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Estreno

Nueva película de Clint Eastwood, un vibrante docudrama sobre el aterrizaje de un avión comercial en el río HudsonSully, un héroe comedido

Nueva y reluciente película firmada por Clint Eastwood, un vibrante docudrama centrado en la historia real del piloto Chesley “Sully”.

Sully (2016) es la nueva y reluciente película firmada por Clint Eastwood, tan interesado como siempre por las personalidades excepcionales, si bien en los últimos años parece haber redirigido su tradicional querencia por los personajes bigger-than-life (Sin perdón, 1992) hacia territorios más mundanos, en busca de figuras heroicas de andar por casa, sean ficcionales (Million Dollar Baby, 2004; Gran Torino, 2008) o ancladas en la realidad (El Francotirador, 2014). Operación que repite en Sully (2016), en esta caso con la historia real del piloto Chesley “Sully” Sullenberger, que aterrizó su Airbus 320 con 155 personas a bordo en el río Hudson, allá por enero de 2009, tras verse los dos motores de su avión destrozados por una bandada de pájaros. Y lo hace confeccionando un docudrama vibrante, con solidez temática y gran latido narrativo.

Interpretado por un Tom Hanks de pelo canoso y bigote a juego, al que últimamente parece encartar esto de encarnar a héroes cotidianos con nervios de acero (Capitán Phillips, 2013; El puente de los espías, 2015), el filme alterna gustosamente pasajes donde se nos muestra la hazaña del piloto (que todo el público debe conocer, pero disfrutará experimentando en primera persona) con escenas de lo que ocurrió después (sobre lo que probablemente pocos hayan oído hablar). Porque mientras los medios de comunicación y el pueblo americano entronaban a una figura de comportamiento para ellos heroico, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (representada por los escépticos Mike O’Malley, Anna Gunn y Jamey Sheridan) le sometió a una inquisitiva investigación por lo que entendían había sido una decisión cuanto menos cuestionable, al dictar los protocolos que debía haber intentado aterrizar en uno de los aeropuertos cercanos. Lo que según los simuladores hubiera sido posible, situando a Sully y su copiloto (Aaron Eckhart) entre la espada y la pared.

Pero no se equivoquen, no estamos ante un drama judicial, a pesar de la persecución a la que es sometido el protagonista por los auditores. Sino ante un equilibrado drama de catástrofes, donde el director combina múltiples recreaciones trepidantes del accidentado aterrizaje con una inteligente exploración dramática de sus consecuencias sobre un individuo que se ha visto inesperadamente enfrentado a la calamidad, y que ahora debe lidiar con el trauma personal y la presión social. Cuestión que Eastwood y su guionista (Todd Komarnicki) plantean con mesura y lucidez, cavilando sobre los inevitables desajustes psicológicos que una situación así produce.

Y no solo las dudas, los miedos, las iras y las angustias que el personaje debe gestionar, todo ello esbozado con delicadeza; sino también procesos emotivo-cognitivos más complejos, como la dificultad de aceptar un suceso tan extraordinario que cuesta fijarlo en la memoria biográfica como real (proceso por el que pasa especialmente su mujer, Laura Linney); o el modo en que la gravedad de los hechos pesa tanto sobre la experiencia que parece torcer todo el espacio-tiempo de la vida pretérita a su merced, como si de repente toda una vida tuviese sentido en ese sinsentido que se está viviendo (apuntado mediante dos brevísimos flashbacks).

Una perspicaz exploración psicológica que el director presenta sin estruendos ni aspavientos, a la vez que incide una y otra vez sobre el monumental incidente, desde múltiples perspectivas, ofreciendo a su audiencia varios accidentes al precio de uno, a cual más vibrante. Incluso abre la película en clave de catástrofe (como ya hiciera en Más allá de la vida, 2010), en esta ocasión dejando que una pesadilla del piloto haga las delicias de los espectadores más atraídos por los fuegos artificiales.

Pero el drama se impone al efecto, y con una fotografía (Tom Stern) tan fría como las gélidas aguas del Hudson en enero, unos elegantes efectos especiales que privilegian el suspense al espectáculo, y un montaje acotado y de inexorable pulso que mantiene en vilo durante los 96 minutos del metraje, Sully se presenta como una de las películas más redondas del director en los últimos años.

Una respuesta a Sully, un héroe comedido

  1. Tiene muy buena pinta la película, estoy deseando verla. Saludos.

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