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¿Te irías a Lisboa? (10 pistas para disfrutarla)

La capital portuguesa sigue guardando tesoros que hacen que el viajero siempre desee volver. Descubrirlos es dejarse llevar. Como en el recorrido que te proponemos.

Proximidad, buen clima y exquisita combinación de tradición y modernidad son algunas de las claves que convierten a esta ciudad en una tentación irresistible para el viajero. A nosotros nos gusta, y mucho.

Lisboa, la antigua Olissipo, se ha convertido en una de las ciudades más frecuentadas por nuestro turismo patrio. La proximidad, el buen clima, la cultura e historia compartidas o su exquisita combinación de tradición y modernidad son algunas de las claves que convierten a esta ciudad en una tentación irresistible para el viajero. Con estas diez pistas, invitamos a los hedonistas a descubrir un semblante menos conocido, pero también deslumbrante, de nuestra “saudadosa” Lisboa.

Iniciamos nuestro recorrido en la Iglesia de São Domingos (1), a un paso de la archiconocida Praça do Rossío, un sorprendente escenario teatral, casi operístico, que nos dejará boquiabiertos. Su apariencia actual es fiel testimonio del desolador terremoto que destruyó Lisboa en 1755 y del incendio que dio al traste con buena parte de su decoración interior en 1959. Era de esta Iglesia de la que salían en procesión los condenados a la hoguera por la Inquisición.

A muy pocos pasos, nos adentramos en la Casa do Alentejo (2), que pasa casi inadvertida a los ojos del viajero tras el portal del número 58 de la rua Portas de Santo Antão. No es el patio arabesco que nos da la bienvenida lo más llamativo del antiguo Palacio Alverca, que también, sino los decadentes salones que podemos escudriñar en la primera planta del edificio, vestigio de las suntuosas fiestas que tenían lugar aquí en los inicios del siglo pasado cuando el lugar se transformó en el “Magestic Club”, el primer casino de la capital.

Volvemos sobre nuestros pasos a la Baixa pombalina, a la peatonal rua Augusta, donde encontramos el recientemente inaugurado MUDE, Museo del Diseño y de la Moda (3). Ubicado en la sede del antiguo Banco Nacional Ultramarino, cuyo interior presenta, deliberadamente, una apariencia de expolio y abandono, aloja la colección Francisco Capelo, con más de 2.200 objetos de diseño de equipamiento y de moda, en su mayor parte de alta costura, desde la década de 1930 hasta nuestros días. No hay excusa que valga para no descender a la sala acorazada en las catacumbas del edifico.

Muy cerca, no podemos perder la ocasión de visitar A Vida Portuguesa (4), la tienda que la periodista Catarina Portas abrió en el corazón de Chiado, en un almacén centenario de cosméticos, con el propósito de recuperar una infinidad de productos portugueses que a punto estuvieron de caer en el olvido. Un delicioso elogio de las manufacturas portuguesas donde pueden adquirirse desde los jabones Ach. Brito e Confiança, en sus embalajes originales, hasta las conservas Tricana, los azulejos Viúva Lamego, lápices Viarco o los cuadernos Emílio Braga e Serrote.

Continuamos nuestro recorrido hasta la Praça Luís de Camões, de cuyas inmediaciones parte la calçada do Combro. A mitad de camino nos topamos con la estación de partida del Elevador da Bica (5), que desciende prodigiosamente hasta el majestuoso Tejo (Tajo), que en Lisboa toma nombre y dimensiones de mar. Menos conocido que los turísticos elevadores da Gloria o de Santa Justa, salva vertiginosamente el desnivel que separa la parte alta de la ciudad del río, y nos permite acercarnos un instante al mirador de Santa Catarina para degustar una “bica” disfrutando de las vistas de la otra orilla.

Compremos billete y descendamos hasta el Museo Fundación Oriente (6), situado entre las avenidas de Brasilia y 24 de julio, en la Doca (muelle) de Alcântara. Es una de las más valiosas colecciones privadas sobre Oriente, alojada en el Edificio Pedro Álvares Cabral, una construcción portuaria de inicio de los años 40 destinada a almacén de bacalao, cuyo olor puso en riesgo el proyecto museístico. No solo merecen la pena algunas de sus piezas, de excepcional valor (biombos chinos y japoneses de los siglos XVII y XVIII, ejemplares de arte nimban, porcelanas de la Compañía de Indias, etc.), sino el espacio mismo, la disposición de la colección, su restaurante y tienda.

No lejos de aquí, debajo mismo del inicio del Puente 25 de abril, en un antiguo complejo industrial que permaneció abandonado hasta casi ayer, se levanta LX Factory (7), uno de los proyectos más vanguardistas y de nuevas tendencias de la ciudad, en el que se suceden estudios de arquitectura, decoración, fotografía y hasta una escuela de actores. Sugerimos el restaurante Cantina (cocina de sabores universales con un toque luso), que ya servía en 1846 a los operarios de la antigua Gráfica Mirandela, y la asombrosa librería Ler Devagar (8) con una programación excepcional plagada de tertulias literarias, conferencias, jazz, fado, música africana y experimental, todo ello a la sombra de una gigantesca rotativa ya en desuso.

