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4.0 TFSI V8 605 CV Tiptronic QuattroProbamos el Audi RS6 Performance: Las apariencias engañan

¿Puede un familiar llegar a dejarte sin habla? La respuesta es sí… pero solo si te llamas RS6 y te ponen como apellido Performance.

Que su carrocería de corte familiar no te engañe, ya que el RS6 Performance es uno de los vehículos más brutales que podrás encontrarte en el mercado. Si quieres conocer todos sus secretos, sigue leyendo, porque a poco que te descuides ya habrás perdido la oportunidad de verle.

Estar frente ante él ya impone, más aún si decido agacharme y dejar mis ojos a la altura de las siglas “quattro” que rompen la estructura de su descomunal parrilla singleframe. En ese momento, lo único que faltaría para aumentar mi ritmo cardíaco sería escuchar el sonido metálico de los engranajes mientras se transforma en un auténtico Autobot. Porque eso es lo que parece el RS6 Performance que tengo frente a mí: un Transformer.

Fantasías cinematográficas al margen, lo cierto es que la versión más potente y radical de la gama A6 de Audi invita a jugar con la imaginación. Si el RS6 ‘a secas’ ya era para un servidor el coche perfecto, el añadir la nomenclatura Perfomance lo convierte en el vehículo soñado. Y es que si no fuera por el R8, nuestro protagonista sería el modelo más radical de toda la gama alemana.

De casta le viene al galgo

Una ‘brutalidad’ que, como decimos, se la debe al apellido Performance que aparece junto a las siglas RS6 y que centra su atención en el motor. En efecto, los ingenieros de Ingolstadt han dado una nueva vuelta de tuerca más al fabuloso propulsor V8 4.0 TFSI sobrealimentado mediante dos turbocompresores para exprimir otros 45 CV adicionales al que monta el RS6 ‘a secas’. Una ganancia de potencia que le coloca casi a la altura del comentado R8 pues, junto con él y con el S8 Plus, son los únicos que consiguen romper la barrera de los 600 CV.

En concreto, nuestro ‘Autobot’ llega hasta los 605 CV de potencia y agárrate… ¡hasta los 700 Nm de par máximo! (aunque tiene una función overboost para ascender durante unos segundos hasta los 750 Nm), que están disponibles desde las 2.500 rpm. Es decir, que además de ser una bestia, puede ser un coche práctico y con mucho empuje si queremos ir despacio.

En modo ‘flash’

Sin embargo, emplear el término ‘despacio’ o ‘lento’ para referirnos a un vehículo de estas características, cuanto menos, chirría. Sólo hay que echar un vistazo a las prestaciones que homologa. Unas cifras que, ya puestos a hablar de superhéroes o de robots de ciencia ficción, podrían equipararle a The Flash. Porque el velocista de Central City seguro que se las vería canutas para abrir distancia con este RS6 Performance. Y es que nuestro protagonista únicamente necesita 3,7 segundos para pasar de 0 a 100 km/h, alcanzando una velocidad máxima, autolimitada, de 250 km/h. Ahora bien, para los que esta última cifra se les quede algo corta, Audi ofrece al cliente dos paquetes denominados Plus RS y Dynamic Plus (este le equipaba nuestra unidad) en los que, además de añadir elementos específicos de equipamiento, se puede desbloquear dicha limitación llegando hasta los 280 o 305 km/h, respectivamente.

En la práctica, estas cifras se traducen en una sensación casi de competición. Nada más hundir el acelerador, el rugido de sus 8 cilindros en V y cuatro litros de cilindrada se filtra en el habitáculo para, milésimas más tarde, salir ‘escopetado’ como alma que lleva el diablo hasta alcanzar los 100 km/h en esos 3,7 segundos. Puede que la guinda al pastel fuera un sistema de arrancada Launch Control pero gracias al buen hacer de la caja de cambios automática tiptronic de 8 velocidades y a la siempre fiable tracción integral quattro, el RS6 Performance no deja escapar ni una milésima en la arrancada.

Si quieres un poco más de emoción y frente a ti tienes una recta kilométrica, podrás seguir apretando el pie derecho para comprobar que en 8,4 segundos la aguja marcará 160 km/h y en poco más de 13 segundos se habrá puesto a 200 km/h. Con cifras como estas no tendríamos ningún problema de escapar de los archienemigos de los ‘Autobots’, los ‘Decepticons’, si estos vinieran a por nosotros… ¿no creéis?

Grande pero ágil

Además, a diferencia de otros vehículos en los que podrías pensar ¿cómo detengo yo ahora esto?, con el RS6 Perfiormance, esa preocupación desaparece. Parte de culpa la tienen los excepcionales discos de freno cerámicos valorados en más de 12.000 euros y que le proporcionan un nivel de frenada excepcional y una resistencia maratoniana cuando necesitamos abusar de ellos.

