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“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emily Dickinson

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El hedonista elige

Vive con su familia en un espacio natural situado entre el macizo del Montseny y Les GuilleriesYas Recht, cinco años viviendo del pastoreo

Junto a Albert Masó Coll y su hijo de 8 años comparte su vida con un rebaño de 100 ovejas latxa y tres vacas

Como a otras personas especiales que discurren por este pequeño espacio, a ellos, impulsores de Circus-Granja Familiar, les conocimos gracias a Instagram. Concretamente a ella, a Yas Recht, quien en su perfil @cabezadenido nos invita a acompañarle en sus días de pastoreo. Nos encantaría sentarnos con ella y con su compañero, Albert Masó Coll, cara a cara, conversar sin prisa, tomando sus quesos y un buen vino. No puede ser, de modo que lo compartimos con una pantalla de por medio. La charla, a pesar de la distancia, es una delicia. Juzgue usted mismo. 

¿Quién tiene esa ‘cabeza de nido’?
Soy Yas, argentina, de Buenos Aires. Emigré a la península hace 11 años y siempre residí en Cataluña.

¿En qué lugar gira ahora vuestra vida? 
La granja está situada en el Pla de les Arenes, en el municipio de Sant Hilari Sacalm en Girona. Estamos junto al Parque Natural del Montseny y el Espacio Natural Guillermos-Savassona, dentro del Espacio Natural Protegido de Les Guileries.

Vivimos en la granja y previamente vivíamos en el pueblo de Sant Hilari. Cultivamos un pequeño huerto de auto consumo. No somos propietarios de las tierras: gestionamos casi 80 hectáreas en régimen de alquiler. Somos propietarios de los animales, de las instalaciones -desmontables todas, de ahí parte de la explicación del nombre de la granja-, de la maquinaria y de nuestra fuerza de trabajo. Disponemos de pocas hectáreas “planas” y éstas las destinamos al cultivo de forraje para los tiempos de escasez. Gestionamos también tierras de pradera natural instaurada y pradera natural en recuperación.

La leche que del rebaño obtenemos la transformamos íntegramente en queso en la propia granja. Los comercializamos de momento únicamente de forma directa.  Elaboramos quesos madurados de leche cruda de animales de pastoreo.

¿Cómo y por qué creáis Circus-Granja Familiar?
La granja empezamos a proyectarla durante nuestra estadía en Euskaltel Herria durante la formación de pastores en la Arazanz Eskola en 2013/14. El año siguiente lo pasamos buscando finca donde instalarnos. Finalmente, en octubre 2014 encontramos tierras en nuestro mismo municipio y empezamos las labores: desmalezado, cercado y construcción del establo. En las Pascuas de 2015 fuimos con nuestra furgoneta, en dos viajes, a recoger las corderas.

¿Llegasteis por azar?
Con el nacimiento de nuestro hijo se nos fue haciendo patente que trabajábamos en lo que veníamos haciendo porque es lo que cabe hacer para pagar luz, agua, gas y comida caliente. Y nos lo cuestionamos, cada uno desde su silencio. Había un pequeño terreno familiar en desuso. Allí construimos un gallinero para gallinas ponedoras. Yo llevaba una dieta ovolactovegetariana desde antes del embarazo y  junto a la necesidad de alimentar de forma saludable a nuestro hijo, éste parecía un paso lógico. Las gallinas vivían bien y preocuparnos por ellas nos resultaba placentero. Así nos atrevimos a hacer otro pequeño corral, para pollos esta vez.

Las gallinas pastan, pero la hierba crecía por encima de su capacidad digestiva y Albert propuso conseguir unas ovejas para que hicieran el trabajo por nosotros. Construimos entonces otro corral.

¿Qué os impulsó?
Quizás el despertar de aquello primigenio de nuestra especie, quizás la satisfacción intransferible de la fuerza que otorga el aprender, el saber, el verse capaz de hacer, de cuidar, de gestionar libre de tutelas.

Comprender que nada nos enseñan y muy poco sabemos. Los ritmos, los ciclos, la interacción de los organismos, el fino entramado de los múltiples y particulares ecosistemas. Entonces, sí, sincerándonos en voz alta, dijimos ‘necesitamos un cambio en nuestra vida’, cerramos la vida que llevábamos y con una caravana enganchada a la Fiat Dobló, marchamos juntos los tres al norte.

¿Cuál es vuestra filosofía de trabajo?
Todas las estructuras de las granjas son móviles, funcionales y versátiles. Nuestros animales no son vacunados ni sometidos a tratamientos sistemáticos. No utilizamos productos químicos. Para la fertilización de nuestra tierra contamos con el pastoreo diario del rebaño y, para los campos de cultivo, con el abono fermentado que incorporamos cada vez que vaciamos nuestro establo.

Trabajamos de forma sostenible y orgánica, siguiendo el ritmo cíclico de los animales y la tierra. No estamos certificados por ninguna entidad: nuestra certificación son las personas que deciden acercarse a la granja para conocer de primera mano qué es Circus para luego depositar su confianza en nuestra labor.

Conseguimos con éxito financiar nuestra quesería mediante un micro mecenazgo y así, también, desde diciembre de 2018 tenemos luz generada por placas solares. Nuestra quesería era un antiguo camión que transportaba fruta en Francia. Lo apuntalamos, transformamos su interior y ahora elaboramos en él nuestros quesos.

