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“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emily Dickinson

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El hedonista elige

Taller silvestre, un sugerente proyecto natural en pleno corazón de MadridTaller silvestre, el poder de las plantas

Alina Macías y Verónica García Bellina promueven en Taller silvestre experiencias que conectan con la belleza de las pequeñas cosas.

Rodearse de belleza es una estrategia. Cuando se persigue la calma y eso que llaman felicidad, refugiarse en pequeños gestos, también funciona. Alina Macías y Verónica García Bellina son las creadoras de Taller Silvestre, y allí, en su estudio, favorecen el contacto con la poderosa y balsámica naturaleza. Lo hacen a través de cursos y objetos delicadamente bonitos.

¿Cómo surge Taller silvestre?
Alina- A mí me gusta pararme a mirar. Me gusta pararme a mirar lo que es pequeño, bello y sutil. En los últimos años cada vez tenía más necesidad de parar a mirar, sobre todo en el campo, en el bosque. Empecé a recoger flora silvestre por el placer de mirar todo lo que es pequeño, y de alguna manera llevar el bosque a casa. Luego fue tomando forma a través de diferentes ámbitos: tintes botánicos, cerámica, prensa y composición…

Verónica- En mi caso, la serendipia. Conocí a Alina a través de una amiga que tenemos en común y que nos conectó cuando ella estaba buscando a alguien que le diseñara y desarrollara la página web del taller. Muy pronto surgió el entendimiento. Compartimos muchos valores fundamentales: la manera de entender la Naturaleza, la crianza de los hijos, nuestro paso por este mundo. Así que después de hacer la web, surgió naturalmente la asociación.

¿Cuál es vuestra formación y trayectoria?
Alina -Estudié Marketing y un par de especializaciones en Comercio Internacional, y luego en E-Commerce. Tras un par de años de prácticas en Alemania, luego ya he trabajado toda la vida en una empresa  de relojería suiza llevando el departamento de marketing y comunicación. Tantos años de trabajar con Suiza han tenido una gran influencia en la manera de entender los objetos, los procesos, la tradición. Yo soy de naturaleza intuitiva y haber trabajado con ellos me ha proporcionado muchas experiencias y herramientas para poder ordenar la intuición un poco. Me ha ayudado a saber comunicar mejor todos los invisibles que están presentes en un trabajo como el nuestro.

Verónica – Estudié Ingería Informática y trabajaba como responsable de la Gestión Documental en un gran Despacho de Abogados de Madrid.

Nuestra afición a buscar la belleza en lo cotidiano es en realidad la que nos trae hasta aquí. Siempre hemos encontrado belleza en el bosque, en el campo, en el mar. Y siempre hemos encontrado belleza en los objetos hechos a mano. Taller Silvestre es un encuentro entre ambos.

Venimos de la industria del lujo y de la consultoría , y nos damos cuenta que  los códigos están cambiando profundamente, radicalmente. Al final, todo pasa por lo que decidimos poner en valor. Y creemos que esto es lo esencial, qué es lo que ponemos en valor. Cuando damos valor a algo, lo cuidamos. Cuidar es un acto muy poderoso, muy transformador.

¿Qué adoráis de este proyecto?
Nos encanta poder conectar con otras personas a través de lo que hacemos. Poder encontrarte con otros de una manera que es muy honesta. Y ese lugar de encuentro, la comunicación con el otro,  te hace sentir muy vivo. Le da sentido a todo lo que hacemos.

Necesitamos encuentro real, aquí, ahora. Todos nos relacionamos con mucha gente en el día a día, en lo cotidiano, en el ámbito profesional, y a lo bestia en el área digital y en redes sociales, pero son encuentros más vacíos. Cuando la gente se encuentra en ámbitos en los que se emocionan, y hay interés y pasión común, se da algo muy potente. Nosotras siempre salimos muy muy felices de los talleres, porque hay encuentro real, intercambio, escucha y mucho aprendizaje de todos.

¿Cuál es vuestro vínculo con la naturaleza?
Nosotras somos sobre todo recolectoras, de una manera innata, porque está presente sin que hayamos hecho nada para que esté. Como una especie de inconsciente colectivo, primitivo y ancestral. De alguna manera sentimos que las flores, las llevamos ya configuradas, y cuando salimos al campo las reconocemos y trabajar con ellas surge de forma intuitiva.

¿Hemos perdido el contacto con ella?
Decía Schiller que a medida que la naturaleza se desvanecía de la vida del hombre como una experiencia directa, emergía en el mundo de la poesía como un concepto. Nosotras suplimos esa “falta de”, llevándonos a casa un poco de naturaleza a través de lo que hacemos. La gente que llega al estudio o a nuestros talleres también nos habla de esta necesidad. Quizá hayamos llegado a un punto de desconexión , no solo con la naturaleza, también con nosotros mismos, que nos hace necesitarla con emergencia.

¿Cuál es vuestra flor, árbol y planta favoritas?
Nos gusta mucho siempre mirar y observar, ver los cambios de las plantas y el paisaje. Nos gusta muchísimo la flora en el invierno, todo lo frágil, sutil y delicado que nos trae. El hinojo nos encanta. Es verano, silueta, altura, olor. Y en invierno queda su estructura preciosa con algunas semillas.

La amapolas también nos gustan mucho, son muy delicadas en la forma y muy intensas en el color. Y la vista de las amapolas entre los campos de trigo es maravillosa. En cuanto a los árboles, nos gustan muchísimos. Y los bosques de árboles. Las hayas y los hayedos, o los castañares en otoño son maravillosos. El roble imponente. El pino y el eucalipto son olores de infancia, de playa y verano. Y el gingko por su simbología.

¿De qué plantas obtenéis principalmente los tintes?
Solo utilizamos tintes vegetales (flores, raíces, hojas, cortezas). Nos aprovisionamos de las materias más básicas (rubia, palo Campeche, gualda) y también recogemos en el campo según la estación. Éste es un trabajo que nos apasiona. Porque los colores están ligados al bosque, a cada estación. Nos permite experimentar, crear y disfrutar con los colores y con nuestro entorno. Las hojas de los prunos en primavera; achilea, lavanda y tantas otras en verano… granadas y nueces en otoño; piñas y cortezas en invierno.

No hay un color igual, no hay plantas y árboles iguales, el suelo del que se alimentan es diferente en cada lugar y en cada estación. Por eso cada baño de tinte es único, cada color es irrepetible. También trabajamos reutilizando las pieles y huesos de algunos vegetales. La piel de cebolla ofrece una gama de dorados increíble y los huesos de aguacate los rosas más sutiles. Es un proceso muy redondo, lleno de de sentido.

¿Creéis que recuperáis alguna tradición? 
Nos gusta pensar que ponemos en valor el trabajo realizado con las manos, toda la poesía de los procesos, todo el aprendizaje. Nosotras en el taller trabajamos e investigamos otras facetas más invisibles de las plantas, como es el color a través de los tintes botánicos y el trabajo de prensado.

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LaBiomista, una mezcla de casi todo, by Koen Vanmechelen

Maria Luisa Fuentes

¿Instalación biocultural? ¿Ecosistema creativo? LaBiomista genera más preguntas que respuestas. No es un parque temático, ni un zoo, ni un museo, ni un laboratorio biológico… Pero tiene un poco de todo. Ideado por el artista belga Koen Vanmechelen, este proyecto inclasificable abrió sus puertas el pasado julio en Genk (Bélgica) sobre las tierras de una antigua mina de carbón. leer

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