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Apuesta por pequeños vinos locales de España. Son referencias inéditas y anónimas que salen a la luz.Maite Corsín, de Viajes de un catador

Su proyecto online es tienda, club y una gran ventana en la que comparte todo lo que sabe en torno a este producto. Y es mucho.

Durante los últimos 15 años, Maite Corsín ha desempeñado multitud de tareas y todas han estado vinculadas al vino. Ha vendido en ferias internacionales, se ha formado como sumiller y ha trabajado como periodista especializada y catadora. Su último proyecto responde al nombre de Viajes de un catador y resulta de obligada consulta para quienes sienten debilidad por esta bebida.

¿Cómo surge el proyecto Viajes de un catador?
En mi cabeza rondaba la idea de cómo conseguir la fórmula secreta para transmitir de manera más fácil el vino. Que si por estilos, uvas, personalidades, momentos, etc. También cómo integrar el contenido con el exterior de la botella.

Mi investigación la volqué en el libro Terapia antiestrés para entender de vinos y trabajando como consultora de marketing y posicionamiento de marcas para bodegas. Las quejas y crisis de las bodegas las recogí en este proyecto nuevo para probar que podíamos vender vinos desconocidos, uvas menos conocidas y reivindicar lo nuestro con orgullo.

¿El mercado del vino no está saturado de referencias?
Está muy saturado porque hay más de 5.000 bodegas muy pequeñas con gamas de vinos que cuentan con una media de 5 vinos, añadas nuevas, submarcas, fincas, estilos y precios. ¿Pero no está también saturado el mercado de los zapatos, de los restaurantes o el de los coches? Lo que sucede con estos es que son más fáciles de elegir por lo visual, son fáciles de probar y ver.

Con el vino, sin embargo, sucede que los vendedores directos, como la hostelería o la distribución, no ayudan a ponerlo fácil sin descifrar etiquetas, zonas, uvas, crianzas, añadas o estilos. Sólo hay que ir a una tienda de vinos y sentirse dentro de una biblioteca del CSIC. El vino hay que ejercitarlo y necesita un apoyo de experiencias mucho más intensivo que otros productos.

¿Precisamente dado este aluvión de marcas clásicas y nuevas, necesitamos que nos guíen los profesionales?
Los profesionales son los que deben seleccionar y, aparte de marcar tendencias de sabores y puntuaciones, deben adaptarse a cada tipo de comprador. Es importante que clasifiquen la información y la conviertan en un arma pedagógica.

El periodista, crítico, sumiller, distribuidor o catador no es el protagonista, ni su paladar es el más adiestrado. Su papel es descifrar tanta información y elegir la más valiosa para guiar al comprador, ordenar el infinito universo de vinos, o desentrañar el precio que vale, adaptarse a su contexto y su cliente, por poco que sepa.

Me encuentro con sumilleres que sólo hablan de los vinos más nuevos. En su restaurante se limitan a dar lustre a sus vinotecas bien porque no saben comunicar tanto conocimiento, bien por no poner en práctica sus catas externas con los platos de la cocina o porque se amilanan frente al yugo de los vinos más populares. ¿Quien marca el criterio de qué se pone en mi casa?

¿Los periodistas tenemos la culpa de encumbrar vinos que no merecen tanta fama?
Las puntuaciones son una de las estrategias de marketing más efectivas de las que se aprovechan las bodegas. Lógico, porque es la única manera de que el comprador pueda entender de vinos a la primera. También se encumbran vinos con diseños y los denominados sociales por su poderoso sistema comercial. