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“ Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.”. Jean Cocteau

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Cherchez la femme

… despidiéndome en Bilbao

De pintxos y otros encuentros en por la ciudad de Abraham de Amézaga que de paso, y por un tiempo, se despide.

He dicho “sí, quiero” al mail que me han enviado desde el despacho de Puebla, como se conoce a la dinámica y laboriosa María Jesús Puebla Arrizabalaga. Me convida a la degustación de pintxos a base de bacalao. Disfruto de unas semanas de descanso en la costa vizcaina, muy cerca de la playa La Salvaje de Sopelana, la nudista, donde cada finales de verano se organiza una carrera en la que lo único que llevan los participantes son unas zapatillas deportivas y un número. Me acompaña E. al centro de Bilbao. Son ocho propuestas de los Silken de San Sebastián, Vitoria y Bilbao. Caigo rendido ante los ocho pintxos, pero me enamoro sobre todo de estos dos: tortilla de bacalao a la inversa y kokotxas frescas de bacalao con berberechos descascarillados al txakoli (tan largo el nombre de este último como los de las propuestas de los chefs galos; eso sí, con acento y grafía de lo más euskadun).

Los cafés e infusiones que nos sirve la bronceada y gentil G. son de Baqué. Me vienen a la mente los momentos compartidos con la heredera del emporio, la duranguesa María Baqué, en París (Chez Françoise y el Ritz, semanas antes de que este cerrara) y Larrabetzu (Restaurante Azurmendi). Agradable hotel Indautxu, en el barrio del mismo nombre (antes Indauchu). Bilbao, mi querido Bilbao; nuestro gran Bilbao –así tituló mi abuelo y jefe uno de sus más de sesenta libros– se encuentra en vísperas de fiestas, de su Semana Grande. Este año, su Marijaia, el icono festero, obra de la artista Mari Puri Herrero, se nos presenta al estilo Marilyn, mostrando su ropa interior inferior en rojo y blanco, los colores del equipo futbolero. Marilynjaia es el icono perfecto para una ciudad que no la conoce ni la madre que la parió. Las bilbaínas, por el contrario, aparentan seguir de lo más tradicionales…

La adorable N. me descubre un nuevo local en el Soho bilbaino, en el número 17 de la calle Dos de Mayo; ayer territorio a evitar y hoy lugar a frecuentar y del que disfrutar. Se llama bArt Kunta Kinte, a cargo de I.C., de Guinea-Bissau. Degusto un licor de su país y les propongo que creen un cóctel que una su tierra y la de Unamuno. El nombre ya lo tengo: Guinea-Bilbao o, mejor aún, Guinea-Bissbao. I. me dice que toma nota. N. y S. corretean no lejos de donde nos encontramos, destilando inocencia y simpatía, ésta fruto precisamente de la primera. Horas antes, he caminado por un Corte Inglés casi desierto. Entre vacaciones, vísperas de fiestas y crisis, parece como si el gran almacén lo hubieran abierto para unos pocos privilegiados, entre los que me encuentro. Caen unas Persol. La dependienta, A.G. –su nombre figura en el ticket de compra–, parece que despacha lechugas en lugar de vender gafas de sol.

Estoy terminando de leer La rebelión de las masas, de Ortega y Gasset. Leo y subrayo. Es asombroso que una obra escrita a principios de los 30 de la pasada centuria no haya perdido actualidad alguna. “Hoy (…) el hombre medio tiene las ideas más taxativas sobre cuanto acontece y debe acontecer en el universo. Por eso ha perdido el uso de la audición. ¿Para qué oír, si ya tiene dentro cuanto hace falta?”, se preguntaba don José irónicamente hace casi un siglo. Seguimos igual. Mientras, en mi ciudad, bajo el calor que proviene del cielo y de los míos, y con esta reflexión, doy por finalizada una sección o serial, de título que parecía llamar a la acción. Volveré al encuentro de mis queridas lectoras (y lectores, claro) si el bueno de Miguel de Santos, el bloguero más sibarita en lengua castellana, así me lo reclama. Ha sido un placer, mes très chères femmes. Je vous aime !

2 respuestas a … despidiéndome en Bilbao

  1. cesar dijo:

    Por favor, no dejes de deleitarnos con tu prosa, e irónico sentido del humor que has afinado aún más durante estos días de descanso.

  2. Marta dijo:

    Estoy de acuerdo con Cesar, mi querido Abraham! Espero que esto sea un hasta (muy) pronto.

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