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dCi 130 CV ZenProbamos el Renault Talisman: una joya de muchos quilates

Renault vuelve al segmento de las berlinas medias con el Taliman. La firma francesa ya tiene su joya. ¿Será de muchos quilates? Aquí te lo contamos.

Según la RAE, un talismán es un “objeto, a veces con figura o inscripción, al que se le atribuyen poderes mágicos”. Pues bien, aunque en Renault saben que no han fabricado el coche que se compraría Merlín ‘el encantador’, sí son conscientes de que será capaz de devolverles el status que habían perdido en el último lustro dentro del segmento de las berlinas medias.

Bien es cierto que hablar del Laguna es hacerlo de uno de los vehículos más legendarios de la firma del rombo, pues llevaba entre nosotros nada menos que desde 1994 (un año antes que el Mégane); pero desde que apareciera su tercera generación, allá por el 2007, Renault pareció haberle dejado en el olvido. Un abandono inexplicable que les ha originado perder un sinfín de posiciones en el segmento D.

Una circunstancia que no es exclusiva de la berlina, pues tanto el Espace como el Mégane también han sufrido en sus carnes el haber tenido que ‘aguantar’ artificialmente durante años. Lo bueno es que, aunque un poco tarde, la marca ha sabido corregir sus errores y volver a poner en liza un producto que la recoloque en el lugar que ellos se merecen. Para ello, ha echado mano de la nueva plataforma modular CMF que ya emplean tanto el Nissan Qashqai como los Kadjar, Espace o Mégane.

Una plataforma que ha abierto un nuevo mundo de posibilidades para que el nuevo Talisman sea considerado como uno de los pesos pesados de su segmento. El resultado es una berlina de 4,85 metros de longitud, 1,87 de anchura y 1,46 de altura, lo que implica haber ganado 15,3, 5,8 y 1,8 centímetros, respectivamente, al Laguna. Pero además, estas dimensiones le permiten situarse como uno de los vehículos más grandes de su categoría superando, por ejemplo, en 8 cm al Passat (el líder indiscutible).

Y por si eso fuera poco, la distancia entre ejes también ha aumentado considerablemente hasta el punto de ser idéntica a la del Espace, con 2,81 metros, que suponen, de nuevo comparándolo con el Passat, 1,7 cm más. Ello le permite ofrecer un habitáculo muy espacioso, con un hueco para las rodillas y para la cabeza de 26,2 y 85,5 centímetros, respectivamente. El maletero, por su parte, ofrece una capacidad de 608 litros, de los cuales 93 se esconden bajo el piso de carga, por lo que en condiciones normales tendremos 515 litros, lo que le sitúa en los puestos medios del segmento (un Passat tiene 586 litros).

Atractivo, lo mires por donde lo mires

Todo ello viene acompañado, además, de una estética que nada tiene que ver con la del Laguna. Los jefes de diseño de Renault parecen haberse puesto las pilas para desarrollar una gama de productos que sea lo más atractiva posible. Bien es cierto que visto un Renault ‘de los nuevos’, vistos todos, ya que tanto el Espace como el Mégane e incluso el Kadjar, ofrecen soluciones estéticas similares.

Eso sí, en el modelo que nos ocupa, nos parece que el diseño es el que mejor se le ajusta pues el tamaño de los nuevos elementos, faros, calandra o logo, entre otros, es el que más proporcionado nos parece. La línea del Talisman es sobria pero elegante, y hasta con cierto toque deportivo. Una percepción, esta última, que aparece al observar con detenimiento la zaga. A modo de pequeño paréntesis personal, he de decir que doy mi más sincera enhorabuena a los diseñadores galos por haber desarrollado una parte trasera tan vistosa y arriesgada.

Si por fuera nos ha sorprendido gratamente, por dentro… las sensaciones son algo más frías. No porque el salpicadero sea espartano, ‘feo’ o de baja calidad, sino porque no nos ha aportado nada nuevo, ya lo conocíamos. En efecto, como os decíamos antes, parece que la nueva filosofía de Renault es la de igualar todos sus productos y, en el caso del habitáculo, el del Talisman es exactamente idéntico al del Espace.

En él llama la atención la pantalla táctil de 8,7 pulgadas en orientación vertical. Tiene un funcionamiento similar al de una Tablet y en ella se aglutinan todas, y cuando decimos todas son todas, valga la redundancia, las funciones del vehículo (audio, climatización, asistentes de seguridad, navegación…). Incorpora el sistema multimedia R-Link 2, a nuestro juicio uno de los más precisos del mercado que nos permite incluso personalizarlo a nuestro antojo.

Una nota distintiva con el Espace fue que nuestra unidad incluía inserciones en madera en la parte media del salpicadero. Un elemento que nos transmite sensación de calidad y de status (¿recordáis que era algo que había perdido Renault con el Laguna?). De hecho, la firma gala asegura que han contado con la colaboración de Mercedes-Benz para optimizar la percepción de calidad del producto, algo que parece haber dado sus frutos, aunque haya determinadas zonas de la consola que podrían estar mejor rematadas, pues incluyen un gran número de plásticos duros.

