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Opel Cabrio 2.0 CDTI 170 CV ExcellenceProbamos el Opel Cabrio: a las puertas del cielo

Ponemos a prueba el modelo más exclusivo de la gama Opel: el Cabrio. Gracias a él, la alemana volvió a estar presente en el segmento de los descapotables. ¿Mereció la pena?

El tener descapotable dentro de tu gama siempre es sinónimo de exclusividad. Opel fue consciente de ello y por eso decidió poner en liza este Cabrio, un vehículo que además de ofrecer cuatro plazas totalmente reales, recientemente ha estrenado un motor diésel de 170 CV. Nosotros ya lo hemos probado.

Hace poco, os trajimos los cinco descapotables más lujosos que te puedes encontrar actualmente. Pues bien, para seguir con ese halo de exclusividad que siempre rodea a los cabrios, decidimos poner a prueba uno de los vehículos más característicos de este segmento. Un modelo que, además, supuso la vuelta de su marca al mundo de los descapotables de cuatro plazas.

Se trata del Opel Cabrio, coche con el que la alemana regresó a un segmento que abandonó en 2008, poco antes de presentar la cuarta generación del Astra, modelo que hasta entonces se había convertido en su representante. Ahora bien, con la crisis, este tipo de carrocerías se perdió en un limbo del que le costó salir y muchos fabricantes decidieron suspender su comercialización.

De lona, mejor

Sin embargo, la alemana decidió, en 2013, que ya era hora de volver a estar presente en un segmento poco exitoso, comercialmente hablando, pero muy exclusivo. Así es como apareció el Cascada, o mejor dicho, el Opel Cabrio. Un vehículo que recurrió a una carrocería más larga con una estética más cuidada (que huía de los anteriores diseños ‘cuadradotes’), que estaba protegida en su parte superior por una capota de lona, es decir, como mandan los cánones.

Un techo que cuenta con multitud de detractores, y con otros muchos seguidores, pero que en el fondo le otorga ese punto de elegancia que tanto gusta al tipo de clientes que opta por un coche de estas características. Una capota que es más barata de construir  y que aporta un plus de dinamismo, ya que es más ligera que los mecanismos ‘sólidos’. Además, suelen ser más fiables en lo que a estanqueidad se refiere mientras que el ruido aerodinámico tampoco es mucho peor que el de los techos duros. Por último, el equipar un techo de lona permite al fabricante ofrecer un habitáculo más capaz y un maletero de mayores dimensiones ya que no necesita tanto espacio una vez se pliega.

Para cuatro… sin problemas

Todas estas características las cumple nuestro protagonista. Con una carrocería de 4,70 metros, el Opel Cabrio ofrece una capota perfectamente construida, con un acolchado muy notable y un aislamiento sobresaliente. A todo ello, se añade un habitáculo apto para cuatro ocupantes, tanto si está colocada como plegada en la parte posterior del vehículo.

Para realizar la operación de capotado y descapotado se necesitan únicamente 17 segundos, pudiendo realizarse en movimiento hasta los 50 km/h. Una vez se guarda en el maletero, la capacidad de este se reduce hasta los 280 litros, es decir, 100 menos que si la tenemos puesta sobre nuestras cabezas, pero que sigue siendo válido para meter tres o cuatro maletas pequeñas.

Precisamente, esta será la zona que más note la diferencia entre tenerla puesta o no. Si eres uno de los dos pasajeros que ocupa la zona posterior y mides más de 185 cm, cuando la capota esté puesta, tu coronilla comenzará a tocar con la parte superior del techo, mientras que una vez quitada, dicho problema, obviamente, se elimina. En lo relativo al hueco para las piernas, ahí es otro cantar. Independientemente del techo, un adulto de hasta 190 cm viajará sin tocar con el respaldo del piloto o del copiloto, a no ser que estos sean igualmente corpulentos y viajen con el asiento situado en una posición muy atrasada.

