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Experiencias

Sentarse y observar la respiración. Ahí empieza todo7 mitos falsos sobre la meditación

Existe mucho desconocimiento sobre un práctica sencilla, nada esotérica y muy beneficiosa.

Según Deepak Chopra, médico endocrino hindú afincado en California y maestro espiritual de meditación, estos son siete de los mitos sobre meditación que todavía hoy consideramos ciertos.

1- Meditar es difícil
No creas que es una práctica esotérica reservada a santos, sabios o gurus espirituales con una capacidad extraordinaria de autodominio mental. Meditar es fácil; e incluso puede ser divertido. Sólo céntrate en la respiración, en el silencio o en un mantra. Sin expectativas, sin esfuerzo, sin pensar si lo haces bien o no. Meditar es tan sencillo como observar tu respiración.

2- Meditar es dejar la mente en blanco
No se trata de vaciar la mente ni de estar en el limbo. No podemos parar la mente; sólo podemos decidir cuánta atención brindamos a los pensamientos. Podemos permanecer en la pausa, en la quietud, en la tranquilidad entre un pensamiento y otro. Esta pausa es la conciencia pura, el puro silencio, la pura paz. Nos centramos en la respiración, en un objeto o en un mantra. Si aparece un pensamiento, sin juzgarlo, lo dejamos ir, volviendo a centrarnos en la respiración, objeto o mantra.

3- Se tardan años en percibir los beneficios de la meditación
No. Descubrirás beneficios de forma inmmediata y también a largo plazo; desde el minuto uno, desde la primera sensación de tranquilidad al pararte, sentarte y sentirte, o al cabo de 8 semanas como aseguran Jon Kabat Zinn y su método Mindfulness de Reducción del Estrés de la Universidad de Massachusetts.

4- Meditación es escapismo
No. El propósito real de la meditación es estar en contacto contigo mismo, con ese aspecto de tu ser que nunca cambia, con esa parte esencial permanente e inalterable a las circunstancias externas, que permanece en la pura conciencia, con mayor claridad y percepción. Es todo lo contrario al escapismo. Es estar plenamente presente en tu vida, en este preciso y precioso momento.

5- Meditar requiere mucho tiempo
No. Lo ideal sería dedicar 20 ó 30 minutos al día, pero cinco minutos es mejor que nada. Meditar refresca tu mente y tu cuerpo. Verás que tras meditar, harás tus tareas con más conciencia y mejor; aumentara tu rendimiento y tu productividad y tendrás más tiempo para todo.

6- Meditar requiere creencias religiosas o espirituales
Es sólo silencio y quietud que te reporta beneficios físicos y psíquicos, como bajar la presión arterial, reducir el estrés o dormir mejor. Cada vez más bailarines, actores (y no sólo Richard Gere) o deportistas lo practican; recientemente hemos podido leer en el New York Times una entrevista a Novak Djokovic en la que nos dice que “una de las maneras para mejorar mi concentración y mi fuerza mental es a través de la meditación, pero no con la intención de evadirme y escapar de los problemas, sino visualizar. Obtienes lo que produces en tus pensamientos. Así funciona la vida”. Por tanto, no lo hace para llegar a la iluminación ni con un objetivo espiritual; lo hace simplemente para estar más concentrado en sus entrenamientos y en sus partidos y para visualizar sus objetivos que luego materializa en los torneos.

7- Al meditar se viven experiencias trascendentales.
Mucha gente se decepciona cuando no tiene visiones espectaculares en la meditación, o se frustra porque no consigue levitar o escuchar un coro de ángeles. Podemos tener experiencias maravillosas mientras meditamos, pero no es la finalidad. Los beneficios reales de la meditación suceden después de meditar, cuando durante el día podemos sentir nuestra mente en quietud mientras trabajamos, cocinamos o conducimos, y cuando nos sentimos en paz, o más creativos, más despiertos y centrados y disfrutando apasionadamente de todo cuanto hacemos.

Así que, ¡fuera mitos! y descubre por ti mismo los beneficios de la meditación. Desconecta tu teléfono y busca un lugar en quietud y silencio. Deja las tareas y obligaciones para dentro de diez minutos. Mantente atento a tu respiración durante unos instantes. Centra tu mente y tu atención sola y exclusivamente en tu respiración. Inhala, llénate de vida; exhala y expulsa tensiones. No pienses si lo haces bien o mal; tu mente encontrará su estado natural. Encuentra tu propia técnica: repetición de un mantra, atención plena al proceso respiratorio; observar cómo pasan los pensamientos por tu mente; escuchar el silencio… Permanece ahí, en la quietud. Sin expectativas. Todo puede pasar. Y si no pasa nada, no pasa nada.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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