Volviendo brevemente al tema de la habitabilidad, los ocupantes delanteros gozarán de toda la comodidad de unos asientos anchos, con un mullido muy blando y una sujeción correcta que, además, se puede combinar con la tapicería de cuero y los sistemas de ventilación o calefacción (aunque eso sí, previo paso por caja). Por su parte, los traseros contarán con un amplio espacio en todas las cotas permitiendo que tres adultos viajen casi sin problemas de estrecheces. Eso sí, la plaza central tiene un respaldo más duro, que sirve de apoyabrazos y portabebidas, y una butaca más estrecha. Además, cuentan con dos tomas USB para poder conectar cualquier aparato electrónico. Pequeños detalles que no hacen sino aumentar la calidad final del producto.

Todo bajo ‘4Control’

En un segmento tan competido como el de las berlinas, tener cualquier elemento diferenciador puede ser sinónimo de éxito. Dado que el diseño y la calidad son dos características que, al final, quedan a expensas de los gustos subjetivos del comprador, las marcas tienen que ‘estrujarse’ el cerebro para ofrecer nuevas soluciones que les consigan cautivar.

En este sentido, Renault ha optado por un elemento que, a nuestro parecer, es el más acertado. Se trata del sistema 4Control, es decir, aquel que permite que las ruedas traseras giren tanto en el mismo sentido como en el contrario de las delanteras, para aportar un mayor dinamismo al vehículo. Como os dijimos en la prueba del Espace, este sistema ya lo implantó la marca en el Laguna Coupé allá por el 2007 y tras pasar desapercibido, lo volvió a rescatar para la nueva generación del gran monovolumen.

Ahora lo monta en el Talisman, convirtiéndole en el único coche en su segmento en incluir un sistema de ruedas traseras con dirección. Es una opción que cuesta 1.100 euros sí, al menos con el acabado Zen de esta unidad, pero merece y mucho la pena. Cuando el coche circula a menos de 80 km/h, las ruedas traseras pueden girar hasta 3,5 grados en sentido contrario al de las delanteras, facilitando la maniobrabilidad del coche, por ejemplo, a la hora de aparcar. Por encima de dicha velocidad, las ruedas traseras giran en la misma dirección que las delanteras, mejorando la estabilidad y seguridad. Con esta tecnología, que se combina con el selector de modos a la conducción Multi-Sense, el manejo del coche se multiplica por 10. Da igual como vayamos, rápido o lento, que no nos parecerá tener una berlina de casi 5 metros entre las manos.

Por carretera secundaria, el comportamiento es intachable y el Talisman entra en las curvas con una facilidad tan pasmosa… que hasta nos asusta. No hay necesidad de corregir la trayectoria y donde ponemos el ojo, allí va el coche. Bien es cierto que no es un automóvil extremadamente deportivo, ni siquiera con el modo Sport seleccionado, pero sí transmite unas excelentes sensaciones que nos hacen ganar seguridad y nos incitarán a probar dónde están nuestros límites.

Al combinarlo además con el sistema de amortiguación adaptativa, cuya dureza varía en función del programa seleccionado (Comfort, Eco, Sport o Individual) a través del comentado Multi-Sense, el vehículo responderá de una forma más noble (sobre todo con los dos primeros) o algo más seca (con el Sport) ofreciendo aquí un menor balanceo de la carrocería.

Equilibrio mecánico

Todo ello sin olvidar lo que llevamos bajo el capó. En el caso de esta prueba, optamos por el motor diésel de acceso a la gama, 1.6 dCi de 130 CV. Con este nivel de potencia, muchos podrían pensar que el Talisman se queda ‘corto’ y que la opción más correcta sería escoger el 1.6 dCi biturbo de 160 CV. Ahora bien, a no ser que sepas que el coche siempre va a ir cargado o que te guste ‘pisarle’ más de la cuenta, quizá no te merezca pagar los 2.800 euros extra que cuesta. Eso sí, en ese precio viene incluida la caja de cambios automática de doble embrague EDC de seis relaciones, una opción que, en el dCi 130 CV implica 1.600 euros de sobrecoste.

Nuestra unidad estaba asociada a la transmisión manual de seis relaciones. Un cambio de exquisito funcionamiento con un tacto suave y unos desarrollos bien ajustados que nos permitirán registrar un consumo medio de sólo 5,4 l/100 km. Dicho dato es un litro superior al homologado pero en combinación con un depósito de 52 litros, podremos llegar sin problemas a los 1.000 kilómetros sin necesidad de repostar. El dCi 130 es un propulsor que funciona bien, comienza a empujar desde las 1.500 rpm (el par máximo lo entrega en las 1.750 vueltas), pero se deja notar en exceso.

Por último, el listado de equipamiento tanto de serie como opcional en el Renault Talisman es largo, sobre todo en el acabado Zen de esta unidad de pruebas, pero en él destacan especialmente los diferentes sistemas de seguridad activa y pasiva que derivan de los que ya se estrenaron en el Espace: control de crucero adaptativo, frenada de emergencia, asistente de luz de carretera, avisador de cambio de carril, detector de distancia de seguridad, lector de señales de tráfico, luces LED delanteras… a los que suman, por 950 euros, la alerta por ángulo muerto, Head-Up Display, ayuda al aparcamiento asistida, sensores de parking. En definitiva, una clara muestra de que Renault se ha puesto las pilas y ha echado el resto por tener una auténtica joya.

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