El Hedonista El original y único desde 2011

“Si te encuentras solo cuando estas solo, estas en mala compañía.”. Jean Paul Sartre

Menu abrir sidebar

L de Libros

No apta para todos

Libertad cuenta la historia de una familia americana, con diferentes generaciones y ramificaciones. Es un viaje de búsqueda desde la soledad.

Libertad no es una novela de intriga ni promete segundas partes. Su lectura te empapa y te envuelve, aun sabiendo que no puedes esperar nada bueno. No es literatura de superficie. Disfrutarla se convierte en una magnífica experiencia.

«No escribo para todo el mundo. Escribo para la gente que no encaja en él. Para los que no están satisfechos y sienten vergüenza. Escribo para los misfits. Y pertenecen a todas las clases, a todas las razas y sexos y edades. No es una minoría insustancial, quizá llegan al 5% de la población, puede que más. Son esas personas que leen y visitan las tumbas de sus escritores preferidos, porque se sienten menos solos haciéndolo. Esa es la gente que realmente me preocupa».

Así se expresaba Jonathan Franzen en una entrevista de promoción de su libro el otoño pasado. Se trata, de salida, de una declaración de intenciones. Después de leer Libertad, después de disfrutar esta extraordinaria novela, me pregunto si, efectivamente, yo también soy uno de esos mifsits, de esos inadaptados a los que se dirige el autor. Probablemente, sí; al fin y al cabo la lectura siempre abre caminos y nos lleva por vericuetos inimaginables que se integran en nuestra vida y de los que es imposible salir indemne.

Libertad es una experiencia magnífica. A mí me asustaron sus 667 páginas, porque no soy muy aficionado a estos tochos tremendos que tanto abundan. Libertad cuenta la historia de una familia americana, con diferentes generaciones y ramificaciones. Es un viaje al corazón de esta familia cuyos miembros buscan desde su soledad, cada uno a su manera, la felicidad. Dicho así, no parece que la historia de esta familia sea muy diferente a la nuestra. Y probablemente ahí radique el acierto de esta narración y de todos los grandes libros: hacernos caer en la cuenta de la verdad.

Libertad no es una novela de intriga ni promete segundas partes. Hasta cierto punto, el argumento es lo de menos. No es literatura de superficie. Su lectura te empapa y te envuelve, aun sabiendo que no puedes esperar nada bueno, tal es la tentación del fracaso de los personajes que la habitan. Todos ellos son hombres y mujeres que conocemos y reconocemos, porque son, piensan y sienten como nosotros; son contradictorios, buscan, se equivocan y aman como nosotros. Los sentimos nuestros, en una geografía contemporánea, la americana, que nos sabemos de memoria, porque forma parte de nuestro paisaje como si fuera nuestra propia ciudad. Es Estados Unidos, el país más poderoso de la Tierra, pero apela a todos nosotros. Sus personajes (Walter, Patty –la narradora−, Richard Katz, Joey… ) se entregan a la pasión del dinero, el sexo, las drogas y el rock and roll; buscan su libertad, que sienten amenazada tantas veces, desde diferentes frentes.

Se ha dicho que Libertad es la primera gran novela americana del siglo XXI. Su autor fue portada del TIME, que ya es decir, se aproxima a la manera de las grandes novelas del XIX. Es curioso, entonces, que veamos también en eso un signo inequívoco de modernidad. Y sin embargo, en el fondo contiene los ecos de toda la narrativa americana que más me gusta, la de Salinger, Carver, Ford, Kerouac, incluso Auster.

L de Libros

Todo esto
y mucho más
en L de Libros
+