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Una experiencia sensorial surgida en la región de las villas palladianasEl aroma de los jardines del Véneto

Bottega Veneta presenta su colección de 6 frangancias inspiradas en los jardines venecianos

Viajar a la región del Véneto despierta el deseo de quedarse allí para siempre. El visitante está seguro de que podría encontrar la felicidad fácilmente, contemplando los jardines venecianos y la armoniosa arquitectura de Palladio.

Bottega Veneta, la firma de lujo y buen gusto, nació en este entorno inspirador. Allí creó su primer taller con la filosofía de emplear los mejores materiales de la naturaleza, realizar un trabajo netamente artesanal y crear diseños atemporales, funcionales e innovadores. Así son sus productos. Y con ese criterio ha creado también sus fragancias.

En el Véneto se percibe esa armonía entre el paisaje y la arquitectura que equilibra el espíritu. Sentirse cautivado por la belleza del lugar llevó a Tomas Maier, el director creativo de Bottega Veneta, a buscar una fragancia que pudiera transmitir los aromas de los jardines venecianos.

Maier cuenta que su padre era arquitecto y que le transmitió su admiración por el arquitecto renacentista Andrea Palladio. Cuando conoció Vicenza y la región donde sus villas permanecen con su esplendor intacto, investigó también sobre la vegetación propia de la zona, las especies de árboles y flores que han convivido con los palacios atemporales durante casi cinco siglos.

Tomas Maier recurrió a tres grandes creadores de fragancias: Michel Almairac, un genio de la perfumería, padre de renombrados éxitos y del primer perfume de Bottega Veneta para mujer, de Eau Legère y Essence Aromatique; Daniela Andrier, autora de la fragancia femenina Knot, una mujer fascinante que estudió filosofía antes de firmar los mejores perfumes de Chanel, Prada, Gucci, Bulgari…; y Alexis Dadier, autor de aromas para Givenchy, Dior, Thierry Mugler.

Maier puso a trabajar al equipo con instrucciones muy precisas y exigentes, pero con todas las facilidades del mundo. Quería que estos artistas, y a la vez artesanos, supieran transmitir el equilibrio de la arquitectura con la naturaleza.

Ni siquiera estos afamados creadores acertaron a la primera, porque no es fácil envasar sensaciones tan cautivadoras. Después de dos años de trabajo, Maier dijo sí.

El resultado es la colección Parco Palladiano, seis experiencias aromáticas diferentes que giran alrededor de los frutos, las flores y los árboles que crecen en los jardines del Véneto y que transmiten una filosofía de vida armónica con la naturaleza, disfrutando de sus amaneceres y sus puestas de sol, del devenir de las estaciones… El hedonismo.

I

Esta fragancia habla de la villa palladiana en las primeras horas del día. Su esencia es la magnolia, una flor madrugadora, que despliega su olor más intenso por las mañanas. Es poco frecuente en perfumería. Para su autor, Michel Almairac, refleja la experiencia de sentarse bajo un elegante magnolio, a su sombra perenne, sentir la belleza de sus flores y el dulzor de su aroma. Su color es luminoso, como la elegante magnolia, y como los rayos de sol que se filtran entre los árboles del bosque al comenzar el día.

II

El ciprés es un árbol icónico de los jardines italianos. Su forma, apuntando al cielo azul del día, recuerda las hermosas columnas de Palladio. Alexis Didier, el creador esta fragancia, quería expresar el sentimiento de la belleza del ciprés en primavera, verde y fresco, rompiendo la luz cenital. Surge después otra nota de pimienta rosa, presente en los jardines del Véneto, y un toque salado que recuerda las lagunas venecianas.

III

Peras maduras que caen sobre la tierra húmeda al final del verano. Esa es la sensación que Daniela Andrier quería encerrar en su fragancia III, porque ella había recorrido los jardines palladianos durante su infancia y recordaba aún los aromas con los que el otoño se anuncia, aunque todavía prevalece la felicidad del verano, con su calidez amarillenta. Es un paseo imaginario por el jardín, con olor a fruta, a menta, a hierba verde.

IV

Las azaleas escalan por las columnas y tapizan los senderos de las villas palladianas. Hay un placer en observar su colorido al caer la tarde, cuando el sol las baña con su color dorado. Alexis Didier ha utilizado esta flor poco común en perfumería y la ha enriquecido con un matiz de castaño. El resultado es un paseo vespertino en el momento en el que afloran los mejores aromas del jardín mediterráneo, cuando el sol ha calentado la tierra y la naturaleza exhala todo su perfume.

V

Daniela Andrier ha incluido en su fragancia V el laurel, el romero, la salvia, esas plantas de todos los verdes posibles y los aromas más exquisitos que rodean la villa veneciana. Es un paseo a pleno sol, cuando queremos refugiarnos bajo la sombra de los árboles y la brisa nos trae el perfume de las hierbas aromáticas. Estamos ante una fragancia amaderada y especiada que refleja la elegancia organizada de los jardines, pero también su libertad para crecer.

VI

La rosa es la flor más intensa, por eso exige presentarla de la forma más bella. Michel Almairac ha colaborado aquí con Mylène Alran, una joven perfumista, experta en rosas, que ha trabajado para Lalique y otras firmas de lujo. La fragancia VI recuerda una rosa de la tarde, la más bella y aromática, la que ha absorbido los olores del día, es la misma que cortamos para llevar a la casa cuando el cielo empieza a tornarse rojizo, y al entrar por la puerta percibimos el suave olor de la madera, el de los albaricoques maduros…

La colección

Cada año se lanzan unos 700 perfumes nuevos en el mundo. Bottega Veneta es una firma que se distingue haga lo que haga, y su manera de diferenciarse ha sido crear fragancias con filosofía. Tomas Maier quería que también sus aromas se asentaran sobre los pilares de BV: lo mejor de la naturaleza, el trabajo artesanal, la funcionalidad y el diseño atemporal pero innovador.

Bottega Veneta invitó a más de cien periodistas y distribuidores de todo el mundo a la presentación de sus nuevas fragancias en el Véneto. La idea no era dar a conocer sus perfumes sin más, sino comunicar el espíritu que había dentro de cada frasco. Y para ello eligió el mejor escenario: Villa Rotonda, un palacio diseñado por Palladio.

La colección Parco Palladiano derriba la barrera entre fragancias para hombre y para mujer. Son aromas equilibrados que puede llevar cualquiera que ame la armonía entre arquitectura y naturaleza.

Los frascos

No podía ser de otro modo: las seis experiencias aromáticas de Parco Palladiano tenían que vestirse con lo mejor. Los frascos lucen el intrecciato que caracteriza a Bottega Veneta, ese entretejido de piel que solo el trabajo a mano de artesanos expertos puede lograr, pero que aquí deja traslucir el luminoso colorido de las fragancias. En el tapón plateado y en el  packaging, la misma marca de la casa. Todo agrada a la vista y al tacto.

Capturar la belleza atemporal de la arquitectura de Palladio y la esencia de los jardines del Véneto es imposible, pero lo que encierran los frascos de Parco Palladiano se parece mucho.

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