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Música

Baby doll: chicas malas con #actitudYSL

Alma y fuego de rock. Chicas malas haciendo rugir sus guitarras y su genio. Chicas malas de verdad con carita de no saber nada y con #actitudYSL.

Las chicas malas son la pesadilla de papá. Las chicas malas roban los corazones que pasan a su lado, aunque a ellas sólo les interesan los chicos que visten de negro, los que caminan al borde del precipicio y los duros de pelar. A las chicas malas nada les inquieta, no tienen normas ni leyes. En su inicio son simplemente muñequitas delicadas y, tal vez por eso, hay quien afirma que a veces lloran en su soledad. No sé, quizás sea verdad.

Estas chicas, cuando empiezan son, como en la canción de Chuck Berry, “Baby doll”, pequeñas e inocentes que sólo quieren pasarlo bien. Muñequitas que se cuelan en cualquier lugar, como en el rock and roll, que siempre ha sido cosa de hombres. Lo pioneros eran hombres. La industria la dirigen hombres. Los críticos son hombres. Pero ellas siempre han estado, están y estarán allí. Tras el escenario, entre el público, en las habitaciones de los hoteles, en la furgoneta y en los viajes. Las Baby Doll están en los pensamientos y en los deseos, en las canciones y en las portadas de los discos. Están, como en el clip de la canción “Oh Love” de Green Day, zumbando alrededor de las rock star. Y también en las rupturas, en los sueños rotos y en el fondo del oscuro del callejón. Pero a veces, sólo a veces, también se sitúan en el centro, bajo los focos, y son ellas las protagonistas. Alma y fuego de rock. Chicas malas haciendo rugir sus guitarras y su genio. Chicas malas de verdad con carita de no saber nada.

En todas partes hay chicas malas y cada día surgen más. Por las calles de Madrid merodean PL Girls, “cuatro chicas con alma de groupie haciendo rock”. Ellas se definen así y yo me lo creo. Pero también creo que son algo más pues sus canciones rebosan glamour y electricidad, sus estribillos son directos y punzantes y tienen el ritmo de un martillo pilón. Si te atrapan estás listo, caerás rendido. De momento un disco nada más, un puñado de composiciones irresistibles para desgarrarte sin piedad.

Japón es en sí un universo y allí sus chicas malas se disfrazan con inocente mirada. Tras la puesta del sol, cada día se pone en marcha un ejército silencioso de jóvenes mezcla de baby doll y guerreras dispuestas a tomar la ciudad, a convertir el silencio en estruendo, a hacer saltar por los aires la cultura milenaria e imponer nuevas normas. Agrupadas como trio, Blistar son la reencarnación de una banda anterior llamada The Pink Panda. Mayu, cantante, Rina, guitarra, y Nana-A, batería, no necesitan más que su carisma, sus canciones y su aura angelical. Eléctrica decisión que no deja manga por hombro. O mejor dicho, no deja Manga por hombre.

El frío no hace mella en las chicas malas. Al contrario, enciende más su furia y abrasa todo a su firme paso y arrogante figura. Del norte de Europa nos llegan dos bandas, Cocktail Sleepers, de Oslo (Noruega), y Sahara Hotnights, de Robertsofrs (Suecia). Las primeras se han comido crudo el corazón de Miami Steve Van Zandt, guitarrista de la E Street Band de Bruce Springsteen, productor, dj en un programa de radio en New Jersey, dueño de un sello discográfico y actor mafioso en la serie televisiva Los Soprano. Ni siquiera él ha podido resistirse. En cuanto a las suecas, no hay que gastar demasiadas palabras para describirlas pues son herederas directas, por música y actitud, por talento y pose, de The Donnas, de Joan Jett, de Suzie Quattro y de tantas y tantas chicas que hasta ahora han ejercido sobre el escenario el reinado femenino por derecho propio. Suma a esto unas voces espectaculares, dulces y arrebatadoras.

Al otro lado del Atlántico el rock and roll es una aventura y más si al llegar te tropiezas con las Baby Dolls a las que se refiere en su canción el abuelo Chuck Berry. Hay tantas y tan rotundas que cuesta trabajo elegir. Es como meterse en un pajar y salir tan lleno de agujas como un faquir. Muchas y casi todas buenas y de armas tomar. Te proponemos a Care Bears On Fire, tres chicas de Brooklyn que se patean Nueva York buscando chicos a los que escupir a la cara la fiereza de sus canciones, la perversión de su mirada, la entereza de su feminidad.

Donde vayas siempre encontrarás chicas malas, pequeñas Baby Dolls. Te están esperando. Te van a arrastrar al abismo. Tal vez, si eres afortunado o afortunada, te lleven al paraíso y te retengan allí el tiempo que ellas quieran. Siempre o nunca. Eternamente esclavo. Eternamente atrapado, Baby Doll.

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