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La colección Magalhaes es aventura y pasiónMuseo Automovilístico de Málaga

Es una de las colecciones más importantes del mundo. Además, el automóvil de sus sueños puede ser suyo por unas horas.

Joao Manuel Magalhaes, originario de Oporto, ha continuado y ampliado una de las colecciones de automóviles clásicos más importantes del mundo. Iniciada por su padre, Antonio Magalhaes, está valorada en unos 25 millones de euros. El Museo Automovilístico de Málaga, ubicado en la antigua fábrica de Tabacalera, alberga hoy esta colección única donde conviven coches de la Belle Époque y de los “locos años 20” con joyas del periodo Art Decó, de la elegante tradición inglesa y la sofisticación al más puro estilo de Hollywood y la Dolce Vita. Coches donde la técnica y el diseño se alían para crear las máquinas más bellas, auténticas obras de arte que despiertan un deseo, nos emocionan y nos transportan a otra época.

Es el propio Joao Manuel Magalhaes quien nos habla de la colección del Museo Automovilístico de Málaga.

Del Renault a gasógeno al Jaguar de Françoise Sagan.
A Antonio, mi padre, le fascinaban los coches y la mecánica. En 1944, durante la guerra, como no había gasolina se fue de luna de miel con mi madre en un viejo Renault a gasógeno. toda una aventura que requería coraje y habilidad. Adelantado a su tiempo, dinámico y deportista, mi padre visitó Cannes en los años 50, donde se cruzó con Françoise Sagan y su flamante XK 120. En ese momento nació su admiración por los Jaguar. ¡En el Museo tenemos 5 ejemplares!

Los primeros modelos.
Mi padre comenzó a comprar lo que había en Portugal entonces: coches populares como los Austin, Morris y Citroën. Llegó a bautizarlos con cariño: el coche del cura, el del boticario, el del médico… Luego llegó el Unic de la mano de un gran amigo suyo, un inglés toda una leyenda del vino de Oporto. Por aquella época, en Portugal abundaban los coches americanos, a falta de vehículos nacionales. A mi padre le encantaban los Ford… ¡quizá porque había muchos y eran baratos! Luego llegaron el Studabaker, algunos Cadillacs y poco a poco vendrían los espléndidos Packards hasta llegar a los europeos de alta gama: los elegantes Talbot, Jaguar, Bentleys…

A medida que el país prosperaba económicamente, la colección iba adquiriendo más empaque. Hasta que llegó la Revolución de los Claveles y con ella la casi destrucción de la colección. Se vendieron entonces muchos automóviles. Todavía recuerdo hoy con nostalgia algunas “joyas de la corona” que vi partir tristemente, como los Delage, Rochets Schneider, los magníficos Packards, algunos Rolls-Royce que fueron cayendo uno tras otro en manos de los grandes negociantes de Londres. Me dio particular pena perder el FN (Fabrique National), vendido a un comerciante francés. Más tarde, unos treinta años después, conseguí recuperarlo (a él o a su hermano gemelo) en Salt Lake City. Escaparon “in extremis” de la quema los que conseguimos esconder en Verín, Galicia, que más tarde atravesarían de nuevo la frontera de forma clandestina cual vulgares productos de contrabando. La situación en Portugal se normalizó y la colección renació de sus cenizas. Con adquisiciones primero en Europa, después en América y finalmente en el planeta entero, la colección fue ampliándose de forma fácil y rápida.

La fase actual. Mi trabajo como “arqueólogo de los automóviles”.
A la muerte de mi padre decidí invertir y mejorar la colección, proponiéndome hacer algo excepcional. Huyo de la banalidad. Con la colección, busco sorprender y superar las expectativas. Así empecé con este reto, aunque con una característica bastante original en un coleccionista de coches: a diferencia de mi padre, ¡yo no entiendo absolutamente nada de mecánica! Aún hoy la gente, incrédula, me sigue preguntando: ¡No es posible! Si usted no sabe nada de motores ¿cómo ha conseguido reunir todo esto?

Aristocráticos o plebeyos, todos los coches que adquiría tenían un denominador común: estaban todos destrozados. Como suelen decir los grandes emprendedores, las restauraciones difíciles se resolvieron rápido; ¡fueron las imposibles las que requirieron más tiempo! Mucho antes que Indiana Jones, me dediqué a la busca y captura de vehículos, algunos encontrados en las condiciones más extrañas, exóticas e irrepetibles. Desde palacios de la realeza a gallineros; automóviles cuyos propietarios pertenecían a grandes familias aristócratas o que dormitaban en los más modestos desguaces. Adquiridos en las más selectas subastas en París o en el desierto de Arizona. Coches de bomberos, de la policía, ambulancias, camionetas y hasta coches funerarios: todo podía ser útil e interesante, cualquier pieza podía tener un gran valor. Encontrados en estado catatónico, considerados irrecuperables, algunos fueron adquiridos a precios accesibles, incluso alguno de forma casi gratuita. Nadie tenía el coraje, ni quizás el gusto de comenzar un trabajo de restauración considerado demasiado caro, improbable de completar, de dudoso resultado y que requeriría muchos años de paciente trabajo.

