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En su versión de gasolina 530i con 252 CVProbamos el BMW Serie 5: Business casual

BMW ha sabido conjugar todas las bondades dinámicas del Serie 3, con la tecnología y el confort de la Serie 7. Así es la nueva Serie 5 que nosotros hemos probado en profundidad en su versión de acceso a gasolina: el 530i. Un vehículo que esconde todos sus secretos en el interior.

Entre la elegancia de los trajes de etiqueta y la informalidad de llevar puesto unos chinos y una camisa, existe el punto intermedio de la clase Smart-Casual. Ahí es precisamente donde siempre se han movido los clientes de la Serie 5 de BMW. Un vehículo que ha representado el equilibrio perfecto entre la grandiosidad del Serie 7 y el dinamismo del Serie 3.

Ahora bien, tras la última renovación, la firma bávara ha creado un enemigo interno para su buque insignia. Y es que la tercera generación del Serie 5 estrena gran parte de la tecnología de su hermano mayor, un hecho que nos lleva a preguntarnos si las ventas del Serie 7 no se resentirán.

Mirando arriba

Sistema multimedia con control gestual, la llave inteligente Display Key con sistema de aparcamiento remoto y sin necesidad de estar dentro del vehículo o un amplísimo elenco de asistentes a la conducción son la muestra palpable de ello. Elementos a los que acompaña un habitáculo casi idéntico al del Serie 7, con materiales nobles y un excelente remate en los ajustes. De hecho, si te metieran en su interior con los ojos vendados, al quitarte la cinta y preguntarte en qué coche te encuentras, puede que acabaras acerando, pero estamos seguros de que te llevaría un tiempo decidir la respuesta.

Un cambio radical que se justifica por la aparición de nuevos actores como el Volvo S90 o el aumento de la calidad que han experimentado rivales como el Mercedes-Benz Clase E o el Lexus GS. Un panorama en el que, además, todavía se espera la llegada del nuevo Audi A6, el cual, promete agitar aún más el segmento.

Imponente

Para confirmar todos estos argumentos, solo tenemos que ir hasta la ficha técnica y comprobar que la carrocería del nuevo Serie 5 tiene una longitud de 4,93 metros, una anchura de 1,87 y una altura de 1,48 metros; es decir, que es 3,6 centímetros más largo, 1 más acho y 1,5 más alto que su predecesor. Cotas que hace unos años eran propias de las grandes berlinas de representación. Sí, soy consciente de que el sector ha cambiado muchísimo en estas décadas -el MINI de los 60 medía 3,06 metros y ahora el más pequeño es estira hasta los 3,82-, pero es un dato que no deja de sorprenderme.

Dimensiones que le hacen ganar en presencia aunque, como buena marca Premium -y alemana-, BMW prefiere no presentar riesgos estéticos. De esta forma, el nuevo Serie 5 mantiene esa línea clásica y aristocrática que le caracteriza, con un morro alargado, una parrilla algo más ancha y una línea lateral elegante. La zaga es quizá la parte más insustancial del conjunto pero no resta demasiada vistosidad. Eso sí, para quienes quieran añadir un toque extra de picante, siempre pueden equipar el acabado Sportline del que hacía gala nuestra unidad, con un precio de 3.077 euros sobre la base y que añade llantas de 19 pulgadas, tomas de aire lateral, una carrocería rebajada, o el siempre llamativo kit aerodinámico M, por casi 6.000 euros, que enfatiza aún más el carácter dinámico del modelo con parachoques específicos, spoiler trasero, suspensión deportiva…

Acomodado

De puertas para adentro, como buen BMW, el Serie 5 nos genera ese sentimiento de estar ante algo conocido y confortable… vamos, como si estuviera en el sofá de mi casa. Parte de culpa la tienen los excelentes asientos deportivos tapizados en cuero que no solo ofrecen una sujeción excelente, sino que en lo que a comodidad se refiere, son de lo mejor de su segmento. Los nuestros añadía, además, regulación eléctrica –con un amplio recorrido-, calefacción y ventilación, aunque también se puede añadir una función de masaje.

