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2.0 TwinTurbo 192 CVPrueba del MINI Cabrio Cooper S: Caprichosa diversión

Te aconsejamos que te recojas el pelo porque en esta hedoprueba sacamos todo el potencial al MINI más exclusivo y estiloso: el Cabrio.

El fabricante inglés, poco a poco, va dando forma a la nueva generación del Mini con la llegada de este último integrante, la carrocería Cabrio. Un modelo que gana en habitabilidad, atractivo, y personalización, pero sobre todo en dinamismo y es que la marca asegura que su puesta a punto le convertirá en el más divertido de la actual gama.

El otoño ya se ha colado entre nosotros. Son ya unas pocas semanas las que llevamos disfrutando de esos colores tan característicos de esta estación. Los tonos ocres, amarillos y anaranjados que nos brindan los árboles caducos se entremezclan con unos rayos del sol algo más débiles que los de finales del mes de agosto, cuando buena parte de los españoles todavía gozaba de sus últimos días de vacaciones, y sobre todo de unos días mucho más cortos.

Sin embargo, esta circunstancia no es un impedimento para que pulse el botón que tengo situado justo sobre mi cabeza y esperar únicamente 18 segundos –cronómetro en mano- para pasar de un entorno frío y algo oscuro a otro más cálido y revitalizante. Por suerte, me acompaña uno de esos espectaculares días otoñales, propios del veranillo de San Miguel, donde las previsiones anuncian que el mercurio llegará a rozar los 25º. Sin pararnos a pensar demasiado si esta situación se debe al calentamiento global, anclo el cinturón de seguridad y arranco.

¿Nos conocemos?

Antes de iniciar la marcha me familiarizo con mi ‘compañero’ de viaje. Su salpicadero ha variado ligeramente y, aunque mantiene las dos esferas tan características a lo largo de su historia, sus funciones han cambiado. La más grande, situada en el centro de la consola, ahora se destina a dar ‘cobijo’ tanto al sistema multimedia como a las múltiples funciones del vehículo. Para que la lectura sea lo más nítida posible, se representa a través de una enorme pantalla de alta resolución y 8,8 pulgadas –de serie es de 6,5-. En generaciones anteriores, dicha esfera también era el lugar en el que se ubicaba el velocímetro. Un elemento que ahora se ha trasladado, sabiamente, a un lugar más racional: tras el volante.

Un puesto de conducción que está rematado a la perfección y que, además, tiene ese punto ‘chic’ o moderno que le otorgan unos pulsadores cromados similares a los que se emplean en los aviones. La guinda del pastel la ponen tanto un equipo de sonido firmado por Harman/Kardon compuesto por 8 altavoces –es un elemento opcional-, como el interruptor de arranque, en un rojo vivo, que no solo invita a pulsarle, sino que nos da la sensación de que vamos a salir catapultados.

Por si aún no te habías fijado ni en las fotos ni en el antetítulo de esta prueba, me hallo cómodamente sentado en la nueva generación del MINI Cabrio. Se trata de la cuarta carrocería que se pone a la venta tras la completa actualización del modelo, que se inició con el 3 puertas y continuó con el 5 puertas –inédito- y el Clubman . No obstante, de todos, la carrocería que tengo la suerte de probar para vosotros esta semana es, sin lugar a dudas, la más vistosa.

Y no sólo porque nuestra unidad esté ‘pintada’ con el nuevo color Caribbean Aquamarina, exclusivo para esta variante, sino porque en sus casi 4 metros de largo, es capaz de combinar toda la diversión y desparpajo propio de los MINI, con la diferenciación y envidia que suscitan los modelos descapotables.

Cuatro ocupantes, dos maletas

Pero este MINI Cabrio no es como el resto de roadsters. Desprende algo más. Quizá sea el hecho de que su capota de lona, una vez se pliega, se queda completamente al descubierto, tras los asientos traseros. Una solución estética que le otorga ese aspecto de vehículo clásico que tanto nos gusta, pero al mismo tiempo reduce muchísimo la visibilidad posterior. Si hoy me hubiera levantado menos ‘coqueto’, también podría haberla dejado en su primera posición, es decir, a mitad de recorrido, como si de un techo solar se tratara. Pero mi cuerpo me pide un extra de vitamina D.

No obstante, una vez conoces cada rincón del coche, te das cuenta de que es la única medida que han podido tomar los diseñadores ingleses. Y es que mientras que el resto de descapotables suele guardar la capota en el maletero, en nuestro protagonista, dicha idea se torna como una quimera. De hecho, el MINI Cabrio cambia por completo su estructura respecto a la carrocería de 3 puertas, sustituyendo el portón trasero por una tapa que se abre de arriba a abajo, como si de un pick-up norteamericano se tratara.

En la práctica, esta medida puede resultar algo incómoda ya que al aparcarlo, nos obliga a guardar más distancia con el coche que tengamos detrás. Además, el hueco que nos brinda no es para tirar cohetes precisamente. Con la capota puesta, gozaremos de 250 litros, mientras que con ella plegada únicamente tendremos acceso a 160 litros, es decir, dos maletas de mano. Y por si eso no fuera suficiente, la boca de carga es excesivamente pequeña, hecho que dificulta y mucho la carga de objetos. Por suerte, la firma inglesa ofrece la función Easy-Load que permite levantar unos centímetros la parte superior para facilitarnos la vida en esta operación.

Por el contrario, todo lo que el maletero tiene ‘de malo’, se compensa con unas plazas traseras mucho más habitables que antes. Sorprende el hueco para la cabeza disponible, gracias a la forma cuadrada de su capota, aunque aquellos que midan más de 180 cm comenzarán a notarla en sus coronillas. Aunque la marca anuncia una ganancia de 36 mm para las piernas, dicho espacio resulta algo justo en condiciones reales. A poco que el conductor sea algo más ‘largo’, detrás únicamente habrá sitio para que quepa un niño. Por último, en cuanto a la anchura de las mismas, nada que objetar.

Problemas de espacio que yo, situado frente al volante, no tengo. El nuevo MINI Cabrio, con sus 3,85 metros de largo, tiene unos de los puestos de conducción más amplios que recuerdo en comparación a rivales de su mismo tamaño. Pero además, iremos sentados muy abajo, lo que incrementa las sensaciones al volante.

En marcha

Así que ya es hora de que nos pongamos a rodar y descubrir cómo se desenvuelve este nuevo MINI Cabrio. Nuestra unidad estaba asociada a la versión más potente de todas, el Cooper S… siempre con el permiso de aquella que lleva estampado el sello de John Cooper Works. Bajo su capó se esconde el motor más fiero de la firma, el gasolina turboalimentado de 2.0 litros, que genera la nada despreciable cifra de 192 CV, con un par máximo de 300 Nm.

Un conjunto que se nos antoja como el más recomendable de la gama porque sabe reunir toda la esencia de lo que debe ser un MINI: un karting a escala 1:1. Sí, ofrece 39 CV menos que el JCW pero cualquier conductor que se precie tendrá más que de sobra con lo que ofrece nuestro protagonista. Suena bien, anda mucho y es tan rápido como duro.

En efecto, como cualquier MINI que incluya la ‘S’ en su carrocería y nomenclatura, está ligado directamente a un tarado de suspensión más seca. Con ello se consigue una mejor estabilidad en curva y una sensación de que cada carretera secundaria es un coto perfecto para poner a prueba nuestras manos. Ahora bien, en el lado contrario de la balanza se encuentra ese punto de incomodidad si lo que queremos es utilizarlo como coche de diario pero… para eso existen otras opciones, ¿no?

Nuestro MINI Cabrio Cooper S es el perfecto compañero de escapada, aquel que viene adherido al disfrute y al relax… con ese puntito de maldad. Como llevamos el techo plegado, a nuestros oídos llega al instante el petardeo del escape al realizar una conducción más deportiva. Para ello, lo más recomendable es colocar el selector situado bajo la palanca de cambio y seleccionar el modo Sport. El mensaje de “Go-Karting feeling máximo” nos adelanta lo que está por venir.

El motor empuja desde un régimen bajísimo de vueltas, lo que casi nos permite olvidarnos de la transmisión cuando afrontamos un puerto de montaña. Sin embargo, cuando hay que echar mano de ellas, la caja de cambios manual de seis velocidades tiene un manejo rápido y muy preciso, aunque habrá que ser algo exigente para realizar el tránsito entre marchas ya que el tacto es algo durito. Los cambios de dirección son rápidos y directos, entrando allá donde hemos puesto la mirada con anterioridad. Ni siquiera los 115 kilos extra que tiene frente a un MINI de 3 puertas parecen ser un lastre.

El tren delantero trabaja a las mil maravillas agarrando los 3,85 metros de coche al suelo, mientras que el eje trasero no da síntomas de flotaciones. Su granito lo aportan el control electrónico de bloqueo del diferencial EDLC -de serie-, que puede redondearse con una amortiguación adaptativa opcional que nuestra unidad, por desgracia, no equipaba. Si, por contra, ni el estado de ánimo ni el clima acompañan, siempre podremos ahorrar algo de carburante para el próximo día eligiendo el GREEN Mode con el que todos los ajustes del irán enfocados a realizar una conducción más eficiente.

Da mucho, pero pide más

Como buen MINI, este Cabrio Cooper S es una oda a la personalización. Más allá de nuestra carrocería azul turquesa, de una capota de lona que, por primera vez, al igual que los techos duros, puede llevar serigrafiada la bandera británica, o de unas llantas de lo más pintonas, este MINI es todo un capricho. Así lo confirma un precio de partida de 31.350 euros, que a nuestro parecer es justo para lo que se nos ofrece pero con el que hay que tener cuidado porque cada detalle, cada elemento de su interminable lista de opciones puede ocasionar que nuestro MINI Cabrio Cooper S roce casi los 40.000 euros.

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