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Moda

A Dior, Armani y Gaultier les fascina Japón

Lo moda, desde hace años, bebe de la inspiración que ofrece la exquisita cultura japonesa. Los grandes diseñadores han dejado testimonio de ello.

La delicadeza de las gheisas, el misterio de una cultura muy distinta a la occidental, la riqueza de los tejidos y la belleza del enigmático Oriente han hecho de lo nipón objetivo de la moda durante años.

Desde que en el siglo XVI mercaderes portugueses, españoles e ingleses entablaran relaciones con Japón, las maravillas de este país han dejado impresionado a Occidente. Su cultura y un modo de vida muy alejado al nuestro han despertado siempre curiosidad y admiración al mismo tiempo. En el caso que nos ocupa, el mundo de la moda lleva años inspirándose en su belleza para lanzar colecciones.

El kimono, prenda emblemática de la mujer nipona, sigue vivo en las calles de las ciudades japonesas, su profunda tradición, que data del s.VIII, y su lenguaje de estampados y superposiciones sigue vivo en el siglo XXI. Así como el misterio de las gheisas, esas mujeres poderosas en sabiduría y cultura, que gracias también a su imagen, han sido icono. Muchos de los grandes modistos no han podido dar la espalda a este exótico y colorista atuendo y han coqueteado siempre con piezas con mayor o menor inspiración. Desde los clásicos en sus viajes reales o imaginarios a oriente, pasando por John Galliano que celebró sus diez años al frente de Dior y el 60 aniversario de la marca con un Desfile Primavera- verano 2007 dedicado a la conocida opera de Puccini Madama Butterfly, pero sobre todo a su protagonista, Cio-Cio San, con el consiguió una auténtica oda al estilo claramente oriental mezclado con el más clásico new look.

También Giorgio Armani para Giorgio Armani Privé quiso recrearse en los ricos tejidos y favorecedores tocados japoneses para su propuesta de otoño – invierno 2011/12 y además rendir homenaje a todos los ciudadanos que sufrieron las consecuencias de los terremotos y maremotos que asolaron el país en marzo de 2011, con una pasarela plagada de kimonos, obis y obijimes. Pero la lista de diseñadores se haría interminable, prueba de ello es la editorial de moda que el fotógrafo Terry Richardson realizó para el número de noviembre de 2010 de Vogue París; los créditos acumulan un sinfín de marcas contagiadas con el furor japonés.

Pero en esta historia el amor ha sido recíproco y no sólo los occidentales hemos mirado con buenos ojos a oriente, desde allí también han querido comprender nuestras costumbres e integrarse en nuestra vida cotidiana y por supuesto en la moda. Japón es considerado como uno de los primeros mercados por la industria del lujo y sus habitantes son grandes entendidos en moda, trendsetters e incluso han conquistado las más altas esferas del diseño. Los pioneros Issey Miyake y Kenzo Takada que presentaron sus primeras colecciones en 1971 en Nueva York, consiguiendo así poner nombre propio a la moda Made in Japan. También el artista Takashi Murakami ha hecho sus pinitos en la industria desarrollando una colección de accesorios junto a Marc Jacobs para Louis Vouitton en 2003, desde entonces el nombre del artista ha ido muy ligado al de la emblemática casa francesa.

A la música, o mejor dicho a la estética de las grandes divas de la canción, tampoco se les ha pasado por alto el exotismo que desprenden los kimonos. De hecho Madonna, contagiada por el misticismo oriental, apareció enfundada en una interpretación de Jean Paul Gaultier de esta prenda en el videoclip de Nothin Really Matters, del álbum Ray of Life (1998) que la acompañó en la gira mundial de presentación del disco. Otra grande como Kylie Minogue también confió al diseñador galo otro kimono, esta vez menos místico y más sexy, para su gira “X” World Tour, diez años después. Jennifer López (http://www.jenniferlopezonline.com/), cogiendo el testigo de Minogue como imagen de la española firma de joyería Tous, aparece hecha toda una gheisa comiéndose al emblemático osito con palillos. Sin duda, la mayor simbiosis entre el lejano oriente, Japón, y occidente la ha brindado la moda y me atrevo a pronosticar que será una relación aún duradera.

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