De vuelta a la Lisboa antigua, hacemos un alto en la Cinemateca portuguesa (9), cita obligada para los amantes del séptimo arte. Con un acondicionamiento arquitectónico digno de admiración, entre linternas mágicas y otros artilugios únicos del oficio, podemos pasear por sus salones y tienda. En su bar restaurante 39 Degraus, podemos tomar un respiro y si los caprichos del azar lo consienten, asistir en verano a la proyección de alguna película en su fantástica azotea. Si la oportunidad no se diera, podremos deleitarnos en cualquiera de sus dos salas de proyección disfrutando de su fabulosa programación.
No podemos terminar esta breve guía llena de caprichos sin sugerir un lugar donde escuchar buen fado regado con vinho verde. Mesa des Frades (10) abre sus puertas todas las noches en un pequeño recodo de la vieja Alfama, la antigua capilla da Quinta da Dona Rosa. Las paredes, encaladas y revestidas de paneles de azulejos del siglo XVII, han visto “salir los dientes” de algunos fadistas de renombre de las generaciones más jóvenes como Carminho (conocida en nuestro país por dar la réplica a Pablo Alborán en el tema “Perdóname”) o Pedro Moutinho.

12 respuestas a ¿Te irías a Lisboa? (10 pistas para disfrutarla)

  1. Muy bonito recorrido por una de mis ciudades favoritas y mas bellas de Europa..Allí nos sentiremos como en casa porque es muy acogedora.Cada rinconcito tiene mucho encanto,porque el paraíso está mucho mas cerca de lo que pensamos.Guardo en mi retina los bellos momentos vividos en dicha ciudad.Mi enhorabuena por el reportaje.

  2. Maria Murcia dijo:

    Muy bien el reportaje, enhorabuena a Quino. Cuando visite Lisboa seguire tus consejos!!!

  3. Patricia SANTIAGO DE COMPOSTELA dijo:

    Fantástico!!!! Es un recorrido que se aleja de las tradicionales rutas turísticas, y nos permite conocer el alma de la ciudad. Nos descubre rincones y espacios que nos ayudan a entender por qué Lisboa es tan especial. Estupendo trbajo!!! Seguiré tus recomendaciones cuando regrese, y espero que esto sea pronto…

  4. Miguel dijo:

    Nos alegramos que os guste la propuesta. Quino, que es lisboeta de adopción, sabe muy bien lo que propone para los seguidores de este blog. A muchos lisboetas -nos consta por la felicitaciones recibidas- también les ha gustado la propuesta por coherente y acertada.

    Un saludo

  5. Florencia Pacheco dijo:

    ¡Qué bueno este artículo! Estaré en Lisboa con mi padre (que visita por primera vez) en septiembre y pienso seguir el recorrido paso a paso!!! Muchas gracias por los consejos!!! Un saludo.

    • Quino Meseguer dijo:

      Florencia… este es un sugestivo recorrido si uno va a estar varios días en Lisboa o si ya es visitante “viejo” de la ciudad. Recuerda que estas diez pistas no son los rincones más conocidos de la ciudad -ni mucho menos-. Si es la primera vez, no dejes de visitar los lugares más turísticos, que no por ser más vistos carecen de interés.
      Un abrazo e boa viagem!

  6. chelo RIBADEO. dijo:

    Gracias por el reportaje. Yo fui en dos ocasiones: Una para visitar la expo y (solo vi la exposición) aunque me impresionó la ribera del tajo. La segunda solo pernocte – pero fue en la parte antigua y pude apreciar algo,nunca tuve la sensacion de ciudad q ue desribes y que le infunde a muchisimas personas amigas,espero poder volver y apreciar tu viaje o la belleza que carazteriza esa ciudad. te agradezco estos recorridos pues despiertan las ganas y pasion de hacerlos.

  7. Lady pecas dijo:

    Adoro Lisboa. Adoro Oporto, Adoro Setúbal, Coimbra, Evora,Obidos…..Adoro Portugal…..y los españoles somos tan tontos que vivimos junto a un país maravilloso, compartimos mucho y sin embargo, le damos la espalda. Tontos, ya digo

  8. Mar (León) dijo:

    Maravilloso reportaje. Es un sugerente recorrido por detalles sensoriales y pequeñas pinceladas que nos hacen sentir viajeros únicos, dejándonos envolver por los sonidos, la luz, los colores,…Pronto volveré. Seguro.
    Un abrazo Quino!

  9. Desamparados Lluch dijo:

    Para mí Lisboa tiene el tranquilo encanto de lo decandente. Una ciudad a la que nunca te cansas de volver porque siempre descubres un rincón en el que disfrutar de un estupendo “chai”.

    Por si os interesa: En la Casa do Alentejo, además, hay un restaurante en el que puedes disfrutar de la gastronomía de esta región portuguesa. El salón no es muy acogedor pero la comida es excelente.

    Gracias Quino por el reportaje. Tomo nota para mi próxima excursión.

  10. David de Mendoza dijo:

    Una ciudad que nunca deja de sorprenderme. ¡Enhorabuena por el reportaje!.

  11. Montse Gonzalez dijo:

    A mi que vivo en Lisboa ..Me has descubierto a Mesa dos Frades :) Y me he alegrado muchísimo al ver tu mención a la cinemateca , un lugar que me encanta y al que me encanta ir sobre todo las tardes/noche de invierno…

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