustave Le Gray. El método supone la utilización del colodión, una especie de barniz que se vierte líquido a la placa, que a su vez se introduce en un tanque con sales o haluros de plata, sensibles a la luz. Ahí permanece durante cinco minutos y es donde se produce la reacción fotosensible. La técnica se denomina colodión húmedo porque la placa ha de permanecer húmeda durante todo el procedimiento de toma y revelado de las imágenes. Una vez producida la reacción, la placa se coloca en su chasis fotográfico y se introduce en cámara.

– Estoy fascinada viendo estas cámaras antiguas. ¿De dónde las has sacado?
Llevo años coleccionando cámaras, las voy encontrando por aquí y por allá, en anticuarios, mercadillos….

– Bien, tenemos ya la cámara lista. ¿Qué ocurre ahora?
En este caso, como vamos a realizar un retrato, tenemos a nuestro personaje o modelo ya listo y preparado. Retiramos el obturador o tapa del objetivo y, como en las películas antiguas, el personaje debe permanecer totalmente inmóvil durante unos segundos y entonces…. Flash! Se produce una explosión, un fogonazo, y la foto está hecha.

– La foto está hecha pero no la vemos inmediatamente, claro, como ocurriría con una foto digital.
Efectivamente. Ahora comienza el proceso de revelado, que la persona fotografiada va a poder seguir paso a paso. Nos acompaña a la sala de revelado. Ahí, en el cuarto oscuro, colocamos la placa en el revelador y la lavamos con agua para ir quitando los restos de plata. Vamos a ir viendo cómo comienza a aparecer la imagen, aún irreconocible. Entonces la trasladamos al tanque de cianuro.

– ¡Cianuro! ¡Pero si este producto es letal!
Sí, hay que manipularlo con cuidado. Pero aquí lo utilizamos diluido y no precisamente para suicidarnos, como en la Antigua Roma. El cianuro actúa de fijador. Poco a poco, se va intuyendo la imagen, como en un negativo. Y en ese momento, en tres, cuatro, cinco segundos…. es cuando se produce la alquimia: la imagen se convierte en positivo. La imagen se “revela”. Es algo mágico. Es un instante único. Lo bonito de esta experiencia, además, es que el cliente participa de este proceso. Se ve a sí mismo saliendo del fijador. Al cabo de 2 o 3 minutos, la plata desaparece por completo y queda la imagen fija en positivo sobre el soporte, en este caso de aluminio, aunque antiguamente era de cristal. Este es el ferrotipo, es decir, una fotografía hecha por la creación de un positivo directo sobre una hoja de metal.

– Y además de personajes, ¿qué otras cosas fotografías con la técnica del colodión húmedo?
He realizado un trabajo muy personal, el proyecto “Foliis et Floribus”, expuesto en la galería Rina Bouwen de Madrid en enero de este año, sobre bodegones con diversidad de plantas, hojas secas y flores en proceso de secado, con fondos neutros y composiciones estudiadas al milímetro. Los resultados obtenidos hasta la fecha me llenan de esperanza y me dan la fuerza e inspiración para continuar a fondo con esta técnica maravillosa.

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