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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Experiencias

Dime de qué color vas y te diré cómo estásEl poder de los colores

Dime cómo estás y te diré qué color te conviene; o de cómo los colores nos cambian el ánimo.

¿Cuántas veces abrimos el armario y nos preguntamos qué me pongo? Nuestro cerebro consciente suele valorar varios factores en ese momento: el climatológico, la comodidad, el protocolo o la moda; pero nuestro inconsciente, o nuestro estado anímico, suelen ser los que eligen y ordenan a la hora de decidir el color de la ropa que nos ponemos. Los colores nos afectan, nos atraen o nos repelen, nos inspiran o motivan, nos deprimen o nos alegran, y también nos calman.

Ten en cuenta que cuando aparecemos en cualquier sitio y nos dejamos ver, a primera vista, sin que ni siquiera digamos hola, ya estamos dando pistas de cómo nos sentimos hoy. Nuestro lenguaje corporal habla y se expresa por nosotros; por supuesto nuestro semblante también; nuestra energía se percibe sin mediar palabra, y los colores de nuestra ropa transmiten más de lo que a veces quisiéramos transmitir. Podemos elegir el color para cada día según lo que vayamos a hacer, según lo que indique nuestra agenda o según lo que queramos conseguir en el día de hoy. Veamos por ejemplo qué indican estos 7 colores, que corresponden a nuestros 7 chakras principales:

El Rojo: asociado desde siempre a la fuerza vital, la energía, el coraje y la fuerza creativa. Cuando nos sentimos perezosos y dejamos para mañana lo que habría que hacer hoy, vestirnos de este color nos ayuda a recuperar el ánimo y ponernos en marcha, eliminando toda negatividad. Podemos elegir este color cuando queremos acelerar algún asunto o cuando nos sentimos apáticos. Pero cuidado, si nos encontramos estresados y bajo presión, puede aumentar el estrés y puede volvernos iracundos. En su aspecto negativo denota peligro y nos vuelve intolerantes y agresivos.

El Naranja: favorece los cambios y se relaciona con la actividad, la libertad y el entusiasmo. Adecuado para reorganizar nuestra vida y para combatir la aflicción o el dolor emocional; incluso ante un divorcio o una depresión, este color te infunde fuerza para enfrentarte a los cambios de la vida y a los miedos. Es un color optimista que aporta buen humor y ganas de socializar.

El Amarillo: también aporta buen humor, y es el color ideal para estos momentos de crisis (y de oportunidades); transforma los “no puedo” en “claro que puedo”; nos hace reír, aumenta nuestra autoestima y nuestra alegría, y mantiene nuestra mente clara y ágil.

El Verde: es el gran armonizador, el calmante de las emociones y de los pensamientos negativos; es el color de la armonía y el equilibrio, ni frío ni caliente, ni activo ni pasivo; ideal para hiperactivos. Es el color de las reformas y los cambios; de la salud, la prosperidad, el éxito y la seguridad.

El Azul: según algunas estadísticas, es el color que más éxito tiene en las entrevistas de trabajo: en procesos de selección, los entrevistados que visten tonos azules obtienen el trabajo antes que alguien que va de negro, gris o marrón, por ejemplo. El  azul denota tranquilidad, autoridad, confianza y lealtad. Es un color moderado, sensato y prudente, discreto y diplomático, pero que actúa con decisión y se lanza cuando hay que lanzarse. Vístete de este color cuando tengas que hablar en público, o cuando tengas que expresarte ante cualquier persona o situación que te resulte incómoda. Te aportará firmeza y decisión. También contribuye a bajar la tensión, tanto la arterial como la ambiental, así que si a tu alrededor hay conflictos personales, pon azul tanto en tu ropa como en cualquier detalle decorativo.

El Añil: es el color de la compasión y los pensamientos elevados; de la justicia y los derechos humanos. Es también el color de la intuición, de las nuevas, originales y brillantes ideas, el color ideal para la planificación de proyectos, para una sesión de “brainstorming” por ejemplo.

El Morado: el color de la conciencia y de los místicos; de los líderes espirituales, de la meditación. Se trata de un color protector, que ayuda en nuestra búsqueda de la perfección. En su aspecto negativo, nos vuelve demasiado introvertidos, con ganas de absoluta soledad y aislamiento.

No hemos querido hablar del negro, ni del gris, ni del marrón oscuro ni del granate. Son colores que bajan nuestros niveles de energía o nos la quitan del todo, aunque sean elegantes y sienten bien. Utilízalos con moderación. Pero sí hablaremos del Rosa, que en sus tonalidades fuertes inspira diversión y excitación y en sus tonos pálidos candidez y falta de energía; y del Blanco, el color de la pureza, la verdad, la inocencia y la integridad; un color que evoca paz.

Ahora cada vez que abras tu armario para pensar qué ponerte deberás tener otras cosas en cuenta. ¿Qué quiero potenciar en mi día de hoy? ¿A qué situación me tengo que enfrentar hoy? ¿Qué color me conviene emocionalmente ahora? ¿Qué impresión quiero causar? Recuerda que no hay una segunda oportunidad para causar una buena impresión a primera vista.

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