Un punto a mejorar está en el hueco para los pies, muy escaso tanto si el conductor viaja con el asiento en su máxima posición vertical como si está sentado muy abajo. El acceso a dichas plazas se realiza de forma sencilla y confortable, sobre todo si, como nuestra unidad, los asientos delanteros tienen regulación eléctrica, pues solo basta elevar la palanca para que la butaca se mueva hacia delante dejando un hueco muy amplio.

Calorcito, incluso en invierno

En el caso de que únicamente viajen las dos personas delanteras, estos podrán adquirir un deflector anti-remolinos que se coloca justo entre medias de los asientos traseros para evitar que se formen turbulencias en dicha zona. Y ya que estamos circulando sin la capota, decir que a velocidad legal y con las ventanillas bajadas, ambos podrán mantener una conversación normal, sin gritos. A partir de 140 km/h, las turbulencias comenzarán a molestar ligeramente y será necesario elevar la voz para hacernos oír.

Del mismo modo, para los más valientes, o lo que es lo mismo, para aquellos que quieran circular sin capota incluso en los meses más fríos, el Opel Cabrio ofrece diferentes soluciones para guardar el calor, entre las que se encuentra una tapicería de cuero con calefacción en las plazas delanteras o un volante con una parte también calefactada, que coge temperatura en menos de un minuto. El sistema de climatización también permite guardar la temperatura aunque echamos  en falta un sistema de calefacción en la zona de la nuca, un elemento que sí emplean otras marcas como Audi o Mercedes.

Una vida sin agobios

Como suele ocurrir con este tipo de vehículos, el Opel Cabrio es un coche para disfrutar de lo que nos rodea, para ir con total calma, sin presiones ni agobios…, es decir, para practicar el slow driving. Y eso que bajo nuestro enorme capó se encontraba el motor más potente de la gama diésel, el 2.0 CDTI de 170 CV. Este bloque, completamente nuevo y con 5 CV más que el anterior, ofrece una respuesta contundente desde las 1.500 rpm (su par máximo es de 400 Nm que están disponibles partir de las 1.750 vueltas), con el inconveniente de ser demasiado ruidoso y vibrar en exceso (pese a que Opel se esfuerza por asegurar que ha introducido varias novedades con el objetivo de mejorar ambos aspectos) pero, al mismo tiempo, de ser un auténtico mechero rodante.

Así es, durante nuestra prueba realizada tanto por carreteras como por carreteras secundarias o tramos urbanos, el gasto medio registrado no superó los 6,5 l/100 km, un dato que está muy bien dado su nivel de potencia pero que se aleja de los 4,9 que homologa la marca. Ahora bien, dinámicamente el coche deja bastante que desear. Una circunstancia que no nos sorprende si recordamos que estamos en un vehículo de 4,70 metros de largo que además tiene un peso, en nuestra versión, de 1.816 kilogramos.

Pese a contar con un botón Sport que endurece la suspensión, el tacto de dirección, el rendimiento de motor y del cambio, no se trata de un coche con el que disfrutar de una conducción deportiva… y mucho menos en una carretera revirada. Todo lo contrario, el Opel Cabrio es un modelo, como decimos, para circular tranquilamente, disfrutando del aire puro de la montaña o de la brisa marina. Si decides aumentar el ritmo, notarás cómo la carrocería empieza a crujir en exceso al tiempo que al tren delantero le cuesta entrar en la trazada, mientras que los frenos se fatigarán con más rapidez.

Por último, en lo que a equipamiento se refiere, nuestra unidad estaba equipada con el acabado más alto de la gama, el Excellence, lo cual implica que iba muy cargada. No obstante, los 34.000 euros que cuesta, más los casi 10.000 que llevaba en opciones nuestra unidad, nos hacen replantearnos si merece la pena tener aparcado un coche que únicamente podremos disfrutar durante unos meses muy concretos.

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