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“Si te encuentras solo cuando estas solo, estas en mala compañía.”. Jean Paul Sartre

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Autodiálogos

De la clase de Florencia (2/2)

Segunda entrega de esta ciudad que uno nunca acaba de conocer y a la que siempre se desea volver.

Paseos florentinos entre tiendas centenarias, marcas con
historia y habitaciones de hoteles como escenarios románticos.

YO MISMO: ¡Qué romántica y maravillosa se ve Firenze en esa estampa!
MI OTRO YO: Yo mismo, ¡que ya pasó San Valentín!
YM: No lo digo con tonito cursi ni apastelado, Mi otro yo, sino porque esa es la primera impresión que siento al ver la foto que figura sobre estas líneas.
OY: Nosotros no pillamos una Florencia así, con esa pinta de noche de verano.
YM: Tampoco te quejes que, para ser finales de enero, el tiempo fue espectacular.
OY: Menos el último día, que llovió de lo lindo.
YM: Lo dije la semana pasada y lo repito ahora. Florencia me gusta más que Venecia.
OY: Hombre, a Florencia puedes ir solo, pero a Venecia, como que se hace más duro…
YM: ¡Tonterías! Uno puede ir solo adonde sea. Además, en nuestro caso, siempre vamos acompañados. Tú de mí y yo de ti.
OY: Para que no digas que siempre meto cizaña, una cosa positiva: el estupendo Gallery Hotel Art, que el eficaz Marc Baudry nos localizó.
YM: Es uno de los cuatro hoteles Lungarno en la capital toscana.
OY: La verdad es que siendo propiedad de los Ferragamo no nos podíamos esperar más que cosas buenas.
YM: Pues, sí, empezando por su ubicación. A tres pasos de la plaza de la Signoria y a dos del puente Vecchio. Me gustó eso de que en la habitación hubiese un ejemplar de Shoemaker of dreams, escrito por el propio Salvatore Ferragamo en la década de los treinta del pasado siglo.
OY: Poco tiempo tuvimos para leer.
YM: Lo dices porque no paramos de caminar, de recorrer calles, de perdernos…
OY: Perderme, perderme, eso es lo que me va.
YM: Cuando uno va a Florencia, no puede dejar de visitar Santa Maria Novella, muy cerca de la estación del ferrocarril; ese templo de fragancias, cremas… que data del siglo XVI, si no me equivoco.
OY: Del XVII, querido. Según me enteré, se abrió en 1612.
YM: Gracias por la corrección. Es impresionante el interior del edificio, tanto o más como los productos que venden.
OY: Tú no pudiste visitarlo sin gastar.
YM: Recomiendo lo que compramos, el pot pourri de flores de la Toscana maceradas durante varios días en tarros de terracota, perfecta para meter en bolsitas en los armarios para que, cada vez que abramos las puertas, nos venga esa agradable fragancia.
OY: Anda, que parece que estás haciendo un anuncio.
YM: Menos cuento, Mi Otro Yo, que si me pongo a criticar, diré que no parabas de mirar los precios en la tienda.

OY: ¡Anda que si no fuera por mí que mira los precios allá por donde vamos, arruinadito estarías!
YM: No exageres.
OY: ¿No te pareció como que todo estaba más tranquilo?
YM: Era nuestra primera vez en Florencia, aunque no sé si por ser enero, como que había menos turistas.
OY: Será por culpa de esa palabra que empieza por “c” y acaba por “s” y que estamos hartos de escucharla día sí y día también. Y no porque queramos evadirnos del tema. Es que resulta machacona y al final descorazonadora.
YM: ¿Para esos que, según tú, derrochamos?
OY: Tampoco te tomes al pie de la letra lo que te dije…
YM: Ese vagar por las calles de Florencia, nos llevó a lugares como Genten, en el ángulo de las vías Condotta y Vicolo dei Cerchi, especialista en bellos accesorios para mujer y hombre, así como prendas; la Boutique Nadine, de propuestas vintage y frente al río, o esa maravillosa tienda de guantes, Madova, que data de 1919.
OY: … y donde no pudiste evitar comprarte un par azul marino de napa.
YM: Estando en la cuna del saber hacer y frente a las maravillas que crean en Madova, ¿quién podría resistirse? ¡Ni tú!
OY: Pues, sí, ahí tienes toda la razón.
YM: Hay dos museos que todo amante de la moda ha de visitar en esta ciudad.
OY: ¿Ferragamo y Gucci?
YM: ¡Exacto!
OY: Tú sientes especial debilidad por el primero.
YM: Porque me fascina la historia de Salvatore Ferragamo, que teniendo 14 hermanos, siendo de familia humilde, llegó a lo más alto.
OY: Estudió Anatomía comparada en California.
YM: Sí, pero pagándoselo de su bolsillo y fruto del trabajo. Allí aprendió cómo es el pie y, luego, ideó una pieza que, ubicada dentro del talón de sus zapatos, haría que la espalda femenina no sufriera al portar zapatos de tacón.
OY: Él no era florentino.
YM: No, pero allí abrió su tienda. Hoy, todo el universo Ferragamo, incluido el museo, está en el palacio Spini Feroni.
OY: Las tiendas en Florencia abren también los domingos.
YM: No te olvides que el turismo es importante aquí.
OY: ¡Ay, Florencia, que ganas de volverte a ver!
YM: Suscribo totalmente tus palabras. Seguro que, para cuando nos queramos dar cuenta, estaremos visitándola de nuevo.
OY: ¡Seguro!

Una respuesta a De la clase de Florencia (2/2)

  1. Jose dijo:

    Que bonito y como se aprende.

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