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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Experiencias

6 claves para un invierno saludable

Alimentación de temporada, ejercicio suave, vida calmada... La Naturaleza marca el ritmo.

Yo también hablo de la vuelta a la naturaleza; aunque esa vuelta no significa ir hacia atrás, sino hacia delante” (Nietzsche)

Volvamos la vista a la Naturaleza y observemos cómo está en invierno: pensemos, por ejemplo, en osos hibernando, acurrucados en su osera, dándose calor unos a otros, ahorrando energía, como en stand-by. Pensemos ahora en la vegetación, hibernando también bajo la tierra en forma de raíces. Está como callada, como ausente, -también en reposo-, en su momento más “yin”, más reflexivo, más íntimo y profundo, más sensible. ¿No nos sentimos nosotros también así? ¿No nos pide nuestro cuerpo calor, reposo y profundidad? Leer al calor de la chimenea, refugiarnos cómodamente en casa y escuchar música calmada; en definitiva: orientarnos más hacia nuestro interior.

Estas son 6 pautas que conviene seguir en esta época del año para adecuarnos al ritmo que nos marca la naturaleza en invierno:

1.- Consumir más raíces
Si la naturaleza duerme ahora en forma de raíces, en la profundidad, nos está indicando que es buen momento para alimentarnos de ellas. Siempre mejor si son autóctonas, de temporada y de kilómetro cero: zanahorias, cebollas, nabos, patatas, ajo, y otras raíces como malvavisco y jengibre –un producto éste que es una auténtica medicina natural y al que dedicaremos un capítulo aparte.

2.- Cereales integrales, legumbres y verduras como base
Es importante que la base de nuestra alimentación esté formada por cereales integrales y legumbres; verduras, hortalizas y tubérculos; y frutas de temporada.

3.- Carbohidratos y proteínas con moderación
Al oír “carbohidratos y proteínas” de inmediato pensamos, relamiéndonos, en un filete con patatas fritas. Y sí, son proteínas y carbohidratos, pero recordemos que 100 gramos de lentejas aportan más proteínas (23%) que 100 gramos de carne de ternera (20%), y desde luego son mucho más saludables y ¡no contienen hormonas! Intentemos consumir carne ecológica, cocer o asar las patatas en lugar de freírlas y reducir la ingesta de dulces, grasas y alcohol, que ya hemos cubierto el cupo en Navidad y tenemos reservas más que de sobra para todo el invierno.

4.- Frutos secos
Solos, en ensalada o en forma de leche (de almendras o de avellanas).

5.- Ejercicio, mejor tranquilo
Si el invierno es tiempo para el reposo, la reflexión y el calor, así debe ser también nuestra actividad física: reposada, tranquila y que aporte energía. El Yoga, el Tai Chi y el Chi Kung, por ejemplo -sin olvidar la meditación, aunque no sea ejercicio físico propiamente dicho-, aportan todo eso y mucho más: calma, tranquilidad y energía vital. Estiramientos suaves por la mañana para desentumecer músculos y articulaciones, practicar técnicas de respiración y relajación al volver a casa son pequeños gestos cotidianos que nos ayudan a sentirnos mejor. Y ya que el invierno es la estación con menos horas de luz natural, es bueno encontrar un momento para salir a caminar bajo el sol y por la naturaleza. O practicar el “saludo al sol” que nos llenará de vitalidad y hará que se despierten todas nuestras articulaciones en unos minutos.

6.- Saunas, baños turcos y otros mimos y cuidados
Cualquier época del año es buena, pero ésta quizá más, para tomar saunas y baños turcos; recibir un masaje ayurvédico con aceite de sésamo calentito, o con piedras volcánicas, o disfrutar de un drenaje linfáticos ‘detox’. Respirar esencias de limón y romero de día, o la exótica ylang-ylang al atardecer, nos ayudan a resintonizar con la naturaleza.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.

Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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