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“Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.”. Montesquieu

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La Agenda Secreta

Jesús Terrés

Es un hombre cultivado al que le gusta disfrutar de la (buena) vida. Se mueve igual de bien por el mundo de las redes que por el de los placeres. Su agenda es un lujo (para guardar).

Es lo que los franceses llaman un connoisseur en el arte de vivir. También es diseñador de interacción en VG Agencia Digital y escribe sobre estilos de vida, mujeres fatales y gastronomía en medios como Vanity Fair, Condé Nast Traveler, Jot Down o GQ. Lo que hace, lo hace mucho y lo hace bien. Le gusta comer y le gusta beber. Como todo buen saboreador de la vida,  en sus crónicas muestra siempre un algo de canalla y un mucho de exquisito.

Reside en Valencia, pero en sus redes sociales somos testigos de un constante ir y venir fuera y dentro de España, buscando siempre placeres confesables y alguno, seguro, inconfesable. Por eso su agenda, pensamos, no dejará indiferente a nadie; sus referencias tampoco. De lo humano y de lo divino va su historia. Descúbrela y disfrútala.

Cuestionario:

Museo y un pintor/escultor/fotógrafo/artista:
Le debo tanto al Prado que sería una infidelidad decir cualquier otro. Y más que autores, me va usted permitir nombrar obras, que al fin y al cabo son las que nos llevamos grabadas en el corazón: La falaise de Gustave Courbet, Los jugadores de cartas de Cézanne, todo Egon Schiele y todo Mondrian, los paisajes de Constable, The Wanderer above the sea of fog de Friedrich, el culazo cubano de Isabel Muñoz y The Eames Lounge. Pollock en vivo me impresionó mucho y La vocación de San Mateo de Caravaggio también.

Película:
Diez películas sin ton ni son: El Gatopardo, Cuentos de la luna pálida de agosto, Rojo, Copie Conforme, Io sono l’amore, El Padrino II, Amour, Bourne, Shadowlands, Dublineses, Las fresas salvajes, El Padrino I y los cinco primeros minutos de Up.

Libro:
Los tres últimos que sí: Asterios Polyp de David Mazzucchelli, El novio del mundo de Felipe Benítez Reyes y Los enamoramientos de Javier Marías.

Canción, un disco:
Nightswimming, de Automatic for the People (REM). Y Please, Please, Please Let Me Get What I Want (The Smiths), también.

El plan perfecto:
Beber, comer, follar y dormir. En ese orden si es posible.

En su frigorífico/despensa siempre hay…:
Va a sonar snob de cojones pero es lo que hay: champagne, queso y mostaza.

El restaurante que no falla:
Nerua, Elkano, Rausell, Quique Dacosta, Viajante de Nuno Mendes, Le Chateaubriand, Michel Bras, Tragatapas (Ronda), El Palillo (Cádiz) y Ricard Camarena. Pero Nerua, Nerua es especial de verdad.
Me gustaba mucho Santi Santamaría, su cocina, su universo y hasta su prosa. Todo. Era mi Coppola coquinero.

La bebida:
El vino es mi vida. Así a lo bestia y sin medias tintas. Vamos a recordar algunas botellas
inolvidables, por muchos y diferentes motivos que no vienen a cuento:
· Jacques Selosse Substante, Avize (Champagne)
· Château Latour 1940, Pauillac (Burdeos)
· Bablut del 97 (Loira)
· Marc Sorrel ‘Le Greal’ (Hermitage, Ródano Norte)
· Petrus 1975 Pomerol (Burdeos)
· La Bota de Palo Cortado No. 17 “Bota Punta” (Jerez)
· Domaine Leflaive 1984 Chevalier Montrachet (Borgoña)
Y el último que ha cruzado la línea de lo importante, George Laval (Cumieres).
Qué champagne, qué día inolvidable…

Un cóctel (y con qué ingredientes):
Qué difícil. Tantos años escribiendo sobre cócteles… Pero como estoy mayor y ando volviendo a las cosas sencillas, tengo que elegir el Dry Martini y dejar paso a Enric González: “El martini es la invención americana de mayor perfección estética. Se trata de una bebida de origen incierto, canon estricto e infinitos matices. Exige principios, educación y criterio.” Pues eso.

Una ciudad:
San Sebastián.

Un hotel:
Primero Primera.

Un rincón (secreto) para desconectar:
¿Me lo parece o ha dicho usted (secreto)? Una pista: está en Francia.

El viaje pendiente:
Tantos… Stellenbosch, sin ir más lejos, me apetece más que bastante. Efectivamente, rara vez viajo por algún otro motivo que no sea el vino.

Un perfume:
Me interesa -me fascina- el mundo de los olores, de hecho es la parte que más me gusta de la cata de vinos. Catar un vino es olerlo, básicamente. Con el universo de “narices” y perfumistas lo he intentado todo pero no termino de caer en la obsesión (y las obsesiones para un coleccionista deben ser así: o todo o nada).
Me gusta mucho lo que está haciendo (y más aún lo que representa) la casa de perfumes Frederic Malle; la excelencia, la artesanía, el mimo, lo fácil y lo difícil. De sus joyas, la mía es L’ Eau d ́hiver de Jean-Claude Ellena.

El cosmético de tratamiento:
Hay que ser infiel en los cosméticos (bueno, y en los vinos también) y más en el caso de este caos vital (hoteles, mudanzas, maletas, problemas) que yo arrastro. Sólo soy fiel a una crema hidratante que me descubrieron -cómo no- mis chicas Laconicum: La Créme de l ́Homme de Absolution.

Una rutina de cuidados:
El plan perfecto de ahí arriba.

Un truco que nunca falla:
Siento ser yo el que os lo diga, pero alguien tenía que hacerlo: no hay trucos. Esas cosas son para ellas. Tú solo tienes lo que ves frente al espejo. Así de cruel.

¿Cómo define su estilo?:
Ese es tu trabajo, amigo.

Última adquisición para su armario:
Pues unas gafas -colecciono gafas de sol, Oliver Peoples The Soloist Ed. Limitada de Takahiro Miyashita.

Un complemento imprescindible:
Para un hombre solo existe el reloj. Nunca se fíe de un tipo que predique lo contrario.

La marca a la que es fiel:
Equipo Navazos y Selosse. El resto de marcas que respeto y a las que soy fiel (no sé, Hermès, Astiberri, Burlington, Santa Eulalia, Smythson, Comté…) son prescindibles. Bueno, Comté bien pensado…

Último regalo recibido:
Ha sido un año complicado (esta es la parte mala) la parte buena es que he tenido mucha suerte con el cariño -y los regalos- de amigos que en realidad ya son familia. Un reloj y un perfume (precisamente de Jean-Claude Ellena) han sido importantes. Y las cartas manuscritas. Una carta escrita a mano siempre es una joya.

Último regalo que ha hecho:
Una película. O sea, verla. Pero cómo…

¿Qué locura(s) se permite?:
Qué año llevo, Miguel. Dios nos asista. Necesito una novia, una hipoteca, un cerdito al que pasear por el Retiro mientras los runners preparáis “la media”, algo, yo qué sé. Lo que sea. Algo pero ya.

Un capricho reciente:
No pienso decirlo. Que me lee.

 

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