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“ Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué.”. Jean Cocteau

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Minuto 91

Dioses endiosados

Neymar, Bale, Isco... Los nuevos talentos de la Liga apenas superan los 20 años. Sus ingresos no siempre sustentan excentricidades.

– Me gasté la mayor parte de mi fortuna en mujeres, alcohol y coches deportivos. El resto lo desperdicié.
Cuentan que George Best, la estrella del Manchester United de los años 70, venía a ser ‘el quinto beatle’. Un fenómeno social, un genio. Fue el tipo más guapo de la historia de la Premier League, con ese puntito canalla que le hacía más atractivo que el mismísimo David Beckham. La leyenda que corean sus admiradores y sus –muchos– ‘envidiantes’ asegura que compartió sábanas con cerca de mil mujeres.
– Se dice que me he acostado con siete miss mundo, y solo han sido tres.

Ingenioso y alcohólico hasta el día de su muerte, a los 59 años, fue un ‘bon vivant’ del que se ha conocido casi todo en sus memorias.
Ahora, no. Hoy, sus colegas son usuarios de las redes sociales del alba al ocaso, y gracias a ellas conocemos al minuto sus impresiones, sus compañías y sus caprichos.
Quizá hinchadas, sus excentricidades están a la orden del día. Exageradas o no, son las manías de un veinteañero rico. En estos tiempos en los que ser ‘mileurista’ es un privilegio a los 30 años, convertirse en multimillonario a los 20 por el mero hecho de jugar (extraordinariamente) bien al fútbol, tiende a afectar, necesariamente, al ego, al carácter, a la personalidad. El jugador es un espejo para los niños, se dice, pero también alimento para el diván de los psicólogos.
Neymar, el nuevo fichaje del Barcelona, es el último ejemplo. Elegido mejor jugador joven planetario en 2011, 2012 y 2013, es, a todos los ojos, la mejor irrupción futbolera de la nueva década. Fue pretendido por Chelsea, Real Madrid y Manchester City, entre otros muchos. Y, aunque no se conocen a fondo los términos del contrato con el Barça, se ha especulado con todo tipo de asteriscos (dignos de Madonna o Michael Jackson) a la hora de firmarlo. Según la web Globoesporte.com, Neymar ha exigido viajar a su país en jet privado al menos una vez cada dos meses. Y, como las redes sociales son un megáfono oportuno, se han visto fotos del jugador con sus ‘toiss’ (así se conoce a su séquito de amistades) en el cacharro volador. Pendientes con brillantes carísimos en ambas orejas, relojes de magnate, coches de alta gama y mucha música perfilan el retrato robot del astro llamado a suceder y ahora, acompañar, a Messi.
El precio del fichaje se ha fijado en 57 millones de euros, pero, las especulaciones sobre los intangibles multiplican la tarifa hasta los 100. La web Ilgiornale.it insinuaba que habría pedido para su traspaso un Porsche Panamera y una mansión con nueve habitaciones cerca de la playa de Castelldefels, con gimnasio y piscina, claro. Otros hablaban de cocinera brasileña incorporada, entrenador personal (el futbolista estuvo aquejado de anemia en sus primeras semanas en el Barça) y hasta un sacerdote de confianza. Divismo en chándal Nike. Pero, como dijo Valdano, refiriéndose a su paisano y colega Maradona:
– Estar endiosado es justificable cuando juegas como Dios.

