El Hedonista El original y único desde 2011

“Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo.”. Julio Cortázar

Menu abrir sidebar

Estreno

Gavin O’Connor dirige una comedieta con formas de acción sobre un lobo con piel de cordero‘El contable’ llama dos veces

Entre el melodrama familiar y la película de acción, Gavin O'Connor ofrece una película absolutamente delirante.

A pesar de anunciarse mediante un cartel original con estética de thriller setentero, El contable (2016) es un perfecto disparate dosmilero, propio de una época desnortada donde parece que lo único original que queda por contar son refritos cuya novedad, en caso de buscarse, pasa por el exceso, la deconstrucción, la hibridación o la ironía. Ya en 2011 el norteamericano Gavin O’ConnorCuestión de honor (Pride and Glory), La venganza de Jane– sorprendía a sus espectadores con Warrior, una película tan pueril en su trama como contundente en su acción, donde un dramón familiar más propio del teatro decimonónico terminaba resolviéndose en clave de hostias, sobre un ring, a pecho descubierto. Una fórmula calibrada con precisión, que en esta ocasión ha decidido llevar al delirio, hasta convertir una película en apariencia seria en una gran broma final solo apta para espíritus sensibles a la pirotecnia y al humor absurdo. Que aquí abundan.

La historia sigue las peripecias de un contable (Ben Affleck) de provincias que dedica sus días a ayudar a los granjeros de la zona y sus noches a revisar las cuentas de los terroristas, mafiosos y traficantes más peligrosos del planeta. Una suerte de mente maravillosa con síndrome de Asperger, incapaz de entender lo que pasa por las mentes ajenas pero increíblemente dotado para los números. Usa un nombre falso, Christian Wolff, escogido en honor a un matemático histórico (siguiendo un patrón bastante escandaloso para un forense de las finanzas que descubre fraudes a partir de regularidades). Pero el nombre esconde una verdad, porque además de ser un genio de los números es una máquina con los puños (un “lobo con piel de cordero”, como rezan los Evangelios cristianos), engendrada por un padre militar decidido a endurecer a sus hijos a base de palos. Una habilidad de lo más útil en su oficio, donde de vez en cuando tiene que enfrentarse con algún cliente insatisfecho. Como es el caso.

Una premisa de lo más pulp para un guion absolutamente alocado (Bill Dubuque), con varios hilos argumentales que parecen navegar a la deriva hasta terminar desembocando en una cascada de acción y en carcajada de incredulidad. Por un lado la historia presente del protagonista, contratado para analizar los libros de cuentas de una compañía fundada por un sospechoso experto en tecnología protésica (John Lithgow), donde conoce a la amable economista del lugar (Anna Kendrick) y destapa la caja de los truenos por llegar. Por otro lado un mandamás del Departamento del Tesoro (J.K. Simmons) que chantajea a una joven analista (Cynthia Addai-Robinson) con el fin de que se dedique a la caza del contable. Luego una larguísima serie de flashbacks en los que se nos presenta la ‘educación sentimental’ de Wolff y su hermano a manos del padre de ambos (Robert C. Treveiler). Otros cuantos flashes del pasado en los que se presenta la relación de Chris con un contable de la mafia (Jeffrey Tambor) que le enseña todo lo que hay que saber sobre lavar (y ganar) dinero negro. Y finalmente las aventuras de un misterioso asesino a sueldo (Jon Bernthal), contratado para eliminarle en caso de necesidad.

Desde luego la película no es la representación cinematográfica más edificante sobre autismo, pero decididamente la más explosiva que uno recuerde. Y no solo por la inclinación del protagonista hacia los rifles y las granadas, que utiliza en varias secuencias magníficamente rodadas. Sino por el modo en que O’Connor explota cómicamente el trastorno de su héroe, hasta el punto de que lo que inicialmente empieza invitando a que el espectador se lleve las manos a la cabeza en señal de vergüenza ajena termina por conseguir que las alce entre risas, ante lo desvergonzado del guión. Una película de formas solemnes pero fondo bufonesco, que hará las delicias de aquellos fans del género dispuestos a no tomarse todo en sentido literal.

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+