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4.6 V8 biturbo 455 CV 4MATICProbamos el Mercedes-Benz S 500 Coupé: lobo con piel de seda

La firma de la estrella vuelve a retomar la senda de los coupés de lujo con este Clase S Coupé. Porque tiempos pasados, en este caso, no fueron ni mejores ni peores, sino diferentes.

Mercedes-Benz vuelve a jugar con la genética para convertir el lujo en auténtica deportividad. Así es como se planta este Clase S Coupé, toda una limusina disfrazada de deportivo de carreras.

Desde hace años, Mercedes-Benz ha estado jugueteando con los segmentos al ser una de las más activas en lo que a ‘cruce’ de modelos se refiere. Hace unas semanas os trajimos la prueba detallada del GLE Coupé 350d 4MATIC, un SUV con tintes de cupé que, si bien, no fue su primer ‘experimento’. Años antes, la marca alemana nos sorprendió con el CL, el CLS o el CLA Shooting Break, modelos que tenían en común un aspecto: una caída del techo pronunciada que transformaba sus líneas en deportividad pura. En efecto, Mercedes-Benz siempre se ha sentido atraída por las carrocerías de corte Racing, y en este sentido, no podía faltar una de sus piedras angulares, el Clase S.

Bien es cierto que el CL se encargaba de cubrir esa necesidad, pue se trataba de un cupé basado en el Clase S, pero con el cambio de nomenclatura al que ha sometido a su gama, el fabricante de Stuttgart decidió que ya era hora de devolver a su buque insignia el legado que le pertenece y que se inició hace más de 35 años.

Cincelado a la perfección

Situado frente a él, el Clase S Coupé llama la atención en todo. La vista frontal impone, con un morro sobredimensionado que está presidido por el enorme emblema de la marca. A los lados, los faros, también de grandes dimensiones que, en opción, pueden incluir nada menos que 47 piedras de Swarovsky, mientras que en su parte inferior, el parachoques parece extenderse hacia los lados como una barredora para hacer sitio a las enormes tomas de aire que refrigeran el descomunal motor que se aloja en un interminable capó.

En la zaga, por su parte, todo lo contrario ya que los diseñadores germanos han dibujado un estrecho portón, pero al tiempo muy voluminoso, que está basado en el del AMG GT. Esto la convierte en la parte menos tradicional del coche y una de las causantes de que el vehículo tenga esa apariencia deportiva. Sin embargo, el verdadero justificante de incluir el término Coupé a su nombre, se observar lateralmente: nos referimos a la caída del techo. Una solución con la que la cota de altura se reduce significativamente, pasando del 1,49 metros del Clase S berlina al 1,41 de nuestro protagonista. Dimensión que viene igualmente acompañada de una menor longitud, ya que el S Coupé es 89 milímetros más corto que el Clase S de cuatro puertas, cifra que, pese a ello, no impide que estemos ante un coche que supera los cinco metros de longitud. Por su parte, mantiene los 1,90 metros de anchura.

Ante todo, comodidad

Con cifras como estas, lo lógico sería pensar que nos encontrásemos un habitáculo amplio y muy espacioso. Y no fallamos. Pese a la comentada caída del techo, la zona posterior ofrece dos asientos individuales enormes que pueden dar cabida sin ningún tipo de problema a dos adultos de hasta 1,80 metros. El acceso al mismo es sencillo ya que la butaca delantera se desplaza eléctricamente en el eje horizontal. Únicamente al tratarse de un coche ‘bajo’, tendremos que girar un poco más la cabeza para poder entrar. Como no podía ser de otra forma, las butacas son muy cómodas y la anchura de los respaldos es enorme, mientras que el hueco para las piernas es más que suficiente para realizar un trayecto largo sin pasar penurias. En efecto, no se trata de dos asientos para recorridos temporales, sino que son plazas para viajar.

Ahora bien, en comparación con el Clase S berlina, los pasajeros no contarán con tantas comodidades, al estar reservadas para los dos ocupantes delanteros. En este sentido nos referimos, por ejemplo, a incluir la función masaje denominada ENERGIZING, en opción. Cuenta con seis programas diferentes basados en el principio de piedras calientes, con posibilidad de regular la intensidad del masaje, estando cada uno enfocado a estimular o relajar una parte específica del cuerpo. Además, estas dos butacas son mucho más anchas y confortables ya que recogen mucho mejor a los ocupantes.