Y el chaval promete cosas nunca vistas en el campo.
El fichaje ha tenido un efecto inmediato en su microeconomía y en la microeconomía del club. Según la consultora brasileña Pluri, ha multiplicado en apenas un mes su valor hasta los 70 millones de euros. Esto es, se ha convertido en apenas un mes en el pelotero mejor valorado tras Messi y Cristiano Ronaldo. En colaboración con la marca Rock@Soda, el chico tiene su propia firma de ropa, que causa furor en Brasil. Más difícil resulta seguir al día sus experimentos capilares.
En el eterno rival, agotado por CR7 el catálogo de rarezas de nuevo rico, han reclutado a gente de apariencia humilde, más allá de las cifras. Cuentan que Santiago Bernabéu, el legendario presidente del Real Madrid, contrataba a sus estrellas con una cláusula en la que fijaba la fecha de su matrimonio, para evitar escarceos, amorosos o noctámbulos. Quizá sin proponérselo, su sucesor Florentino Pérez ha contratado a jovencitos comprometidos. Si no con la causa, al menos, de momento, con el corazón. Gareth Bale, el tipo más caro de la historia (100 millones de euros), que ha dejado en humilde el traspaso de Neymar, viene ya ‘arrejuntado’ con Emma, su novia desde el instituto, y con una niña de menos de un año, Alba Violet. No se conocen fotos de la pareja fuera del ámbito familiar. Excentricidades, las justas.
Y el otro nuevo emblema del Madrid es un tipo risueño nacido en Arroyo de la Miel (Málaga) hace 21 años. Varias temporadas también señalado como uno de los talentos más fulgurantes del fútbol europeo, Isco Alarcón ha hecho carrera en el Málaga después de deslumbrar en la cantera del Valencia, de donde lo echaron “por gordito”. El Real Madrid, que todo lo ve, abrió la chequera para ofrecer 30 millones de euros a los jeques que rigen los destinos del Málaga.
El día de su presentación en la planta noble del estadio Bernabéu, Isco hizo gala de una madurez impropia de sus 21 años: pese a la insistencia de los fotógrafos, se negó a besar el escudo de la camiseta (“eso hay que sentirlo, yo acabo de llegar”, vino a decir, amparándose en el respeto), y salpimentó con humildad cada una de sus frases. Como Neymar, Isco tiene un cochazo (el Audi que le dan a su llegada al club), pero solo presume de ser un virtuoso de la videoconsola (“He ganado más Champions League con el Málaga que el mismísimo Real Madrid”, bromea). Por buscarle algún defecto, en Valencia han desempolvado una entrevista de cuando Isco tenía 17 años: “Nunca fui del Real Madrid de pequeño, se diría que soy un poco antimadridista. Es un equipo prepotente”, comentó entonces. Admirador de Iniesta y Ronaldinho, muchos han escarbado en su inclinación barcelonista, pero en dos meses ha encandilado a su nuevo estadio, con su juego y su pasmosa sensatez.
En la grada VIP es fácil ver a su novia, Victoria, una chica andaluza de con los cánones de chica andaluza, morena y guapetona. La novia de Neymar, Bruna, es morena o rubia, a ratos, y lleva en la sangre la pasión por el baile que se presupone a los brasileños: ha participado en el programa ‘Dança dos famosos’, algo así como el ‘Mira quién baila’ brasileño.
Por fortuna para el Barça, Neymar ha encontrado su pareja de baile. Sobre los futbolistas brasileños hay tantas leyendas como goles. Romario, ya se sabe, llegaba muchas veces a entrenarse sin dormir. “Si no salgo por la noche, no rindo”, decía. Vivía en Sitges, muy cerca de Castelldefels. De Ronaldo, en su etapa en el Real Madrid, también se cuentan inclinaciones nocturnas vinculadas al rendimiento.
Más de mil futbolistas abandonan cada año Brasil para buscarse la vida. No es tan raro: en el país de Pelé (volvemos a Best: “Si yo hubiera sido feo, no conoceríais a Pelé”, decía, en otra bravuconada) el fútbol es religión, y hay equipos y torneos de todos los niveles. Cuando no se juega la Liga, se disputa la Copa y, en medio, los torneos estatales (en España serían los torneos de Comunidades Autonómas). Por eso tiene tanto valor la llegada de Neymar al Barcelona. Kaká, Marcelo, Dani Alves, Luis Fabiano, Thiago Silva, Lucas Moura, Pato o Julio César son algunas de las estrellas de la última década en el Viejo Contintente. Y todos, como Neymar, cruzaron el charco en patera de oro.

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Miguel de Santos

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