En la parte trasera, el espacio no llega al nivel del Serie 7 –de algo tiene que ‘vivir’ el buque insignia- pero sí se confirma como uno de los más amplios de su categoría. En sus dos butacas exteriores, con un mullido y una achura excepcional, dos adultos de 1,90 centímetros pueden colocarse sin ningún tipo de problema. Mención aparte merece el asiento central. Como suele ser normal en este tipo de vehículos, está pensado para un uso más bien ocasional, pues ni la butaca ni el respaldo son cómodos, al tiempo que el abultado túnel central nos obliga a ir con las piernas separadas. Pese a ello, la amplia anchura a la atura de los hombros de dicha zona, permite el transporte de tres personas.

Un poco más atrás, los 530 litros del maletero implican 10 más que antes colocándole justo en el núcleo de su segmento. Destaca por su profundidad y por la amplitud de su boca de carga, pero no así por sus formas, bastante irregulares. En opción, el portón puede tener apertura y cierre eléctricos así como función manos libres.

Tecnológicamente avanzado

Pero si hay un aspecto por el que BMW ha apostado con contundencia, ese es el tecnológico. La consola central mantiene esa línea clásica pero moderna que gana en vistosidad si equipamos, como en nuestro caso, el sistema de navegación Professional, ilustrado por la exquisita pantalla de 10,25 pulgadas que puede manejarse de forma táctil o mediante el BMW iDrive con superficie táctil. Como los asientos, es una de las mejores de su categoría, tanto por rapidez como por resolución o tecnología, ya que no solo es la primera en la que la sincronización con Apple CarPlay puede realizarse de forma inalámbrica, sino que es la única que ofrece el comentado control gestual.

Un sistema heredado del Serie 7 y que nos permite subir el volumen, aceptar o rechazar llamadas e incluso cambiar de emisora con un simple gesto de nuestra mano. Otros elementos que demuestran el carácter tecnológico del Serie 5 son el cuadro de instrumentos digital con pantalla de 12,3 pulgadas -menos vistoso que el virtual cockpit de Audi o el que emplea el Mercedes-Benz Clase E– o un Head-up Display que ha aumentado su tamaño y su resolución para mejorar la concentración en la carretera.

Y por si eso no fuera suficiente, aparece la comentada Display Key, también heredada del Serie 7. Una llave, por llamarla de alguna forma, con aspecto de Smartphone gracias a la pantalla central en la que se visualizan algunas funciones del vehículo –climatización, autonomía, estado del mismo- y que nos permite, además, aparcarlo a distancia sin necesidad de estar en el interior. Como en el Serie 7, resulta útil cuando el hueco donde queremos aparcarlo es estrecho o en el caso de que no confiemos en la excelente cámara periférica –opcional-.

Eso sí, a diferencia de la aplicación móvil de la que hace gala el Clase E, el Serie 5 solo puede desplazarse en línea recta y siempre que estemos a una distancia cercana. De lo contrario, las interferencias harán aparición y la maniobra se detendrá. ¡Ah! Ojo con olvidarte de cargarla –ya sea en casa o en el hueco inductivo situado delante de la palanca de cambios- porque al prescindir de una llave propiamente dicha, si se queda sin batería no podrás abrir el coche…

Apuesta por la gasolina

De los cinco motores disponibles, la marca es consciente que el más vendido seguirá siendo el diésel de acceso a la gama, el 520d de 190 CV. Sin embargo, dadas la persecución que está sufriendo dicho combustible y, sobre todo, gracias a la mejora en el rendimiento que están dando los bloques de gasolina, nosotros preferimos optar por la versión de acceso… pero en gasolina. Conocida comercialmente como 530i, se trata de un bloque de cuatro cilindros en línea, inyección directa y turbocompresor que genera la nada despreciable cifra de 252 CV. Se acopla de serie a la caja de cambios automática con convertidor de par, Steptronic, de ocho relaciones que además de ser rápida y efectiva, gestiona a la perfección los 350 Nm de par máximo, disponibles entre las 1.450 y las 4.800 vueltas, enviándolos directamente a las ruedas traseras.

