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2.2 SKYACTIV-D 175 CV LuxuryProbamos el Mazda6: apuesta Premium

Pese a su condición de ‘extranjero’, el Mada6 ha logrado por méritos propios colarse en el exclusivo club de las berlinas medias Premium. Calidad, motor y un equipamiento de alto nivel son los principales argumentos del nuevo Mazda6. Aquí los tienes.

En la actualidad, si uno piensa en la combinación de las palabras berlina y Premium, inmediata e inconscientemente dirigirá sus pensamientos hacia los cuatro aros, la estrella o la hélice azul y blanca… por nombrar algunos de los logos más representativos. Una élite en la, al igual que en un club de golf, es verdaderamente complicado entrar. No obstante, hay una marca que ha conseguido colarse en este selecto grupo. Es japonesa y, desde 1997, sus vehículos están presididos por la Flying M.

En efecto, para aquellos que aún no hayan caído en la cuenta, no estamos refiriendo a Mazda. El fabricante nipón lleva varios años inmerso en una profunda renovación de sus productos. Coches que han logrado dar un importante salto cualitativo, permitiéndoles ascender de nivel. El caso que aquí nos ocupa es un claro ejemplo de ello.

El Mazda6 ha evolucionado de tal manera que no nos tiembla el pulso a la hora de decir que puede rivalizar con modelos de la talla de un Audi A4, un Mercedes-Benz Clase C, un BMW Serie 3 o un Volvo S60. Si bien todavía se encuentra muy lejos de los datos de ventas ofrecidos por los alemanes, durante el último año comercial, la berlina japonesa ha vendido tres veces más que el modelo sueco, el doble que el Lexus IS y casi 500 unidades más que el Jaguar XE.

Un éxito que ha sustentado gracias a un producto que se ha mantenido lineal con el tiempo, con el que ha logrado crear una gran fidelización entre sus conductores y en la que, paulatinamente, se han ido mejorando aspectos esenciales para mantenerse al día con frescura.

Nos da la razón

Una muestra de ello: el habitáculo. Aquí es donde el Mazda6 ha conseguido aglutinar buena parte la las mejoras que justifican su éxito comercial y que corresponden con la segunda actualización que sufre el modelo. Así es, en lugar de apostar por esperar a que salga una nueva generación, Mazda ha preferido volver a renovar pequeños aspectos para, como decimos, seguir manteniéndola al día. En este sentido, los principales cambios se centran, sobre todo, en las pantallas. El cuadro de instrumentos añade un monitor a color de 4,6 pulgadas, que hace las veces de ordenador de a bordo, en el que las informaciones se ven de forma mucho más clara.

Igualmente, el Head-Up Display amplía tanto la resolución, como el contraste o el número de gráficos. Este es un elemento que solo se monta en el acabado más alto, el Luxury, protagonista de nuestra unidad. Como también lo es el paquete de ayudas a la conducción i-ACTIVSENSE, otra de las novedades de la actualización ya que ahora funciona por una cámara delantera en lugar de por láser de infrarrojos, formado por el sistema de alerta por cambio involuntario de carril o el lector de señales de tráfico. Otro asistente, el de frenada de emergencia automática en ciudad, se oferta desde el acabado más básico.

Otros elementos de estreno en esta renovación son el volante o unas ventanillas más gruesas, compuestas por un laminado insonorizaciones. Todo ello, sin variar, por un lado, un ápice la elevada sensación de calidad y, por otro, el espacio. Porque el Mazda6 ofrece otra característica igual de importante para quien accede a una berlina: la habitabilidad. Así, el modelo japonés se desmarca como un vehículo amplio y confortable, con una zona trasera apta para dos adultos de estatura media en lo que hueco para las piernas y anchura para los hombros se refiere. Eso sí, el ser un coche algo más bajo de lo habitual, mide 1,45 metros, repercute a la hora de entrar y salir del mismo, sobre todo si la persona es muy mayor o tiene algún que otro problema de movilidad.

En cambio, esta desventaja se transforma en virtud si hablamos del maletero, pues la boca de carga queda ligeramente más cerca del suelo, permitiendo introducir con más facilidad nuestros enseres. Si hablamos de capacidad, los 480 litros que cubica son una cifra a tener en cuenta y que son idénticos a los ofrecidos tanto por el A4 como por el Serie 3, por ejemplo. Eso sí, si lo comparamos con otros como el Ford Mondeo o el Opel Insignia, dos contendientes que también intentan subirse al vagón Premium, los 550 y 530 litros que ofrecen, respectivamente, dejan en evidencia a nuestro protagonista, el cual, se defiende con unas formas regulares en las que distribuir con sencillez la carga.

