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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Experiencias

Levantar el pie del acelerador, aunque sólo sea un poco, te acerca a una vida más placentera7 preceptos para una vida slow

El reloj marca nuestro rumbo diario y nuestra velocidad de vida. ¿Quién mide a quién? ¿El hombre al tiempo, o el tiempo al hombre?

¿Y tú a cuánto vas? ¿A una velocidad que te hace ser esclavo del tiempo, o a una velocidad que te permite disfrutar de cada instante de tu tiempo de vida? ¿Qué has venido a hacer aquí: batir récords de velocidad o disfrutar de la belleza del instante presente y del regalo que supone estar vivo?

¿Es posible respirar, pensar, hablar y vivir más despacio? Prueba a ver… ¿a cuánto puedes aminorar tu verborrea, tu respiración, tus pensamientos, tu vida?   Para un momento y revisa tus hábitos, desde que te despiertas hasta que te acuestas. ¿Qué es lo primero que haces al despertarte? ¿Levantarte y correr al baño, preparar la cafetera o despertar al resto de la familia? No. Lo primero que hacemos todos es mirar la hora. El reloj marca nuestro rumbo diario y nuestra velocidad de vida.   ¿Quién mide a quién? ¿El hombre al tiempo, o el tiempo al hombre?

Te presentamos 7 preceptos para una vida slow. Cumplirlos puede requerir toda una revolución de tu estilo de vida. Reflexiona y replantéatelo todo, cada pensamiento, cada acción, cada hábito. Levantar el pie del acelerador, aunque sólo sea un poco, te acerca a una vida más placentera y serena, a una vida slow.

1- Levántate slowly. Nuestra jornada depende en gran parte de cómo empezamos el día. Madruga un poco y observa cómo amanece, disfruta de los colores con los que se va tiñendo el cielo. Y si llueve, mira –y huele- cómo llueve, y agradece que llueva. Trata de estar en silencio, atendiendo a tu respiración, hasta que escuches el canto del primer pájaro de la mañana. Esta es una buenísima práctica de meditación.

2- Camina slowly. Esto no implica renunciar a tu footing diario, pero equilibra tu vida con momentos de calma y movimiento slow. Pasea descubriendo detalles de tu entorno, respirando, apreciando los aromas, los colores del cielo y de la tierra, las hojas que caen de los árboles o las risas de los niños. “La mente puede ir en mil direcciones, pero sobre esta hermosa senda, camino en paz. A cada paso, un suave viento sopla; a cada paso se abre una flor” –Thich Nhat Hanh.

3- Mindful driving. Tal y como conducimos nuestro coche, así conducimos nuestra vida. ¿Acelerados, tensos, enfadados, despistados, como autómatas, adelantando a todos los demás…, o cediendo el paso, tranquilos, disfrutando de las pausas en los semáforos para descansar, respirar y observar el paisaje?

4- Come con atención plena, aplica el Mindful eating y el slow food versus el fast food. ¡Cuántas palabras y hábitos anglosajones hemos importado! Hemos cambiado nuestra mediterránea forma de cocinar por la manera rápida de meter en microondas platos precocinados llenos de conservantes y aditivos, glutamatos y potenciadores de sabor. Procura comprar alimentos de kilómetro cero, prepáralos con conciencia y disfruta de los sabores naturales.

5- Ocio lento. “Si pudiera volver a nacer, me relajaría más, contemplaría más atardeceres, comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño…” Descubre qué te gustaría hacer, y hazlo. ¿Golf, Tai Chi, danza Butoh? ¿Patchwork, pintar mandalas, escribir haikus? ¿Jugar a tu deporte favorito sin el objetivo de ganar a tu amigo, sólo por placer? ¿Practicar slow sex? Sé creativo y amoroso en todo lo que hagas. Por ejemplo, disfrutar más del placer de la lectura, de la música y de los viajes. Te recomendamos leer “Elogio de la Lentitud” de Carl Honoré, “La lentitud” de Milan Kundera o ver la película Un buen año, basada en el libro “Un año en Provenza” de Peter Mayle; o asistir a un concierto de cuencos de cuarzo; o visitar nuestras slow cities europeas, desde Polonia hasta Noruega, pasando por Alemania y las poblaciones francesas del “bien vivre”; las italianas, donde nació el movimiento slow y el dolce far niente (que es pareceido al Wu-wei japonés, pero no lo mismo. Una cosa es “tirarse a la bartola” y no hacer nada y otra no forzar nada para que las cosas sucedan natural y armónicamente); y las españolas: Begur, Palafrugel, Pals, Morella, Bigastro, Mungia, Lekeitio, Balmaseda o Rubielos de Mora. Consulta www.cittaslow.es o www.cittaslow.org para organizar tu próximo “slow travel”.

6- Mejora tu comunicación en tus relaciones personales. Practica la escucha activa, con atención plena y sin juzgar lo que escuchas, tratando de ponerte en el lugar del otro. Habla despacio, pensando antes de hablar y utilizando siempre la palabra más adecuada. O guarda silencio. Escúchate también a ti mismo y expresa con calma tus sentimientos y necesidades. Nutre tus relaciones con atención, afecto, gratitud y tiempo. Y no olvides que esto también incluye la relación contigo mismo; nútrela de la misma manera, con atención, afecto, gratitud y tiempo.

7- Sé comedido (y tolerante, compasivo, disciplinado, generoso, agradecido…). En el sermón de Benarés, tras su iluminación, Buda expuso el Óctuple Noble Sendero, o el sendero medio, que consta de ocho factores: recta comprensión, recto pensamiento, rectas palabras, recta acción, rectos medios de vida, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración. Esta disciplina corporal, verbal y mental es un sendero que conduce a la felicidad, la paz y la liberación.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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