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El hedonista elige

Los tés se han creado solo para el hotel, por la casa TWG TeaEl Hotel Ritz de París y su “thé à la française”

Tomamos el té en el salón Marcel Proust del renovado y exquisito hotel parisino.

Eso de tomar el té no es solo cosa de británicos. Además, en el renovado Hotel Ritz de París se hace a la francesa. Como debe ser. Y no en cualquier sitio, sino en el salón dedicado al galo de las letras más internacional, Marcel Proust. Llego recién entrada la tarde. Atravieso el hall y me encamino a degustarlo. No me cabe duda de que habrá magdalenas, el alimento más famoso tras la manzana de Adán y Eva, por culpa del autor de À la recherche du temps perdu. Se acerca a mi mesa François Perret. Yo a este señor lo conozco, me digo. Sí, claro, antes estuvo en el Shangri-La de la ciudad. Es un chef pastelero rematadamente creativo, con un caudal de ideas gustativas sin límite. “He querido recrear los sabores de la infancia, de las galletas y cakes que tanto nos gustaban”, me cuenta, ante una pirámide de exquisiteces donde, claro, están las magdalenas Proust a la manera Perret.

También los tés se han creado solo para el hotel, por la casa TWG Tea: cuatro propuestas exclusivas, Ritzy Earl Grey, con notas de té negro; Jardin Vendôme, mezcla de té verde, flores salvajes y toque de manzanilla; L’Hiver au Ritz, té negro malté y vainilla; y Vendôme, sin teína, relajante… Apuesto por este último, que me es servido por el tea sommelier. Solo un lugar como el Ritz podía tener un té sommelier, pienso, mientras lo degusto sobre la porcelana de Havilland. Intento imaginar en este reducto de exclusividad cómo sería la época en la que Proust frecuentara el establecimiento. Estuvo en su inauguración y acudía con asiduidad, llegándolo a definir como su segunda casa. “En el Ritz nadie te empuja”, solía decir el bueno de Marcel. Ni te estresa, añado yo un rato después, mientras salgo por la gran puerta giratoria, a ese mundo en el que te empujan y te estresan. A la otra realidad…

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