Por lo demás, la disposición y la apariencia del salpicadero son idénticas a la de cualquier otro Clase S. Como es obvio, el cuidado por el detalle es elevadísimo y la firma alemana ha empleado los materiales más lujosos para darla forma, como la madera, el cuero o el aluminio, entre otros. Una zona que, además, está rodeada de tecnología. Prueba de ello es la pantalla digital de 12,3 pulgadas que está dividida en dos partes, una en la zona izquierda que hace las veces de cuadro de instrumentos, y otra central en la que visualizar tanto el navegador como el equipo de música, la climatización o las diferentes funciones del vehículo. Tiene un formato 8:3 y ofrece una excelente resolución y nitidez, pues la información es legible incluso cuando el sol le da de frente.

Silencio, se vuela

Ya en marcha, uno se da cuenta de que este Clase S Coupé mantiene toda la esencia de la berlina. Uno podría pensar que dadas sus formas, estaría concebido para ir al límite en tramos sinuosos, pero la genética tira mucho y la clase más lujosa de Mercedes-Benz tiene impreso el confort de marcha en su ADN. Así lo corroboramos durante nuestros trayectos por autopista y autovía, en donde ningún ruido, ni siquiera el aerodinámico, se filtra en el habitáculo…, salvo si estamos hablando o escuchando nuestra música preferida en el equipo de sonido Burmester opcional.

En cambio, esta perfecta insonorización puede resultar hasta contraproducente. Me explico. Y es que bajo el alargado capó antes comentado, tenemos una auténtica bestia. Me refiero al increíble motor de gasolina V8 biturbo de 4.6 litros que entrega la nada despreciable cifra de 455 CV y ¡700 Nm de par máximo! Un potencial que, además, está disponible desde un régimen de vueltas bajísimo, 1.800 rpm, por lo que te puedes imaginar cómo empuja semejante propulsor.

Lejos de ser una crítica, este bloque cumple lo que promete pues mueve con total agilidad y soltura los más de dos toneladas de peso que anuncia dicha versión. Y por si no nos crees, sólo tienes que irte a la ficha técnica y comprobar que únicamente necesita 4,6 segundos para realizar el 0 a 100 km/h, mientras que la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. Como decimos, el único pero sea, quizá que toda esta brutalidad no se encuentre acompañada de un sonido que nos haga apretar el volante de la emoción que nos suscita escucharle, pues el coche está tan bien aislado que nos perdemos esa parte.

Ágil como una ballena

Al enfrentarse a un tramo sinuoso, el Clase S Coupé sorprende. Sus 5,03 metros de carrocería y sus 2.090 kilos de peso entran con agilidad en el giro. Con él podremos rodar muy deprisa, pero siempre hay que tener en cuenta las inercias que se pueden llegar a generan si empezamos a enlazar más de dos curvas seguidas. Lo bueno es que posee elementos favorables como una dirección muy directa, un equipo de frenos muy contundente (en opción hay unos cerámicos), una caja de cambios, la automática 9G-TRONIC, muy rápida y un sistema de tracción integral 4MATIC que lo mantiene pegado al asfalto.

A todo ello hay que sumarle la inestimable ayuda del selector de modos de conducción con cuatro programas (si quieres emociones de verdad te aconsejamos que lo coloques en el modo Sport+) y de una suspensión perfectamente ajustada que ofrece un equilibrio perfecto entre confort y deportividad. Para los que quieran más, en opción está disponible la neumática MAGIC BODY CONTROL que ya estrenó la berlina y que en el Clase S Coupé suma la función de inclinación activa en curvas que permite que el coche se incline lateralmente al tomar curvas.

Por desgracia, como comentamos, todo este nivel de confort y exclusividad tienen un precio, y no es otro que 154.400 euros. Una factura elevada que lo puede ser todavía más si empezamos a añadir opcionales como los de nuestra unidad: el paquete externo AMG Line (2.220 euros), el paquete de asistentes a la conducción (2.586 euros), el AIR-BALANCE y el paquete de confort térmico (560 y 650 euros), el acceso y arranque sin llave (1.605 euros), el techo panorámico MAGIC SKY CONTROL, que varía la intensidad de luz al habitáculo (6.000 euros), el Head-Up Display (1.534 euros), equipo de sonido Burmester High End (8.708 euros)…, pero si uno tiene dinero en la cuenta, mejor gastarlo en un coche con el que disfrutar ¿no?

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