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Experiencias

Están consideradas como un superalimentoSemillas de chía: fuerza, fibra y Omega 3

Es una semilla comestible procedente de la planta salvia hispanica.

Toda semilla, por pequeña que sea, contiene la fuerza vital necesaria para explosionar, emerger, brotar y convertirse en un árbol robusto y fuerte. Como la pequeña semilla de chía, que en la lengua maya significa “fuerza”, y que nos nutre con aceites, antioxidantes, minerales, vitaminas y proteínas desde hace 6.000 años. Hoy seguimos valorando esta pequeña semilla por su gran aporte nutricional, especialmente por su contenido en Omega 3, -ácido graso poliinsaturado esencial, que refuerza la salud de nuestro cerebro, corazón y sistema vascular-, y por su fibra mucilaginosa. Además de aportarnos más proteínas que cualquier otra semilla, nos da energía, a través de sus hidratos de carbono, y pocas calorías –tan solo 47 por cucharada; y no contiene gluten, pero sí triptófano, aminoácido esencial que estimulará la secreción de serotonina y melatonina, para nuestra felicidad y descanso.

Ácidos grasos Omega 3: el aporte más importante de las semillas de chía. De efecto anti-inflamatorio, anti-arrítmico y anti-trombótico, excelente para nuestra salud cardiovascular, ayuda a reducir no sólo la hipertensión, sino también las varices. Junto con las nueces y las semillas de lino, la semilla de chía es el alimento vegetal que más ácido graso Omega 3 aporta –más incluso que el salmón-, y además, en estas semillas se halla en equilibrio con el ácido graso Omega 6 que también contiene. Estos ácidos grasos no sólo benefician al corazón; desempeñan además una función neuronal, ayudando a la concentración y a la memoria, y combatiendo el déficit de atención; nos ayudan a calmarnos, a concentrarnos y a mejorar el estado de ánimo; ideal para adolescentes y también para no adolescentes. Se está estudiando su posible aplicación para prevenir enfermedades como el Alzheimer, la esquizofrenia o la depresión.

Fibra: Su segunda gran aportación es su fibra mucilaginosa que hace que disminuya la absorción del colesterol procedente de la dieta. Esta fibra soluble permite a las semillas absorber hasta 7 veces su volumen en agua, ayudando a reducir el peso corporal y el apetito, dando sensación de saciedad y plenitud; además hace que los azúcares y féculas de la comida se absorban más despacio, y previene y trata enfermedades cardiovasculares que suelen cursar con la diabetes. Ayudan también a eliminar líquidos y toxinas, a regular la flora intestinal y a prevenir la oxidación celular. Gracias a esta fibra y al contenido en ácido alfa-linolénico, una cucharadita diaria nos ayudará a reducir el colesterol “malo” y los triglicéridos, y a regular el colon y el tránsito intestinal. En casos de estreñimiento, nos beneficiaremos de su efecto laxante, ya que provocan la estimulación del peristaltismo intestinal, lo que derivará en un mejor funcionamiento de nuestros intestinos. Podemos tomar entre 2 y 4 cucharaditas disueltas en agua, diariamente durante una semana. Una vez regularizado, podemos mantener un aporte de 1 ó 2 cucharaditas diarias.

Minerales y antioxidantes: además de Omega 3 y fibra, esta pequeña semilla nos aporta el doble de potasio que los plátanos; el triple de hierro que las espinacas; más calcio que muchos productos lácteos, fósforo, magnesio, zinc, selenio, y el triple de antioxidantes que los arándanos, para luchar contra radicales libres y agentes cancerígenos.

Proteínas y aminoácidos: es una gran fuente de proteínas vegetales para tus músculos, y de aminoácidos esenciales como el triptófano, que ya hemos mencionado, y la lisina, que contribuye a la asimilación de calcio y a la estimulación de la hormona del crecimiento. Este aminoácido es deficitario en los cereales; por tanto es una buena idea complementarlos con semillas de chía.

Vitaminas: Del grupo B, en especial ácido fólico, y vitamina E, antioxidante natural de las grasas.

Por todo eso que nos ofrece la pequeña semilla de chía, y porque además tiene un agradable sabor, similar a la nuez, conviene utilizarla en nuestras cocinas; resulta fácil de combinar, por ejemplo, en los cereales y mueslis del desayuno, con lo cual controlarás tus antojos durante toda la mañana; con leche de almendras, en forma de harina, para hacer pan y pasteles, o como espesante, para añadir a bebidas, zumos, batidos verdes o salsas y sopas. También puedes incorporar estas semillas en macedonias de frutas, en yogures o en salteados de verduras y ensaladas.

Prueba, por ejemplo, este batido superenergético: un vaso de leche de almendras, una cucharada de cacao en polvo, un plátano y un poquito de miel; una vez batido, añade una cucharadita de semillas de chía molidas. Si tomas este batido antes de ir al gimnasio, te mantendrás hidratado durante tus ejercicios; sus proteínas te ayudarán a aumentar tu masa muscular y además, gracias a sus propiedades anti-inflamatorias, favorecerás a tus articulaciones. Los mayas decían que curaba incluso lesiones de rodilla; y recuerda el significado de este pequeño superalimento: ¡fuerza!

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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Una respuesta a Semillas de chía: fuerza, fibra y Omega 3

  1. Miguel dijo:

    Buena explicación. A mí personalmente me gusta tomar aminoácidos, no tienen contraindicaciones, sus efectos secundarios son mínimos, casi nulos si se respetan las dosis y controlas siempre lo que estás metiendo en el cuerpo, y eso con la fitoterapia no siempre es así.
    Con las vitaminas pasa lo mismo, y las del grupo B sirven para casi todo.
    Buen trabajo.

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