Un conjunto mecánico que enamora desde el momento en el que se enciende el contacto. Cero ruidos, cero vibraciones y una sensación de calma total en el habitáculo. Impresiones que se combinan con una respuesta exquisita desde un régimen cercano a las 1.000 vueltas, permitiendo rebajar un consumo que difícilmente llegará a los 5,5 l/100 km homologados. De hecho, durante nuestra prueba el gasto medio fue algo elevado, rozando los 9 litros al realizar una conducción normal, diaria.

Eso sí, con el modo ECO Pro –que puede seleccionarse mediante el control de modos situado en el túnel central- y forzando la conducción eficiente, esto es, haciendo uso de las inercias, de las aceleraciones progresivas y de las frenadas anticipadas, el registro puede bajar hasta los 6 litros, pero es algo que pocos conductores harán. Lo normal será rodar con el modo Confort o, por qué no, con el Sport. Con el primero, como siempre, prima la comodidad, enfocando tanto la dirección como la respuesta del motor y del cambio hacia ella. Opcionalmente, puede equipar la suspensión  adaptativa EDC que ablanda o endurece los amortiguadores en función del programa escogido.

Traza curvas

Con el Sport, el tacto del coche es más ‘durito’, algo que nos permite subir un poco el nivel. Eso sí, pese al gran funcionamiento del cambio Steptronic, esta caja ofrece bastantes espacios o huecos a la hora de acelerar con contundencia, es decir, que entre el pistón y la reacción de la caja, pasan unos valiosos segundos. Sí, bien es cierto que no estamos ante un deportivo al uso, pero siempre se agradece ese punto de rapidez. El lado positivo es que los ingenieros alemanes han conseguido que este Serie 5 trace igual de bien que el Serie 3, el considerado por muchos como la berlina referente de su segmento. Sí, es más grande, pero la agilidad y la estabilidad de las que hace gala su chasis nos sorprende desde el primer momento en el que pasamos el vértice. Para mejorar las sensaciones, opcionalmente se ofrece una dirección activa que modifica la dureza en función de la velocidad, un elemento que unido a la suspensión pilotada antes comentada, nos permitirán gozar de una berlina de lo más deportiva.

Por lo que cuesta un Serie 3…

…tendremos todas las opciones que montaba nuestra unidad de pruebas. Sí, esta quizá es una de las grandes desventajas de la actualización del Serie 5: su amplia dotación opcional. Un hecho que no es exclusivo del modelo alemán, sino que como ya hemos visto, otros rivales como el Clase E de Mercedes-Benz también engrosan su factura inicial con un listado casi infinito de opciones.  En nuestro 530i Sportline existían nada menos que 31 opciones, que engrosaban la factura en 36.100 euros.

Entre los elementos que montaba nuestra unidad estaban el comentado sistema de navegación Professional, la llave Display Key con aparcamiento en línea, el control gestual, la suspensión EDC, la dirección variable, etc., a los que se unían el climatizador de cuatro zonas, la tapicería de cuero Nappa, las molduras en aluminio, el acceso y arranque sin llave, el accionamiento eléctrico de la tapa del maletero, los asientos delanteros eléctricos, con función de memoria y calefactables, el paquete de servicios ConnectDrive, el punto de acceso WiFi, el techo solar eléctrico, el Head-up Display…

Una amplia lista en la que tampoco pueden faltar las nuevas ayudas a la conducción que convierten al Serie 5 en uno de los más seguros de su segmento. La berlina alemana ofrece un asistente de cambio de carril autónomo similar al del Clase E pero que, por desgracia, no iba equipado en nuestra unidad. En cambio, sí incluía otros como las luces delanteras LED adaptativas, la alerta activa por cambio involuntario de carril, el lector de señales, el control del ángulo muerto, el sistema de aparcamiento automático –que no remoto- en el que el coche se encarga de acelerar, frenar y cambiar de marcha por sí mismo mientras nosotros sólo mantenemos pulsado un botón.

En definitiva, una muestra más de que el Serie 5 ha madurado muchísimo como vehículo. Muchos lo verán como un Serie 7 en miniatura, mientras que otros harán lo propio comparándolo con un Serie 3; sin embargo, la berlina alemana consigue mezclar en su justa medida ambos ingredientes para generar un cóctel explosivo.

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