Sí, porque además de querer acelerar con él hasta el infinito y más allá, este RS6 Performance invita a ‘juguetear’ por tramos enrevesados y sinuosos. Además, parece que el propio vehículo cuente con cierto tipo de poder que nos hace olvidar que estamos sentados en un coche de casi cinco metros de largo, 1, 93 de ancho y que ‘arrastra’ un peso de más de dos toneladas… que se dice pronto. Pero es encender el motor y, de inmediato, todo eso parece eliminarse de nuestra mente.

Tras alucinar en la recta, lo realmente importante llega a la hora de entrar en curva. Para ello, si no crees que puedas tener las ‘manos’ suficientes para manejarlo, al principio, es recomendable dejar la palanca en modo automático o colocarla en posición S, a lo sumo. Eso sí, a través del selector de modos Audi drive select, es casi obligatorio que lo coloques en posición Dynamic. Con él seleccionado y gracias a la suspensión neumática que monta de serie, que está acompañada de un tren de rodaje más deportivo a causa del montaje del comentado paquete Dynamic Plus, la carrocería se pegará literalmente al suelo al estar 2 cm más cerca del mismo…

Dado que llevamos ya unos días de convivencia con él, decidimos colocar la palanca en manual y manejar su ‘nervio’ con las levas situadas tras el volante. Tras pasar el tramo de recta, comienza lo bueno. Llega la primera curva a izquierdas, por la que normalmente pasamos cuando realizamos las pruebas de nuestros vehículos. Casi sin pensarlo, acelero. Sí, inconscientemente mi cerebro recibe la orden contraria a la que suelo realizar. Lo sorprendente es que no noto nada, ni un crujido, ni una inercia, como si fuera sobre raíles. Afronto la siguiente, de nuevo a izquierdas y algo más cerrada. He llegado a ella tras una ligera recta en la que me he colocado a casi 140 km/h en menos de 200 metros. Aquí sí freno y los discos carbocerámicos comienzan a trabajar. Increíble. El coche se detiene casi en el último metro y no lo sé porque lo haya hecho yo, sino porque al frenar de forma contundente el cinturón me ha pegado contra el respaldo. Un simple toque de dirección y los 4,97 metros ya están preparados para la siguiente curva.

Casi con la boca abierta por el asombro, el RS6 Performance sigue ‘devorando’ horquillas y curvas a una velocidad endiablada, como un R8… o casi. Y es que en las enlazadas más pronunciadas si notamos algo más de ‘vaguería’, pero nada preocupante si sabemos anticiparnos, bajar la velocidad y entrar a golpe de volante con rapidez. Mientras tanto, el sonido bronco del motor que sale a través de las dos enormes trompetas situadas a cada lado, nos envuelve convirtiéndose en la mejor banda sonora del momento. Con todo, y casi sin darme tiempo a pestañear, he llegado al final del tramo. Mis ojos están casi llorosos, a medio camino entre la sequedad de haberlos tenido siempre abiertos para no perderme nada y la perplejidad: ¡qué maravilla de coche!

Y para toda la familia

No podrían salir otras palabras de mi boca al detenerlo. En ese momento, miro a mi derecha y veo a mi mujer, quien valiente ella no le ha importado pasar este día de prueba conmigo, intentando recuperar el aire. Sé que no está asustada pero sí sorprendida. “Porque confío en ti, pero este coche es muy bestia”, me dice al recuperar el aliento (durante el tramo parecía que viajaba solo).

“Pues ya tenemos candidato para cuando venga el primer ‘churumbel’, ¿no crees?”, le respondo yo mientras le señalo todo el espacio reinante en la zona trasera y antes de que pueda replicarme nada. En efecto, porque además de brutal, el RS6 Performance es un vehículo muy práctico. Al estar construido sobre la carrocería Avant, estamos ante un modelo que posee un habitáculo amplísimo. En su parte trasera se pueden acomodar sin ningún tipo de problema dos adultos de más de 1,85 metros de estatura, mientras que un poco más atrás, el maletero cubica nada menos que 565 litros que pueden ampliarse hasta los 1.680 si abatimos la segunda fila.

En definitiva, un coche que lo tiene todo. Radicalidad, prestaciones, motor, apariencia, amplitud, maletero… La pena es que salvo que seas jugador del Real Madrid o F.C. Barcelona, o en tu cuenta corriente ingresen cada mes una cantidad abultada de euros, ni en tus sueños más fantásticos podrías hacerte con un RS6 Performance. Su precio de venta casi se equipara al de una casa: 143.660 euros… y eso de primeras, pues si te pones a indagar en la extensísima lista de opcionales que posee, y que tampoco son precisamente baratos, las complicaciones van aumentando. Para que te hagas una idea, nuestra unidad incluía 41.920 euros en extras, es decir, lo mismo que cuesta un A6 berlina con motor 2.0 TDI ultra de 150 CV. Pero es que si quieres tener una pintura con efecto mate, cristales dobles insonorizantes, los frenos carbocerámicos o un sistema de sonido Bang&Olufsen Advanced, por citar algunos, tendrás que pasar por caja.

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