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Probamos el Lexus RC 300h: cordero con piel de lobo

Bajo una estética atrevida, el cupé japonés propone un sistema de propulsión híbrido que no deja indiferente.

Su aspecto dice más de lo que se esconde bajo su capó, pero el RC de Lexus en un cupé al uso. Deportivo, atrevido, con un habitáculo de alta calidad y con tracción trasera. Eso sí, de su parte mecánica destaca más su consumo que los 223 CV. 

Distinguirse para triunfar. Esta parece ser la máxima de Lexus a la hora de proponer nuevos productos. En elhedonista.es llevamos tiempo analizando y probando varios de sus modelos, como el IS, el GS, el NX o el LS. Vehículos que han logrado hacerse un hueco en sus respectivos segmentos gracias a la perfecta combinación de diseño y tecnología. Pues bien, el modelo que aquí te traemos, el RC 300h no solo es poseedor de ambas, sino que logra subir un punto el nivel.

A nivel estético, la firma de lujo de Toyota ha creado un producto que aúna deportividad y estilo a partes iguales. No importa dónde pongas tus ojos por primera vez, que no podrás resistirse a su atractivo. Desde la llamativa parrilla frontal en doble punta de flecha, más ancha y con un diseño específico al del resto de hermanos, hasta la impactante zaga, que cuenta con un portón compacto, un parachoques muy voluminoso y una doble salida de escape muy deportiva. Pero hay más. Luces diurna de tipo LED con forma de boomerang –santo y seña de la marca-, llantas de aleación de 19 pulgadas o una pronunciada caída del techo, son el resto de elementos que aumentan su vistosidad provocando que cualquier viandante gire el cuello a su paso.

Y todo ello, enfrascado en una carrocería de 4,69 metros de longitud, que da lugar a un habitáculo amplio y de diseño elegante y sobrio. En efecto, como en el resto de Lexus, el RC 300h mantiene ese compromiso de calidad, gracias al empleo de materiales nobles como el cuero o de inserciones tan vistosas como el metal pulido. Sin embargo, la percepción visual sigue estando un escalón por debajo de rivales como el Audi A5, el BMW Serie 4 o el Mercedes-Benz Clase C Coupé, ya que el tacto, y sobre todo, la forma de algunos botones, deja mucho que desear. Una deficiencia que, como decimos, le resta algún que otro punto pero no consigue ensombrecer un espectacular conjunto marcado por detalles como los interruptores electrostáticos de la climatización, el clásico reloj analógico situado en el centro de la consola, el selector de modos de conducción al lado de la palanca del cambio o el sobresaliente equipo de sonido firmado por Mark Levinson, compuesto por 17 altavoces, subwoofer con efecto 3D y 835 W de potencia.

Sin olvidar, claro está una comodidad encomiable, sobre todo en la zona delantera, donde conductor y pasajero irán perfectamente sujetos en unos asientos de corte deportivo, con regulación eléctrica, calefacción y ventilación. Mención aparte merecen las dos plazas traseras. Si bien el RC es internamente más amplio de lo que a simple vista puede parecer, lo cierto es que sus dos butacas posteriores serán más aptas para el transporte de niños o de personas menudas. Un acceso algo complicado y una caída del techo pronunciada ponen la guinda al pastel de las limitaciones en dicha zona.

Conciencia híbrida

Mecánicamente, como no podía ser de otra forma, Lexus apuesta por la movilidad alternativa, o lo que es lo mismo, por la hibridación. Emplea la misma base mecánica que el IS 300h o el GS 300h, es decir, un motor de gasolina atmosférico, de cuatro cilindros y 2,5 litros que genera 181 CV, en combinación con otro eléctrico síncrono de imanes permanentes, de 143 CV. Al trabajar de forma conjunta, la potencia máxima asciende hasta los 223 CV, que se trasladan a las ruedas traseras –como mandan los cánones- a través de una caja de cambios automática con variador continuo E-CVT. Sobre el papel, esta apuesta le sirve para distinguirse de la competencia, pero en la práctica, uno espera mucho más de lo que realmente da.

Decimos esto porque uno espera pegarse al respaldo del asiento cuando hunde el pie en el acelerador, pero encuentra algo bien distinto. Sí, el RC 300h cuenta con un buen dato de aceleración, 8,6 segundos, pero al volante parece que el tiempo pase más despacio. Además, la velocidad máxima está limitada a 190 km/h, un dato que aquí es motivo de cárcel pero que en Alemania, por ejemplo, acabaría por dejarle muy atrás frente a la terna teutona antes mencionada al enfilar una Autobahn.

Una carencia que palia, por un lado, con una excelente dinámica de conducción, y por otro, con un consumo bastante contenido, cercano a los 7,5 l/100 km. Respecto a su comportamiento, lo más recomendable es seleccionar el programa Sport, con el que no solo notaremos algo más de empuje, sino que disfrutaremos mucho más de la conducción. En carretera, el RC es el típico Lexus, es decir, cómodo, confortable y perfectamente insonorizado. Mientras que en tramos revirados, es un auténtico atleta que enlaza con pasmosa agilidad las curvas. El único punto en su contra, el de siempre, la caja E-CVT que no ofrece un funcionamiento acorde a nuestros deseos.

Esencia deportiva

De los tres acabados disponibles, nuestra unidad equipaba el más deportivo, el F Sport, el cual, además de conseguir que sus rasgos estéticos sean algo diferentes a los del resto, incluye un equipamiento muy completo. Entre algunos de los elementos de serie están el control de crucero adaptativo, la cámara trasera, el detector de objetos en el ángulo muerto, la alerta por tráfico cruzado trasero y de cambio involuntario de carril, los faros delanteros LED con asistente de cambio de luces automática, cuadro digital F Sport, tapicería de cuero, llantas de 19 pulgadas… a lo que, en nuestra unidad pudimos sumar el siempre llamativo color de carrocería azul eléctrico, los sensores de aparcamiento traseros y el navegador. Todo, para sumar una factura final de 57.000 €.

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