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Autodiálogos

De Ginebra, relojes e impuntualidad

Cada enero enero se celebra en Ginebra el Salón Internacional de la Alta Relojería, donde es posible ver y tocar algunas de las grandes piezas de la relojería. Y del placer que supone.

Sobre ferias en países aburridos, hoteles con piscina y spa, y revistas masculinas de calidad.

YO MISMO: Juraría que El País ha reducido el formato de la versión en papel.
MI OTRO YO: No te extrañe que el continente se parezca cada vez más al del Abc. No así el contenido, por fortuna. En España se lleva el recorte. En todo. Bueno, menos en los sueldos de los políticos.
YM: Ahora, El País se lee más rápido y con menos entusiasmo, entre otras cosas porque relata un reguero de desgracias, sobre todo en las secciones España y Sociedad.
OY: De los diarios ibéricos, me quedo a día de hoy con las Necrológicas.
YM: Tampoco hay que exagerar. ¿O lo dices por hacerte el original?
OY: No, porque pienso en el finado, al que ya se le terminó eso de leer desgracia tras desgracia.
YM: Es curioso que me haya enterado del tamaño reducido del “diario independiente de la mañana” en Suiza.
OY: Uno, cada vez que va a Suiza, tiene ganas de quedarse. Al cabo de unos días, le invade el aburrimiento y tanto orden lo exaspera. Y solo, como destino vacacional, es muy pesado.
YM: Acuérdate de aquel viaje a Vevey. Todas las tardes-noches acabábamos en Lausana. La soledad fue tremenda. Y por tu culpa, que aunque me acompañas allá donde voy, a veces pareces más mi enemigo.
OY: Tranquilo, Yo mismo. Sigue con Ginebra.
YM: Ir cada enero me gusta, porque se celebra el Salón Internacional de la Alta Relojería. Sí, voy por trabajo, no de vacaciones, pero es que eso de ver y tocar algunas de las grandes piezas resulta un auténtico placer.
OY: Comparado con el Salón de Basilea, la otra cita del año relojera, Ginebra es una bendición.
YM: La primera parece más una macromanifestación, mientras que la ginebrina es poco más que una reunión de amigos del mundo entero. Y eso que en ella hay más de mil periodistas acreditados…
OY: Hombre, Baselworld está también abierto al gran público, no solo a prensa y profesionales del sector.
YM: Todo el mundo tiene derecho a admirar lo último en relojería, solo que entre Ginebra y Basilea, me quedo con la primera.
OY: También nos tratan a cuerpo de rey. Que si una copita de Pommery por aquí, que si almuerzo a la carta regado de caldos suizos, italianos y franceses, que si servicio continuo de minibuses al hotel…

YM: ¿Volvemos al tema Madrid?
YM: Ginebra huele a discreción. En todos los sentidos.
OY: ¡Ah! Creí que solo te referías al bancario.
YM: Suiza es esa señora con dinero, con mucho dinero, pero nada ostentosa. Los que son ostentosos, aunque cada vez más educados en cuanto a gusto, son los rusos que se dejan ver por las alturas de Gstaad o St. Moritz.
OY: A puntuales no les gana nadie.
YM: No te creas. El transporte al salón relojero andaba un tanto retrasado, como algún que otro tren. “Este tren llega con tres minutos de retraso a la próxima estación”, se escuchó por la megafonía de uno de ellos.
OY: Tampoco hay que pasarse. Para adelantados, o demasiado espabilados y, además, carentes de pudor alguno, los Bárcenas y compañía y sus cuentas helvéticas.
YM: A los políticos y a los mariachis que los frecuentan mejor los dejamos a un lado, que ya sabes que no son santo de mi devoción. Más bien todo lo contrario.
OY: Mejor hablemos del baño en la piscina del Kempinski.
YM: Después de un largo día en la jaula de oro, o de oros, que es el salón relojero, fue un acierto sumergirnos en la de ese estupendo hotel.
OY: Pudimos nadar prácticamente solos.
YM: Así es como se relaja uno.
OY: Lo ideal hubiera sido haber disfrutado también de alguno de los masajes del SPA Cinq Mondes.
YM: Ya disfrutamos en alguna anterior estancia. ¿O es que ya no te acuerdas?
OY: Sí, pero como fue hace tanto tiempo…
YM: El cielo azul al día siguiente fue el estímulo perfecto para adentrarnos en el salón, a disfrutar de la belleza de vacherones, audemars, piagets, jaegers y demás maravillas…
OY: Los relojes son las joyas de los hombres.
YM: Desde luego. Un buen reloj, unos buenos zapatos y un buen traje son el triunvirato soñado por quienes amamos la calidad.
OY: Ahora que comentas el tema calidad, ¿te parece que lancemos una recomendación?
YM: Por supuesto.
OY: La revista singapuresa The Rake; de la que disfrutamos en cada salón.
YM: ¡Menuda maravilla en torno al vestir clásico pero desde un prisma contemporáneo! Hecha queda esa acertadísima recomendación.

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