El Hedonista El original y único desde 2011

“Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo.”. Julio Cortázar

Menu abrir sidebar

Tecno&Motor

1.5d 7DCT PremiumProbamos el Infiniti Q30: Anti-tradicional

Infiniti entra de lleno en el segmento de los compactos Premium con el Q30. Un modelo que toma prestados muchos elementos del Mercedes-Benz Clase A pero que supone un soplo de aire fresco gracias a su atrevido y llamativo diseño exterior. Nosotros lo hemos probado a fondo. ¿Nos acompañas?

A principios de este siglo, Infiniti, la marca de lujo de Nissan, decidió firmar un acuerdo de colaboración Daimler para el desarrollo y fabricación de nuevos vehículos. De aquella unión nació el Q50, el cual tomaba prestados varios elementos de las berlinas medias de Mercedes-Benz. Sin embargo, si quieres hacerte un hueco dentro de las marcas Premuim, tus miras han de ir más allá.

Por eso, hace cuatro años anunció su intención de entrar de lleno en uno de los segmentos más populares, el C, o lo que es lo mismo, el de los compactos. Un camino que comenzó hace tres años en el Salón de Frankfurt  con el prototipo conocido como Q30 Concept y que ahora se ha convertido en el modelo que protagoniza estas líneas: el Q30.

Estilo propio

Un vehículo que, como decimos, entra de lleno en un segmento dominado por los modelos alemanes, tales como el Audi A3, el BMW Serie 1 o el Mercedes-Benz Clase A. Un panorama en el que destacar, a priori, podría resultar imposible. Sin embargo, Infiniti se ha guardado varios ases en la manga.

El primero, tirar de sinergias, pues Infiniti ha vuelto a hacer uso del acuerdo comercial con Daimler para desarrollar su producto. Así, el Q30 que capitaliza esta prueba comparte prácticamente el 90% de su conjunto con el Clase A de Mercedes-Benz. Un porcentaje que tiene su razón de ser en que ambos modelos comparten plataforma, mecánicas, transmisiones, habitáculo y asistentes de seguridad.

Ahora bien, el 10% restante… ese es el importante ya que con el que el fabricante nipón consigue destacar. Porque el Q30 destila imagen en cada rincón de su carrocería, logrando desmarcarse de su competencia en multitud de detalles como, por ejemplo, la zaga. Una zona diferente al resto de rivales que le confiere una apariencia agresiva y voluptuosa.

Una zona que está secundada por un frontal afilado y bajo, que le otorga bastante presencia, y por una línea lateral dinámica, alargada y bastante alejada del suelo, similar a la de los todocaminos. De hecho, si lo comparamos con su competencia directa, el Q30 no solo ofrece una distancia al suelo de 21 centímetros, sino que es uno de los modelos más grandes de su segmento, gracias a los 4,42 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,49 de alto.

Con mucha estrella

Ahora bien, ofrecer el ‘envoltorio’ más grande no tiene por qué ser sinónimo de amplitud interna. De hecho, sus plazas traseras son bastante justas. Si bien, personas de mi complexión (1,80 metros de estatura) aún gozamos de un buen hueco para las piernas, el reinante en la cabeza es más limitado, obligándonos a ir algo más recostados y, por ende, a perder algo de espacio en las rodillas. Si hablamos de la anchura, más de lo mismo, pues tres adultos viajarán con serios problemas para acomodarse, sobre todo aquel que se sitúe en la plaza central, al verse obligado a abrir las piernas en exceso a causa del voluminoso túnel central.

Lo bueno es que el maletero presume de una buena capacidad. No es la mejor del segmento, pero los 368 litros que cubica sí le permiten superar ligeramente al Serie 1, con sus 360 litros- y, sobre todo, al Clase A, claramente descolgado con 341 litros. Por encima, el A3 e incluso el Volkswagen Golf, con 380 litros, son los referentes.

Si entramos en el apartado estético, el habitáculo pierde ese grado de originalidad que antes mencionábamos acerca de su exterior. De hecho, parece que el ingenio de los diseñadores japoneses se haya quedado ‘de puertas para afuera’, porque si uno compara el salpicadero de nuestro protagonista con el de un Clase A, verá que son casi el mismo.

Si no fuera por la pantalla central de 7 pulgadas, que en el Q30 se integra directamente en el propio salpicadero, y por la palanca de cambios –colocada donde toda la vida y no tras el volante como en el alemán- serías casi incapaz de apreciar, a simple vista, las diferencias. Eso sí, si te dejamos dentro más tiempo, empezarás a decirnos que tanto las tomas de aire como la botonera de la consola central son diferentes -aunque los comandos son idénticos-. De lo que no hay duda es en la calidad percibida o en el confort de sus asientos, donde el Q30 está quizá un escalón por encima de su primo hermano europeo, situándose a la par que los otros dos rivales antes mencionados.

Motor made in Spain

Como has comprobado, hay mucho de Mercedes en este Q30 pero, increíblemente, también hay hueco para otro constructor más. Sí, has leído bien. Si la base llega de Stuttgart, lo que se esconde bajo el capó lo hace directamente… ¡de Valladolid!, en concreto de la factoría de motores que Renault tiene allí instalada y en donde se fabrica el afamado bloque diésel 1.5 dCi de 110 CV –internamente conocido como K9K-. Y es que las tres marcas –cuatro si incluimos a Nissan- forman un triunvirato comercial que puede llegar a ser algo engorroso, pero que esencia se resume en que todos se nutren de todos.