Las ovejas tienen que pasar cuanto más tiempo posible fuera, haciendo vida de ovejas, procurándose alimento y salud. El establo tiene que ser para ellas un espacio de refugio y abrigo. Funciona de forma no muy distinta que con nuestra propia salud: cuantas más horas pasamos entre cuatro paredes, bajo un fluorescente, con corrientes de aire acondicionado, ante la influencia constante de pantallas, con el culo anclado a una silla giratoria, nuestro organismo tendrá que hacer tremendos esfuerzos para garantizar unos niveles de salud mínimos.

¿Cómo es cualquiera de vuestras jornadas?
Nuestro trabajo de pastores tiene mucho de observadores: evaluar el crecimiento de la hierba, determinar si es el momento idóneo para sembrar, si ha alcanzado el punto para el corte, atender a los pronósticos meteorológicos.

Mirar el movimiento de las ovejas, fijar la vista en busca de cambios, de comportamientos extraños. Comprobar que las crías mamen de forma correcta, evaluar las deposiciones. Fijarnos en el brillo de la lana, atender a los balidos.

¿El medio rural no necesita paternalismo ni una mirada bucólica?
El medio rural necesita conocimiento, ya no ser sólo oasis estival o cuna de mitología tremendista. Necesita saber explicarse y necesita ser explicado sin purpurina con el objetivo de facilitar la comprensión del precio real de sus productos, para visibilizar con honestidad las dificultades del medio. Lo encantador de la vida en el espacio natural es fácilmente accesible a cualquiera y, por ello, es lógico caer en el engaño de la simplicidad laboral implicada.

El paternalismo quizás es una consecuencia de la industrialización y un trato que debería circunscribirse a esa esfera. En las granjas pequeñas, familiares, de pastoreo y con pautas de sostenibilidad evidentes, los y las pastores son sus propios y más exigentes padres. Nadie por encima de nosotros mismos transpira, sufre y vive pendiente, apasionado y en vilo por la fertilidad de la tierra, por el bienestar de los rebaños, por la veracidad y la calidad de los productos elaborados.

La intervención paternalista no es sino otra forma de impedir el empoderamiento, la fuerza del medio rural, la responsabilidad plena sobre cada uno de nuestros actos.

¿España vacía o vaciada?
España vaciada y consecuentemente vacía: el consumo, en las superficies urbanas; los cuidados sanitarios, en la urbe; la burocracia que el trabajo agrario exige, en la urbe… y ahora el peligroso discurso que invita a jóvenes y prejubilados con recursos económicos básicos a dejar su nicho urbano (y todas las comodidades asociadas) para repoblar el monte.

Un espacio amplio y tan bello como vertiginoso: requiere de mucho trabajo físico; requiere adquirir habilidades básicas que hace décadas nos hemos dejado de transmitir; requiere un decrecimiento forzoso; requiere saber cocinar, reciclar, transformar; requiere tener mucha paciencia y requiere, sobre todo, el convencimiento de estar allí porque la elección parte de una determinación profundamente personal.

¿A qué se enfrenta la mujer en dicho escenario?
La mujer en el medio rural… no puedo hablar de esto desde la raíz. Yo aterricé en la vida de pueblo hace diez años, en la vida de monte hace la mitad.

En mi experiencia, a mi edad, en este momento de mi vida, creo que lo que más necesitamos es formar una red, espacios reales o virtuales donde sentirnos comprendidas sin tener que explicar nuestro día a día, sabernos sostenidas por otras, tan pares e individuales, que como nosotras, casi inexplicablemente, eligen trabajar el día entero en pos de una libertad que todas reconocemos como una esclavitud autoimpuesta… pero consciente.

¿Qué le dirías a alguien que está valorando retirarse al mundo rural?
A quien valore vivir DEL medio rural, le diría que, antes, recorra, conozca, observe, aprenda. Que no tenga prisa, que sea generoso, que sea honesto. A quien valore vivir EN el medio rural, que lo haga si el deseo presiona porque, a fin de cuentas, esta vida la tenemos para transitarla.

¿Qué necesita el medio rural verdaderamente para que quienes desean vivir allí lo hagan, no se marchen?
Para no ser fagocitado por la industria, el medio rural de pastoreo, de gestión sostenible, de lazos de confianza, el medio rural no basado en el expolio ni en la explotación turística, necesita, de base, que revisemos nuestra historia evolutiva para comprender la magnitud de nuestra relación armónica con el entorno, con los rebaños, con los ciclos.

No son tantas las generaciones que podemos hurgar en una marcha atrás personal para encontrar, en la familia de todas, a alguien que haya cultivado la tierra, a alguien que haya cuidado de animales, a alguien que haya procurado por el mantenimiento de las estructuras básicas.

El hedonista elige

El hedonista elige

LaBiomista, una mezcla de casi todo, by Koen Vanmechelen

Maria Luisa Fuentes

¿Instalación biocultural? ¿Ecosistema creativo? LaBiomista genera más preguntas que respuestas. No es un parque temático, ni un zoo, ni un museo, ni un laboratorio biológico… Pero tiene un poco de todo. Ideado por el artista belga Koen Vanmechelen, este proyecto inclasificable abrió sus puertas el pasado julio en Genk (Bélgica) sobre las tierras de una antigua mina de carbón. leer

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