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Experiencias

Es un período de transición y cambio que conviene tener en cuenta. 4 claves para adaptarse bien al otoño

Dieta, ejercicio, alimentos prohibidos e hierbas digestivas a tener en cuenta.

Aún queda el veranillo de San Miguel, también conocido como el veranillo del membrillo o de los arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael, que celebran su onomástica el 29 de septiembre). En la Medicina Tradicional China, este veranillo del membrillo es considerado una estación más, tan importante como las otras cuatro, y se relaciona con el elemento tierra y con nuestro estómago, bazo y páncreas. Es un período de transición y cambio que conviene tener en cuenta. Te proponemos sencillas pautas para este período de adaptación de cara al otoño.

1- Dieta
Procura comer lo más ligeramente posible; no te sobrecargues. Come lentamente, mastica bien todos tus alimentos. Toma comidas sencillas, muchas verduras frescas, ensaladas y frutas maduras; muchos zumos y batidos de frutas y verduras hechos en casa o asegúrate que no contengan azúcares añadidos; y reduce carnes, huevos, féculas y dulces. En la próxima estación ya tomarás alimentos más reconstituyentes ricos en proteínas y en grasas; ahora trata de aligerar tu dieta para ayudar a tu aparato digestivo.

2- Ejercicio
Sigue un buen programa de ejercicio que te haga sudar y eliminar toxinas para limpiarte por dentro. Aerobic, nadar, correr o cualquier deporte que te guste; prepárate una tabla de estiramientos para hacer a diario, que incluya inclinaciones hacia delante intentando tocar las puntas de los pies; arqueamientos de la espalda hacia atrás (coloca tus manos sobre tus lumbares y arquea la espalda suavemente, poco a poco y sin forzar; sé consciente de tus límites), haz flexiones laterales de cintura… Puedes hacer estos ejercicios incluso mientras esperas a que salga el café de la cafetera o hierva el agua para tu infusión. Tiempo hay, no digas que no.

3- Prescindir del azúcar refinado, la leche de vaca y el alcohol
Para prescindir del azúcar refinado, que está presente en casi todo, deberíamos prescindir de los cereales del desayuno, de bebidas refrescantes con gas, de muchas salsas y aderezos, y de un montón de alimentos precocinados y envasados. La próxima vez que vayas a hacer la compra, vete con tiempo, lee las etiquetas y lo comprobarás. Ya sabemos que produce caries y obesidad, y además perjudica las arterias, casi más que el colesterol, aumenta los dolores menstruales, incrementa la diabetes y las enfermedades infecciosas, puede producir glaucoma y empeora el nivel general de nuestra salud. Pero además, el azúcar refinado produce altibajos físicos y desequilibrios emocionales y mentales como depresión, fatiga, ansiedad e irritabilidad. Las células cerebrales son las más sensibles a los cambios en los niveles de azúcar en la sangre. Puedes sustituir el azúcar por miel, sirope de arce o stevia, y el chocolate por algarroba.

En cuanto a la leche, sólo deberíamos tomarla en nuestra etapa de lactantes. Somos los únicos mamíferos que bebemos leche en la etapa adulta. Creemos que es necesario tomar leche de vaca a diario para nuestros huesos y nuestra salud, como también creemos que tener tres o cuatro catarros al año es normal. Parece ser que la leche calentada, pasteurizada, homogeneizada y vitaminada es la mayor causa de nuestras congestiones nasales, alergias y otras enfermedades. La leche de vaca contiene mucha más glucosa que la de nuestras madres, y ese exceso de glucosa se almacena en el abdomen, muslos y nalgas. Y no tengas miedo de eliminar la leche de tu dieta y no aportar el calcio que necesitas. Tenemos leches vegetales, como las de frutos secos, de alto contenido en calcio, y algas marinas, verduras como los nabos, las espinacas, los berros y los brócolis; legumbres y semillas; pescados, mariscos, moluscos, crustáceos…

Y alcohol. En muy pequeñas dosis, y siempre sin aditivos y lo menos procesado posible, resulta beneficioso para la circulación. Pero una copita de un buen vino no tiene nada que ver con un cubata. Eso está claro.

4- Hierbas para estómago, bazo y páncreas, además de la famosa manzanilla
Para gases, indigestión y acidez: hinojo, anís o cardamomo. Ponlo a hervir 15 minutos en un cazo tapado, y deja reposar otros 15 minutos.

Para mejorar la digestión: romero, cáscara de naranja y bayas de enebro. Bébelo antes de las comidas

La hoja de perejil, tanto si la tomamos fresca o como té, es diurética y expectorante, y ayuda a limpiar el bazo, los intestinos y los riñones.

Y “el gran pacificador”, el regaliz: además de aliviar catarros y dolores de garganta, ayuda al sistema digestivo, es un excelente calmante y un suave laxante. Prueba una infusión de menta y regaliz con semillas de fenogreco después de la cena.

La hoja de perejil, tomada fresca en ensaladas o como té, es diurética y expectorante y ayuda a limpiar no solo el bazo, sino también los intestinos y los riñones.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,

Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.

Más información en: Arriluze Terapias Naturales

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