Centrándonos en dicho propulsor, poco hay que decir que no se haya mencionado ya. Es uno de los motores más exitosos y vendidos del mundo, contando con una contrastada eficacia en varios modelos. Ahora bien, a decir verdad, teníamos nuestras dudas de que en este Q30 fuera a funcionar igual de bien que en los Clio, Mégane o Clase A, principalmente, por el peso extra que arrastra el japonés -64 kilos más que en el Mercedes-Benz y 184 que el Mégane-.

Un miedo que se materializa tras los primeros kilómetros, donde vemos cierta falta de ímpetu a la hora de salir desde parado. De hecho, el dato de 0 a 100 km/h es el peor de sus rivales, con 12,0 segundos con cambio manual y 11,9 con el automático de doble embrague 7DCT, de siete relaciones y origen Daimler que monta nuestra unidad. Incluso hundiendo el pie en el acelerador, la sensación que tenemos es de que no da para más… al menos hasta las 1.500 rpm. A partir de dicho régimen, el empuje empieza a ser más notable, pero en el momento en el que decae, vuelve a costarle.

Combinarle dicha transmisión puede ser útil para aquellos que busquen, sobre todo, el confort de marcha, circulando siempre por autopista. En cuestión de segundos engrana las marchas altas con el objetivo de rebajar el consumo, cifrado por nuestra parte en unos excelentes 5,5 l/100 km. Sin embargo, si salimos a zonas viradas y pretendemos pasárnoslo bien, lo mejor será que nos quitemos esa idea de la cabeza, porque entonces veremos las carencias de esta unión. Ni siquiera el que tomemos nosotros las riendas, gracias a las levas situadas tras el volante, mejorará demasiado las cosas.

Y eso que, a nivel dinámico, este Q30 ofrece muchísimas virtudes. Pese a su altura libre al suelo, el aplomo que muestra es excepcional, casi sin balanceos, con una suspensión firme, aunque tirando a blanda para aumentar el confort de marcha, y una dirección directa que responde a nuestras órdenes casi de inmediato. En resumidas cuentas, es un coche fácil de llevar, sin connotaciones deportivas, ni mucho menos, pero con un toque dinámico que le aleja claramente de los SUV y confirma su carácter de compacto Premium.

Solo con un acabado

Y como buen modelo englobado en este segmento, el precio está acorde. Cierto es que Infiniti anuncia un precio de partida de 26.700 euros, el cual no está nada mal. No obstante, eso solo se da con el acabado más básico de todos. Si optamos por la combinación motor-caja que aquí hemos probado, las posibilidades se reducen a un único nivel de equipamiento, el Premium.

Esto se traduce en 30.800 euros de factura, en los que están incluidos los faros antiniebla delanteros y grupos ópticos traseros de tipo LED, sensores de aparcamiento traseros, climatizador bizona, sensores de lluvia y luces, consola central tapizada en cuero, radio CD con USB, conexión auxiliar, Bluetooth, equipo de sonido con 6 altavoces y pantalla de 7 pulgadas, llantas de aleación de 18 pulgadas… Dejando como opción la pintura metalizada -900 euros-, el techo solar -591 euros-, las barras de techo cromadas -304 euros- y el navegador InTouch -1.538 euros. Una tarifa que es ligeramente superior a la terna alemana, aunque incorporando un equipamiento más amplio.

Tecno&Motor

Tecno&Motor

Probamos el Volkswagen Passat Variant GTE: conciencia familiar

Karam El Shenawy

¿Puede un híbrido ser capaz de circular como un eléctrico puro y, al mismo, tiempo emocionarte como un deportivo? La respuesta es sí. Nosotros lo hemos comprobado exprimiendo al máximo al Volkswagen Passat Variant GTE, el híbrido enchufable de la marca alemana que pasa de ser el Dr. Jekyll a Mr. Hyde con sólo pulsar un botón. leer

Tecno&Motor

Harley Davidson Softail, gama 2018

Manel Hospido

El gigante americano no es muy dado a realizar grandes cambios en su catálogo, pero las ventas mandan y por ello se han puesto manos a la obra, empezando con sus motos custom de gran cilindrada, las Harley Davidson Softail. leer

Tecno&Motor

Probamos el Volvo V90: regreso a lo grande

Karam El Shenawy

Tras casi haber ‘desaparecido’ del segmento de las berlinas de representación familiares, Volvo vuelve a la carga con este V90 un producto atractivo, confortable y que se supera tanto en calidad como en tecnología y seguridad. leer

Tecno&Motor

Probamos el Porsche 911 Carrera 4S: ‘turbo era’

Karam El Shenawy

Porsche rompe con el tradicionalismo dotando al clásico 911 Carrera de un motor turboalimentado. Pero la renovada versión de acceso a la familia Nueveonce esconde un sinfín de secretos que nosotros hemos descubierto en esta prueba. Si quieres saber cuáles son… sigue leyendo. leer

Todo esto
y mucho más
en Tecno&Motor
+