Recuerdo docenas de casos extremos como el del Minervette, cuyo motor se dedicaba a sacar agua de un pozo y cuyas ruedas se habían implantado en el carro de un agricultor. O el De Dion-Bouton que llegó sin llantas y con las ruedas de madera. El ahora esplendoroso Lancia Astura contaba sólo con el motor y el bastidor: el resto de la carrocería apareció como un esqueleto abandonado en mitad del campo. Provenientes del rincón más remoto, adquiridos a través de una simple fotografía, los coches llegaban por supuesto cargados de desagradables sorpresas: sin puertas, sin faros, sin asientos, con capas de pintura que ocultaban que por dentro estaban completamente podridos…, hasta el Maserati que llegó sin motor, olvidado en un embarcadero y que conseguimos hacerlo traer meses más tarde después de mucha insistencia y muchos rezos. Uno de los casos más fantásticos fue el Peugeot Eclipse, enterrado durante la Segunda Guerra Mundial. Imagínense el estado indescriptible en el que llegó. A base de miles de golpes pacientes y del ingenio del chapista, quedó como nuevo. ¿Y qué decir del Rolls de 1924 cambiado por un frigorífico? ¿O del Lancia Dikappa cuyo dueño, un señor sordo que por nada del mundo quería separarse de su querido coche? Sólo aceptó venderlo cuando recibió de regalo unos audífonos. Cuando llegó el Jackson a la aduana inglesa, las autoridades sanitarias quedaron horrorizadas al descubrir en su interior un nido de arañas venenosas, las famosas viudas negras. Dejo para el final el increíble Jaguar MKV de 1950, proveniente del estado de Alaska. Nosotros lo consideramos un símbolo anticipado de la globalización, la prueba de que el automóvil fue capaz de ocupar todo el planeta y llegar hasta el Polo Norte.

Las salas del museo:
Los automóviles están distribuidos por épocas:

Belle Époque
El periodo que comprende desde finales del siglo XIX  hasta el comienzo de la I Guerra Mundial en 1914. En sus primeros tiempos el automóvil fue la continuación de los coches tirados por  caballos. Los modelos: Winner (USA), Minervette (Bélgica-1904), Dion Bouton (Francia-1903), Richmond (USA-1908), Delage (Francia-1910), Renault AX (Francia-1911), Charron (Francia-1910), Buick (USA-1916), Jackson (USA-1906), Hupmobile (USA-1912), AmericanLaFrance Simplex (1918) y un Barron Acroyd (Inglaterra-1912).

Los dorados años veinte
Conocida también como “los locos años veinte” debido a la euforia originada por el final de la I Guerra Mundial y la excepcional prosperidad económica, esta década aportó cambios de comportamiento como la liberalización de la moda y la creciente emancipación de la mujer, que empieza a adaptar el automóvil como expresión de elegancia y seducción. En esta sala se pueden encontrar un total de ocho vehículos: Lancia (Italia-1921), Minerva (Bélgica-1923), Paige (USA-1927), Hispano Suiza (España-1917), Nash (USA-1930), Studebaker (USA-1931), Unic (Francia-1920) y Ballot (Francia-1928).

Art Déco
La edad de oro del automóvil. El diseño de la década de los 40 está marcado por la celebración en París de la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas. Este nuevo estilo de diseño reformista, creativo e innovador alcanza su máxima expresión en la estética, el lujo y la elegancia de coches que son auténticas obras maestras. En esta sala encontramos: Mercedes 540k (Alemania-1937), Bugatti (Francia-1936), Rolls-Royce Phantom III (Inglaterra-1936), Packard (USA-1939), Minerva (Bélgica-1916), Delage (Francia-1938), Pierce Arrow (USA-1930), Lancia (Italia-1934), Talbot (1937), BMW (Alemania-1938).

Coches populares
Coches de la clase media y urbana que demanda modelos prácticos y económicos, como el coche del médico, el del boticario o el del cura del pueblo. Los mini coches eran más baratos e intentaban ahorrar material ante la escasez de la post guerra. Todavía hoy son modelos sumamentemente curiosos y  atractivos. Un total de nueve vehículos ocupan esta sala: Morris Minor (Inglaterra-1931), Austin Seven (Inglaterra-1928), Austin Seven (Inglaterra-1928), Citroen (Francia-1922), Morgan (Inglaterra-1928), Fuldamobile (Alemania-1955), Velorex (Checoslovaquia-1963) y Fiat 500 (Italia-1936).

Coches de diseño
Un conjunto único de modelos estéticamente avanzados para su tiempo. Concebidos por los más grandes diseñadores de coches y creados con el objetivo de impresionar, de hacer algo totalmente innovador. Algunos de ellos son auténticas “esculturas rodantes”. Avant garde, exóticos, excéntricos, extravagantes, futuristas… todos estos automóviles tienen un  denominador común: ser demasiado adelantados para su tiempo. Un total de trece vehículos componen esta sala: Lancia Astura (Italia-1938), Tatra (Checoslovaquia-1947) Renault (Francia-1930), De Sotto (USA-1934), Peugeot (Francia-1937), Cord (USA-1937), Auburn (USA-1936 ), Allard (Inglaterra-1949), Panhard und Levassor (Francia-1938), Kaiser Darrin (USA-1954), FN Fabrique Nationale (Bélgica-1930), Citroen (Francia-1963) y Cord (USA-1936).

