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Experiencias

Los 5 ingredientes más adictivos: carbohidratos, grasas, harinas, azúcares o sal.Los alimentos más adictivos

Son los que más enganchan y los que más perjudican. Te decimos por qué otros sustituirlos.

Seguro que entre esta lista de alimentos adictivos está tu favorito, ese que te hace comer compulsivamente, sin poder parar y sin apenas darte cuenta de que estás comiendo.  Estos alimentos nos crean adicción porque activan rápidamente el área del cerebro relacionado con el sistema de recompensa.  Parece que elegimos estos caprichos porque nos producen una satisfacción rápida –aunque también efímera- y los asociamos a premios o regalos, cuando en realidad pueden suponer un verdadero peligro para la salud.

Casi todos los alimentos más adictivos son alimentos procesados, hipercalóricos, con un índice glucémico alto y ricos en alguno de los 5 ingredientes más adictivos: carbohidratos, grasas, harinas, azúcares o sal.

Refrescos azucarados. Según expertos del departamento de nutrición de Harvard, tan sólo uno al día aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 35%, derrame cerebral en un 16% y diabetes tipo 2 en un 26%, ya que producen resistencia a la insulina. Contienen “azúcares añadidos”, como jarabe de maíz de alta fructosa, cuyo exceso se metaboliza en el hígado, eleva nuestra tasa de triglicéridos y puede producir hígado graso. Una lata de un refresco puede contener hasta 40 gramos de azúcar, y conviene recordar que la OMS recomienda un máximo de 25 gramos al día-. El ácido fosfórico de los refrescos carbonatados aumenta la acidificación del organismo e impide la fijación del calcio en los huesos, además de provocar deficiencias de otros minerales y de vitaminas, como la vitamina B.  Ralentizan el metabolismo, irritan el estómago y la mucosa intestinal, provocan gastritis, gases e inflamación, aumentan el riesgo de cálculos renales, deterioran la dentadura y provocan descalcificación.
Sin duda, mucho más recomendables son los zumos naturales recién exprimidos, y si son de fruta ecológica mejor aún.

Repostería industrial en general. Pasteles, bollos, magdalenas y cupcakes, todo ello cargado de harinas blancas refinadas, azúcar blanco refinado, grasas trans o grasas saturadas como el proveniente del aceite de palma, y un montón de aditivos y conservantes. Toda esta bollería industrial se compone de hidratos de carbono de absorción rápida, elevando bruscamente y al instante el azúcar en sangre. Seguidamente producirá una hipoglucemia que hará que nuestro cuerpo nos pida reponer rápidamente más azúcar.  Y además de acidificarnos, el consumo excesivo de azúcar y de hidratos de carbono de absorción rápida nos puede volver hiperactivos.
Podemos sustituir la bollería industrial aficionándonos a hornear nuestras propias galletas y pasteles, usando harina y azúcar integrales, u otros edulcorantes como la stevia, que además de endulzar reduce la apetencia de dulces, y de alcohol y de tabaco, y además es diurético y calmante, regula la presión arterial y el azúcar en sangre y no provoca caries; al contrario, nos protege contra la placa bacteriana.

Alimentos grasos de procedencia animal, como los quesos, el bacon, el pollo frito, lomo de cerdo, filetes de ternera, embutidos, hamburguesas, y la doblemente adictiva combinación de hamburguesa con queso.
El jamón ibérico o el pavo cocido son una buena opción como sustitutos, si no queremos prescindir de proteína animal; o pescado azul, que aporta vitaminas A y D, y ácidos grasos omega 3, para el corazón y el sistema nervioso. También podemos tratar de sustituirlos por proteínas vegetales, aumentando el consumo de legumbres, cereales integrales, verduras, semillas, o brotes y germinados.

Chocolatinas, llenas de grasas, azúcares y calorías (con tan solo 100 gramos ya estaríamos llenándonos de 500 kcal.). Si bien es cierto que el chocolate mejora nuestro funcionamiento cardíaco y aporta magnesio y catequinas, flavonoides antioxidantes, convendría sustituirlo por, por ejemplo, pipas de girasol, también ricas en magnesio y en vitaminas del grupo B.

Patatas fritas de bolsa y otros alimentos como salsas y condimentos envasados que contienen GMS, glutamato monosódico, aditivo potenciador del sabor, presente en casi todos los alimentos envasados que encontramos en el súper. Puede causar erupciones en la piel, náuseas, vómitos, dolores de cabeza, asma, irregularidades cardiacas, depresion, convulsiones, inflamación, aumento de peso, obesidad, diabetes, y trastorno hiperactivo, dolor muscular y trastornos nerviosos, y por supuesto, adicción.
Cuando tengamos antojo de patatas fritas, podemos sustituirlas por aceitunas o frutos secos.

Helado. ¿Quién no ha recurrido alguna vez a tumbarse en el sofá, con un litro de helado en una mano y un paquete de pañuelos de papel en la otra y ha puesto el DVD de su película romántica favorita y lacrimógena para amortiguar sus penas, tipo Bridget Jones? Seguro que nos reconforta más una infusión de canela, o llamar a amigos y salir a bailar o al cine; pero eso sí, sin palomitas, que son un alimento muy adictivo.

En los siguientes puestos se encuentra la pizza,  los cereales procesados, las gominolas y las galletas con chocolate.

Y finalmente encontramos los frutos secos, los únicos saludables de esta lista, entre los que destacan las nueces, fruto cardioprotector que ayuda a reducir el colesterol y aporta vitamina E y vitaminas del grupo B, selenio, ácido elágico y omega 3.  También las almendras ricas en magnesio, hierro y calcio o  los pistachos con su efecto anti-estrés, pueden ayudarnos a no caer en la tentación de consumir alimentos adictivos perjudiciales para la salud.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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