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Experiencias

El yoga funciona, siempre

Esta disciplina física y espiritual convence por los múltiples beneficios que aporta.

A lo ancho y largo de todo el mundo una amplia mayoría practica yoga. Se estiran, respiran con conciencia y comprueban que hay algo que les hace sentir realmente bien. Y es que el yoga funciona.

En torno a esta corriente física y espiritual, se podría escribir un manual. No un volumen más sobre las asanas o posturas, sino sobre las sorpresas que casi siempre se suceden en las primeras sesiones. Sería un manual para no salir corriendo. He aquí algunas de esas impresiones y reacciones.

No desesperar
Si probó una clase y pensó que no era lo suyo, vuelva. Lo importante es, como en casi todas las actividades guiadas, encontrar el estilo y profesor adecuados.
Con dos de ellos hablamos de estas cuestiones, son Marta Baena y Naren Herrero.

Ella descubrió la magia del yoga a los 18 años y se ha formado en diversas escuelas de Sydney y Londres. Tras viajar por los cinco continentes y vivir en la capital británica, regresó en 2011 a su Pamplona natal y fundó Yoga Studio Pamplona. Lo hizo movida por el deseo de compartir todo lo que de bueno tiene esta disciplina. Diseña secuencias que ayudan a conectar con los ritmos de la naturaleza, las estaciones, las fases lunares, los principios ayurvédicos, la filosofía y la mitología del yoga.

Él creció en una familia de yoguis, es experto en mitología y filosofía hindú, periodista y autor del blog sobre espiritualidad: Hijo de vecino. Acaba de publicar su segundo libro (Kumbha Mela) y tras formarse en Nueva York, también difunde su pasión por el yoga a través de sesiones teóricas y físicas. En la actualidad reside en Barcelona.

Hechas las presentaciones, recordemos su primera clase (sí, querido lector, la suya). Si pensó que aquello era propio de contorsionistas y no de un ser de su edad y con sus kilitos, regrese. Quizá ahora no sea flexible, pero acabará siéndolo. Concédase una nueva oportunidad porque lo agradecerá siempre. Baena señala la idoneidad de esta práctica en personas de cualquier edad y condición física: “Hay muchos estilos, desde los más terapéuticos hasta otros muy intensos físicamente para las personas más deportistas y las mentes más inquietas”. Y Herrero brinda un consejo: “Las personas con dolencias o enfermedades graves deben consultar a su médico antes que a su profesor”.

Al escuchar ‘Ahora, vamos a realizar la postura de la pirámide invertida’, y observar a los compañeros con la cabeza sobre el suelo, verticales y tan plácidamente, es lógico pensar que es un atentando contra la integridad. De nuevo, aconsejamos calma porque avanzar y mejorar es paulatino, solo hay que intentarlo. Diviértase, dé un poco más de si mismo y sorpréndase con lo que es capaz de hacer justo en ese momento.

Haga el animal
Se familiarizará con posturas que tienen nombre de animales. Pasará de hacer el perro a emular a un cuervo o una cobra.
Sin olvidar, el pez, el águila o la liebre. Si no va con usted, olvídese de la literatura, fíjese bien y practique yoga. Con el tiempo, comprenderá que todo es importante y que visualizar el movimiento de dichos animales contribuye a perfeccionar la práctica.

Pronto también sentirá curiosidad por otra palabra recurrente, los chakras, y aquello de que esta postura masajea el colón ascendente y esa otra incide en los órganos sexuales acabará por no sonarle a chino. Nunca antes habrá prestado tanta atención a partes de su anatomía como la pelvis, ésa gran desconocida y descubrirá emociones que desconocía o reconocerá otras que hacia demasiado tiempo que no experimentaba. Dejarse fluir siempre es positivo

Herrero indica que “al practicar regularmente te haces más consciente de tu cuerpo y de tu mente, por tanto empiezas a prestar más atención a tu dieta, a tu estilo de vida, a lo que lees o escuchas y, a nivel más sutil, a tus pensamientos y tus emociones”.

Nuestra verdadera naturaleza
Quitarse el ‘óxido’ de los huesos y músculos, quemar calorías y eliminar las famosas toxinas suelen ser los motivos de esa primera clase.
Herrero incide en que “es una excelente disciplina física para tener un cuerpo sano y ese beneficio es muy valorado por todos, ya que sin una salud buena es muy difícil obtener quietud mental y calma interior”. Y añade que “a niveles prácticos, tu espalda no duele después de estar todo el día frente al ordenador; tu respiración se hace más lenta; y tus reacciones se vuelven más controladas”.

