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“Si te encuentras solo cuando estas solo, estas en mala compañía.”. Jean Paul Sartre

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Autodiálogos

Del poder de los rojos

Hoy el autodiálogo elige el rojo como color protagonista, y lo declina con sabiduria y, como no podía ser menos, con pasión.

Sobre pasiones encendidas, exposiciones parisinas, lencería y labios que tienen este color como protagonista.

YO MISMO: He escrito varias veces sobre el color rojo. Sobre su fuerza. Sobre la pasión que transmite.
MI OTRO YO: Te repito lo de la semana pasada, ¡que ya pasó San Valentín!
YM: A veces parece como si estuvieras en otro mundo. Hablar de la pasión por una ciudad, como por un color, no tiene nada que ver con el dichoso día. La pasión tiene que estar encendida en todo momento, como un piloto… rojo.
OY: No me conoces bien, porque no captas mi ironía.
YM: Algunos odiaban el rojo, como el dictador Franco. Me contaba un día una hija de emigrantes españoles en Francia, que hasta mandó traducir “Caperucita roja” como “Caperucita azul”.
OY: Más se parecería entonces a una pitufa que a la angelical niña que iba a casa de su abuelita…
YM: ¿Qué te pareció la exposición de Sandra Matamoros?
OY: ¿Lo dices porque el rojo era el color de todas sus fotos?
YM: Ten en cuenta que fotografiaba chinos y que, en la cultura de ellos, ese color es referencia; como en la de los rusos.
OY: Bueno, lo de los rusos antes, porque ahora se van a los oros y brillantes…
YM: Para quienes no estén al tanto, Sandra Matamoros es una fotógrafa nieta de emigrantes extremeños en el país del general De Gaulle.
OY: Ya no está De Gaulle.
YM: Es una manera de llamar al país que encontraron cuando huían de aquel pequeño dictador ibérico que detestaba los rojos.
OY: Habla más de Sandra y menos de dictadores, que esto se va a parecer si no a un campo de batalla…
YM: Otra vez te voy a dar la razón.
OY: … aunque, bueno, batallas siempre hay. Cada día nos enfrentamos a una.
YM: Tampoco compares el hoy con el sangriento siglo XX…
OY: Prosigamos con Sandra.
YM: Sí. Ella expone ahora, hasta el 13 de abril, en una tienda de decoración, la Compagnie Française de l’Orient et de la Chine, en París.
OY: ¿Esa que en España, donde traducen todo, llamaron la Compañía Francesa del Oriente y China?
YM: Aún recuerdo una de las sucursales madrileñas que lucía así, tal cual, su letrero.
OY: Lo que me gusta de la tienda francesa, la del nombre en su lengua original, aparte de la exposición de Sandra, es el bar de lo más zen, Yoko.
YM: Recomendables los dulces de jengibre.
OY: Sí, pero cuidado, que ya sabes que el jengibre es afrodisiaco.
YM: Lo sé, lo sé.

OY: Ahora que mencionas la comida, me vienen a la cabeza los pimientos, también rojos, de Espelette que, molidos, nos obsequiaron en la Maison de l’Aquitaine.
YM: Estuvo estupenda la presentación de las novedades del País Vasco francés y Béarn.
OY: Como siempre, acompañada de buenos quesos y fiambres de Oteiza.
YM: El bueno de Jorge Oteiza, que no tiene nada que ver con los fiambres que llevan su mismo apellido, le hubiera dedicado una escultura a esas maravillas para paladares no vegetarianos.
OY: El pastel vasco fue también una delicia.
YM: Lo dices porque te comiste tres trozos y, dos de ellos, rellenos de mermelada de fresa.
OY: Cualquiera que te lea va a pensar que soy bulímico.
YM: A veces lo pienso yo, porque comes como con cierta ansiedad.
OY: En ocasiones me ocurre, aunque no en el caso del pastel al que te refieres. Es que estaba delicioso!!!
YM: Sigamos haciendo apología del rojo. François Hénin, a quien debemos el resurgir de la marca de perfumes Jovoy la hace: su tarjeta de visita es totalmente roja por los dos lados.
OY: Ahora que lo pienso, nunca nos pusimos ropa interior roja.
YM: Pues, es verdad. Quizá porque siempre la asociamos a las mujeres.
OY: Bueno, y ahora que estamos entre tú y yo, ¿te gusta la lencería femenina roja?
YM: La prefiero de otro color.
OY: ¿Carne? jaja
YM: Lo que sí me encanta es, como dije en cierta ocasión, las que llevan sus labios bien rojos.
OY: Hay muchas que no se atreven, a pesar de que les encantaría pintárselos así.
YM: No hay que pesar. Hay que actuar.
OY: Esta conversación se está poniendo… al rojo vivo. Digo en cuando a pasión, como tú empezabas la charla de hoy.
YM: Valentino lo adoraba, entre otras cosas porque el apartamento de Diana Vreeland era completamente rosso.
OY: ¿Rosso?
YM: Rojo, en italiano.
OY: Pues, ¿sabes lo que te digo? Que qué suerte que dentro de nosotros corran litros de sangre de ese color.
YM: Sí, a pesar de que haya mucho enemigo de los diversos rojos…

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