Coches de ensueño
Una colección hollywoodesca con los modelos más impactantes de la cultura americana. Destaca la colección de Cadillacs, exponente máximo del estilo de los años 50 e icono de lujo y potencia. Famosos, deportistas y millonarios como Elvis Presley contribuyeron a dar fama a estos vehículos. “Eldorado” (1959) con sus aletas y defensas tipo avión, su parabrisas panorámico y sus cromados se convirtió en un automóvil de culto y símbolo del “sueño americano”. Estos elegantes coches suelen lucir en fiestas, eventos, espectáculos y todo tipo de producciones. Un total de ocho vehículos componen esta sala: Chrysler (USA-1956), Cadillac (USA-1947), Ford Thunderbird (USA-1956), Cadillac Series 62 (USA-1948), Cadillac “ElDorado” (USA-1959), Cadillac (USA-1971), Excalibur (USA-1985) y Rolls-Royce (Inglaterra-1985).

Energías alternativas
Son “los coches que podrían haber cambiado el mundo”. Si a principios del siglo XX se hubieran mantenido y perfeccionado técnicas de automoción como el coche a vapor o el eléctrico, quizás tendríamos hoy un mundo mejor en términos de contaminación, recursos naturales y economía sostenible. Modelos que ya fueron útiles en la calle hace cien años junto a una visión de futuro con tres modelos exclusivos diseñados para este museo: prototipo solar, hidrógeno y recientemente de aire comprimido. Seis vehículos forman esta sala: Stantley Steamer, coche a vapor (USA-1910), Milburn Electric, coche eléctrico (USA-1916), Helicron 2 (Francia-1932), Solar World (2009), Prototipo de Hidrógeno (2010) Prototipo de Aire Comprimido (2011) y Rosengart (1937).

Tradición inglesa
Un exquisito grupo de modelos de marcas británicas que representan la tradición y la calidad de la industria inglesa de la automoción. Destacamos la impresionante serie de Rolls Royce que describe la evolución de la marca. La famosa estatuilla descrita por su creador, el escultor Charles Sykes, es conocida como Spirit of Ecstasy, “Espíritu del Éxtasis”. Un total de nueve vehículos componen esta sala: Rolls-Royce (Inglaterra-1923), Rolls-Royce (Inglaterra-1927), Rolls-Royce (Inglaterra-1924), Rolls-Royce Phantom V “Flower Power” (Inglaterra-1968), Bentley MKV (Inglaterra-1948), Bentley (Inglaterra-1949), Bentley (Inglaterra-1936), Jaguar (Inglaterra-1949) y Jaguar Mark IV (Inglaterra-1948).

Dolce Vita
En esta década los potentes coches deportivos con sus bellas líneas aerodinámicas se ponen de moda. Ilustran la prosperidad económica de la postguerra y la mejora espectacular del nivel de vida. Se transforman en los “juguetes” de los exitosos actores y actrices de cine,  los famosos playboys y la juventud dorada. El director de cine Federico Fellini, tras el estreno de su película dijo: “La Dolce Vita sólo significa que a pesar de todo la vida tiene su dulzura profunda de la que no se puede renegar”. Un total de once modelos ocupan esta sala: Maserati (Italia-1950), Porsche (Alemania-1955), Jaguar (Inglaterra-1952), Alfa Romeo (Italia-1946), Ferrari (Italia-1956), Mercedes SL300 (Alemania-1956), Aston Martin (Inglaterra-1959), Delahye (Francia-1952), Aston Martin (Inglaterra-1952), Jaguar (Inglaterra-1954) y Jaguar E-Type (Inglaterra-1962).

Tuning
Reciente expresión artística con origen en USA y hoy en día divulgada por todo el mundo. Muy de moda entre los jóvenes creativos que transforman viejos y degradados coches antiguos en espectaculares creaciones mecánicas y artísticas, casi siempre más innovadoras y seguro más atractivas que la pieza original. Ensanchamientos de la carrocería, llantas espectaculares o pinturas fabulosas, son algunos de los ingredientes de este trabajo al que no faltan las llamaradas y las calaveras. Cada vez con más  detalles, estos “monstruos” son auténticas piezas de arte contemporáneas dignas de tener su espacio en un museo puntero como el Museo Automovilístico de Málaga. Un total de seis vehículos componen esta sala: La Bomba, Ford V8 (USA-1934), Ford (USA-1929), Ford (USA-1936), Cadillac (USA-1961), Lincoln (USA-1938).

Algunas de estas joyas clásicas pueden ser suyas por un tiempo limitado: están disponibles para spots publicitarios, producciones cinematográficas, eventos y celebraciones. Más información en reservas@museoautomovilmalaga.com

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