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Bienestar

La estrella de la Dieta Mediterránea, el oro líquido, es el aceite de oliva virgen extraLa dieta de los templarios y su secreto de longevidad

No es otra que la dieta mediterránea, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

“La dieta de los templarios y su secreto de longevidad” es el título de un estudio del equipo de investigadores del policlínico Gamelli de Roma.  Según este estudio, los templarios vivían el doble que sus coetáneos; llegaban sanos a los 70 años cuando los demás simplemente alcanzaban, a duras penas, los 35.  Consumían poca carne –no más de dos veces por semana, con lo cual sus riñones estaban más limpios- pero muchas legumbres, pescados y moluscos, fruta fresca, zumos de cítricos antibacterianos, vino y Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE para abreviar).  En cambio sus coetáneos de clase alta seguían una dieta hipercalórica y rica en grasas saturadas, comían demasiada carne, símbolo de riqueza y opulencia igual que las enfermedades que padecían: obesidad, diabetes, niveles altos de colesterol y triglicéridos, enfermedades cardiovasculares, tumores y ataques de gota –la enfermedad de los ricos-.

La Dieta Mediterránea, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, no es solamente una dieta; es un estilo de vida en el que predomina el ejercicio regular moderado, las caminatas en la naturaleza y las reuniones con la familia y los amigos alrededor de una mesa con saludables platos y una copa de vino.  Siguiendo esta dieta, y controlando el azúcar, la sal y las grasas, tenemos asegurada nuestra salud.  Esto lo sabían ya los templarios de la Edad Media, precursores de la dieta mediterránea que científicos de la Universidad de Harvard recomiendan hoy para proteger nuestra memoria.

Harvard y su consejo número 101: “Go Mediterranean” para reforzar la memoria

La guía “101 consejos saludables” de la Universidad de Harvard habla de varios aspectos para mejorar la salud: estrés, alimentación, ejercicio, motivación, descanso o sexo, y en el último apartado, dedicado a reforzar la memoria, encontramos el consejo 101: “Go Mediterranean”, hazte mediterráneo, que nos habla de un estudio realizado durante cuatro años que demostró que la dieta mediterránea rica en minerales y vitaminas procedentes de frutas y verduras, y rica en grasas saludables, nos protege del deterioro cognitivo relacionado con la edad y reduce el riesgo de padecer Alzheimer.  Los participantes en este estudio que consumieron más frutas y verduras, más grasas insaturadas procedentes de aceites vegetales y de pescado, y menos grasas saturadas como lácteos y carnes, tuvieron menos deterioro cognitivo y mejor memoria que el resto de los participantes.

Otros estudios afirman que, además de mejorar la memoria y de reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de cáncer, la dieta mediterránea protege los telómeros de nuestros cromosomas, un biomarcador del envejecimiento. Cuanto más largos sean nuestros telómeros, más jóvenes estaremos.  La combinación de actividad física regular con esta dieta rica en vegetales, frutas y AOVE, con un bajo consumo de carnes y pescados y un consumo moderado de vino, protege nuestros telómeros y evita que se encojan. La dieta mediterránea no sólo ayuda a conservar la juventud física y de espíritu; también ayuda a preservar la juventud genética; alarga los telómeros y, por tanto, alarga la vida.

Los macronutrientes de la Dieta Mediterránea

Obtenemos los carbohidratos gracias al arroz, al trigo y a los cereales en general, y a las legumbres, excelentes para nuestra salud cardiovascular e intestinal.  Tanto los cereales como las legumbres son alimentos muy nutritivos y bajos en grasa, pero ricos también en proteínas vegetales, minerales y fibra, saciantes y de fácil digestión que no producen residuos como ácido úrico o gota ni enfermedades de hígado o riñón.

Los azúcares provienen mayoritariamente de las frutas que aportan energía y vitalidad, y son rápidas de absorber, ideales para deportistas, niños y mayores.  Y recordamos la importancia de tomar 5 raciones de frutas y verduras al día.

Obtenemos proteínas de alta calidad gracias a las legumbres -que en verano podemos tomar en ensaladas o en hummus-, y a los huevos,  que contienen todos los aminoácidos esenciales que necesitamos y se recomiendan cuatro por semana; también de los lácteos de ganadería ecológica, quesos y yogures, y de leches vegetales; o de frutos secos y del  pescado azul, con sus ácidos grasos omega 3.

Y la estrella de la Dieta Mediterránea, el oro líquido, el Aceite de Oliva Virgen Extra

El mejor, sin duda, el aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío, que no ha sufrido procesos industriales y que mantiene todas sus excelentes propiedades.

El gran aliado de nuestro corazón, que reduce hasta un 30% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares; disminuye la presión arterial y reduce el riesgo de endurecimiento de las arterias, evitando arteriosclerosis.

Combate el colesterol malo y aumenta el bueno, gracias a su ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado.

Mejora la función digestiva, protege frente a los ácidos del estómago, evita la acidez estomacal y ayuda en digestiones lentas y pesadas.  Facilita el vaciado del estomago hacia el duodeno; lubrica el intestino y previene el estreñimiento.

Mejora el funcionamiento de la vesícula biliar, reduce riesgo de cálculos biliares y ayuda a disolver las piedras ya formadas.

Mejora las funciones metabólicas, disminuye el riesgo de padecer diabetes, favorece el metabolismo de la glucosa y ralentiza su absorción.

Mejora la absorción de calcio, magnesio y zinc,  previene la osteoporosis y contribuye a una mejor salud de nuestros huesos.

Sus antioxidantes, como el tocoferol y los polifenoles, y su vitamina E protegen del envejecimiento de la membrana celular.

Mejora la irrigación sanguínea cerebral, y es un potente antioxidante que mejora las capacidades cognitivas y de memoria; además es un neuroprotector que reduce el riesgo de Alzheimer, Parkinson, otras enfermedades neurodegenerativas, ictus o infartos cerebrales.

Es saciante y no engorda.  Si sustituimos las mantequillas, mantecas y margarinas por las grasas saludables del AOVE  lo comprobaremos.

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* Mónica Domingo es diplomada en Naturopatía,
Nutrición y Dietética, y Terapias Manuales.
Más información en: Arriluze Terapias Naturales
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