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Formentera: anticípate

Hay una isla en versión A, más de cara al exterior y social; y hay otra más slow y hippy. En cualquier caso, mejor antes de julio y agosto.

Llegar a Formentera siempre produce una emoción especial. Quizá sea porque te vas acercando lentamente, en barco. Y si es en cubierta, recibiendo el sol y el viento en la cara, mejor aún. Ha llegado por fin el momento de hacer la travesía, de aprovechar los días que se van estirando poco a poco, antes de que se nos eche encima la temporada alta y ruja la marabunta.

Formentera es pequeña y apta para recorrerla en bici o en scooter. Y aunque es la más chiquita de las Pitiusas, ofrece también varias caras. Por eso os proponemos un plan A y un plan B. Elegid el qué más os apetezca. O haced como nosotros, que lo mismo nos apuntamos a desconectar del mundo cual hippies en los 60, que nos lanzamos de lleno a la hoguera de las vanidades.

Hasta hace muy poco, la oferta de pequeños hoteles con encanto en la isla era más bien escasa. A nosotros nos gusta el Gecko especialmente por su ubicación en la playa de Es Migjorn, su chill-out junto a la piscina y sus cursos de yoga.

Recientemente ha abierto sus puertas el hotel &spa Es Marés en Sant Francesc, que tiene muy buena pinta, pero que aún no hemos probado personalmente.

Otra de las opciones que recomendamos, porque nos encanta la tranquilidad, es alquilar una casita (o si váis en grupo y el presupuesto lo permite, una villa) en la zona de Es Migjorn, a un paso de la playa, o en el Cap de Barberia, entre caminos sin asfaltar, donde sólo se escucha el graznido de las gaviotas y el ruido del mar al golpear el acantilado. En el Cap, la sensación de aislamiento y libertad es total. En Formentera Villas encontraréis una oferta amplísima para todos los bolsillos.

En cuestión de playas, también hay dónde elegir: de punta en blanco con medio Milán en Illetes; a resguardo del Levante y para disfrutar del mejor buceo en Cala Saona, o como Dios nos trajo al mundo en cualquier recoveco aislado a lo largo de Es Migjorn, hasta llegar a Es Caló des Morts. Lo que no falla nunca es el color del agua: increíblemente turquesa, aguamarina, esmeralda….

Los restaurantes y chiringuitos también se mimetizan con el personal: en Illetes preferimos no recomendaros nada. Si tenéis la necesidad de ir, por el hecho de decir que habéis estado, mejor hacerlo a primerísima hora de la mañana o al atardecer (salvo que vayáis en invierno o a la caza de celebrities). De otro modo, os arriesgáis a no poder dar un paso o a chocar contra un barco mientras nadáis. Estáis avisados. Claro que también podéis dar un salto a Espalmador y ahí sí que podéis estar a vuestro aire.

En Es Migjorn, nuestro favorito es un restaurante de toda la vida, el Real Playa. Arroz a banda delicioso, trato familiar y servicio encantador. También nos gusta el Blue Bar.  Para una cerveza o un mojito al atardecer Piratabus, ¡cómo no!, Las Banderas , un sitio muy especial, y Flipper&Chiller para unas vistas espectaculares desde la azotea. Y hay más, sólo tenéis que ir paseando por la orilla o la pasarela de madera sobre las dunas a lo largo de los casi 8 kms de playa, para descubrir vuestro chiringuito favorito.

En Cala Saona nos encanta, por lo bien que se come y lo simpáticos que son, el único restaurante que hay en la playa, según bajas a la arena, al fondo pegado a las rocas de la derecha.

Para cenar también podéis optar por el plan A o el plan B. Si os apetece poneros (muy) guapos y rivalizar con la crème de la crème italiana, acercaos a Ca’n Carlos en Sant Francesc. Es bueno, caro y con ambientazo.

Un plan un poco más relajado es acudir a Ca na Pepa, en el centro de Sant Francesc, uno de nuestros favoritos a cualquier hora del día. Nos chifla la cocina mitad italiana, mitad mediterránea que elaboran sus dos cocineros. Uno de ellos, Walter, de Buenos Aires, trabajó en Mugaritz y prepara una paletilla de cordero de la isla de caerte de espaldas.

No dejéis de subir a La Mola, especialmente en noches de luna llena, ni os perdáis las vistas de la isla desde el Mirador. Y si aún os queda tiempo, pasaros por Rafalet en Es Caló. 

Y si no, tampoco pasa nada, que en Formentera no creo que construyan nunca un aeropuerto y las cosas transcurren despacio, como nos gusta a nosotros.

Una respuesta a Formentera: anticípate

  1. Maribel vives dijo:

    Estuve en Formentera hace mucho tiempo y no he vuelto, salvo lo de la italianada al completo, veo que ha cambiado poco. Lo celebro con entusiasmo. Que ganas de volver.

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