Pero no es solo una secuencia de posturas que ponen a prueba flexibilidad, equilibrio y resistencia. También supone unos valores y, por ejemplo, considerar que todos, creamos en Dios o no, somos una porción de algo superior, compartimos la misma naturaleza y, precisamente a través del yoga, damos los pasos para reconocerla y vivir en armonía. En opinión de Baena: “Posee una filosofía milenaria y una ética universal, que poco a poco va mejorando todos los aspectos de la persona y cuando uno mejora, mágicamente, su vida también mejora”.

Son fundamentos éticos como no dañar, no mentir, no robar, no codiciar y también practicar la mesura, incluido en el plano sexual. Si estamos de acuerdo en que todos pertenecemos a la misma naturaleza, no actuaremos de forma que perjudique a otro individuo. Hacerlo sería perjudicarnos a nosotros mismos. Desaparecen muchas tensiones y se confía más en los seres que nos rodean. No estamos a la defensiva, se relajan nuestros músculos y gastamos la energía en lo que verdaderamente importa.

¡Ay, la mente!
Mentalmente aporta serenidad, mayor claridad, calma, relajación, mejora la autoestima y sobre todo aporta paz
, indica Baena.

Párese un segundo y analice cuántos pensamientos instantáneos se han cruzado en su cabeza. ¿No le parece que su mente está siempre en continua lucha? Ella es nuestro peor enemigo o nuestro mejor aliado, y el yoga nos ayuda a aquietarla. Conseguirlo provoca bienestar y la sonrisa acaba dibujándose casi inconscientemente.

Es muy probable que su forma de ser y estar en el mundo cambie. El ruido y los problemas siempre van a existir, pero el modo de enfrentarte a ellos, puede variar. Yoga no es relajarse, olvidarse de la realidad y de todo lo que ésta conlleva. Es poner la mente en silencio y aquietar sus fluctuaciones; es tomar conciencia de todo el ruido externo y decidir que no nos sobrepase, que no nos afecte.

Gradualmente empiezas a observar tu mente y ser más consciente de sus procesos internos, los cuales no siempre dominamos. De esta forma, problemas tan de moda como la ansiedad, el pánico o la depresión pueden paliarse con ejercicios de concentración y relajación tradicionales del yoga”, explica Herrero.

No garantiza la felicidad, pero sí otras emociones. Se trata de sentirse contento de forma natural, no feliz en función de lo que acontece a nuestro alrededor o de lo que somos capaces de poseer. Si practica, asumirá que pase lo que pase, usted puede y quiere mantenerse equilibrado, satisfecho. Tendrá claro que hay infinidad de sucesos que van a suceder y en su mano está, pase lo que pase, adoptar una actitud enriquecedora. Hablamos, por ejemplo, de enfermedades que nadie desea, pero que existen.

El yoga es autodisciplina. Significa estirar un poco más, buscar y probar un cambio. Se trata de salir de la zona de confort, de traspasar la línea entre la pereza y el sobre esfuerzo. Consiste en no caer en la indulgencia porque cuando uno se supera, se siente satisfecho. Y esto encuentra aplicación en infinidad de ordenes y aspectos de nuestro día a día.

Respirar lenta y conscientemente
Sin respiración no hay yoga. Y cuanto más lento respiramos más vivimos.
 Si encontramos unos minutos para el silencio, para llevar los sentidos hacia nuestro interior y reconocer las emociones; apenas unos minutos para concentrarnos, por ejemplo, en la llama de esa vela, soltar pensamientos y calmar la mente, entonces aprenderemos a sentirnos mejor. Estaremos más contentos. “Habremos descubierto que dentro de nosotros hay una fuente inagotable de felicidad a la cual podemos acceder siempre que la mente se aquieta”, concluye Baena.

No hay que buscar lejos, solo practicar yoga. Porque funciona.

2 respuestas a El yoga funciona, siempre

  1. MenteYoga dijo:

    Buen artículo, hay que animar a la gente a probar el Yoga o a darle una segunda oportunidad como dices. Yo lo descubrí buscando ejercicios para la espalda y con el tiempo he ido descubriendo otros beneficios que me han ayudado mucho.
    Saludos.

  2. gloria lucia Pineda Ibarra dijo:

    Estoy interesada de aprender yoga, soy una persona que tengo dolencia de espalda y ademàs mis pensamientos son muy frecuentes a ansiedad, gracias por decirme que libro debo empenzar a leer y tambien quiero hacer los ejercicios que debo aprender, , gracias

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