Anda sobrado

Si hablamos del motor diésel que se esconde bajo su capó, lo único que nos genera son buenas sensaciones. Se trata del bloque de 2.2 litros, con inyección directa, tecnología SKYACTIV y doble turbo en cascada, uno más pequeño para incrementar la respuesta desde bajas vueltas, y otro más grande que actúa en un régimen medio alto. Porque más allá de los 175 CV de potencia que genera, y que le convierten en el tope de gama de los motores de gasóleo de la gama, lo que realmente sorprende de este motor es el excelente empuje que demuestra desde únicamente las 1.000 rpm para, una vez llegamos a las 2.000 vueltas, desatar los 420 Nm de par máximo que registra.

Esto se traduce en un confort de marcha exquisito, donde el conductor puede incluso olvidarse de la palanca de cambios, ya que podrá afrontar una cuesta empinada en una relación larga, sin ningún tipo de problema. Esto se debe a que la transmisión, manual de seis relaciones, cuenta con unos desarrollos algo más cortos de lo que ya estamos acostumbrados, logrando que el coche no se ahogue por circular en una marcha larga. Caja de cambios que, además, ofrece un tacto suave y agradable, con un pomo pequeño y muy manejable, muy del enfoque deportivo del Mazda6.

Eso sí, el que quiera buscar sensaciones Racing, lo mejor será que pulse este link y lea la prueba del MX-5 que publicamos hace un tiempo, porque el Mazda6 está hecho para viajar cómodamente. Todo aquel que busque algo de brío en un régimen alto, quizá se vea algo defraudado… Como también lo hará cuando compruebe que el dato de consumo real se ‘dispara’ hasta los 6,1 l/100 km, cuando el homologado cifra únicamente 4,5 litros. Aun así, pese a la diferencia de más de 1,5 litros, el dato registrado durante la prueba se antoja excelente, más si tenemos en cuenta la cifra de potencia que manejamos, los 1.600 kilos de peso y las enormes ruedas en medida 225/45 montadas sobre llanta de 19 pulgadas.

No obstante, aunque las sensaciones de este motor han sido excelentes, entendemos que el best seller será el motor de 150 CV. Los 25 CV de diferencia no se acusarán en exceso, al tiempo que nuestra economía seguramente nos lo agradezca, primero, porque el consumo seguramente baje alguna décima y, segundo, porque a igualdad de equipamiento, nos estamos ahorrando 670 euros que siempre vienen muy bien, sin contar con que si no queremos tanto dispendio, siempre podremos equipar el acabado intermedio, Style+, ahorrando 2.670 euros.

Ya que hemos mencionado el confort, decir que ambas mecánicas diésel montan nuevos elementos que reducen el nivel de ruido que se filtra en el habitáculo tales como el Natural Sound Smoother, que emplea un elemento amortiguador para reducir el ruido del motor, o el Natural Sound Frequency Control, encargado de neutralizar las ondas de presión sonoras y suprimir las tres bandas críticas de frecuencia en las que tienden a concentrarse las vibraciones de los componentes de un motor diésel. En la práctica, una calidad de rodadura digna de las berlinas de representación, con un aislamiento acústico casi perfecto que redunda en un habitáculo mucho más silencioso.

Control total

Por último, no podía faltar el apartado dinámico. Si bien ya hemos comentado que este Mazda6 está hecho para devorar kilómetros de manera confortable y segura, lo cierto es que si queremos algo más de divertimento, la berlina responderá satisfactoriamente a nuestras necesidades. Y lo hace gracias al montaje del G-Vectoring Control (GVC), un sistema cuya finalidad es incrementar el agarre del tren delantero cuando entramos en una curva. Sin embargo, a diferencia de otros sistemas que se combinan con el control de estabilidad y los frenos para enviar más par a la rueda exterior, el GVC de Mazda se gestiona mediante el giro del volante.

Así, el coche utiliza el par motor para generar una fuerza G de deceleración, transfiriendo parte del peso a las ruedas delanteras, aumentando el agarre de estas y mejorando el comportamiento. Si el conductor mantiene constante el giro de volante en curva, el sistema recupera el par de aceleración y potencia la estabilidad al desplazar la carga al eje trasero, incrementando la estabilidad. Según Mazda, toda esta acción se realiza en solo 15 milisegundos. En la práctica, todo ello se traduce en que el Mazda 6 es un vehículo mucho más manejable y confortable.

En resumidas cuentas, Mazda ha logrado algo que, hace años parecía impensable para una berlina ‘extranjera’. Con esfuerzo y dedicación, el Mazda6 es capaz de competir en dos categorías dentro de un mismo segmento. Si, puede que muchos todavía aleguen que, en términos de lujo, el modelo asiático se encuentra todavía alejado de otros, pero lo palia ofreciendo un habitáculo cuidado, un motor exquisito y un equipamiento tanto de confort como de seguridad a la altura.

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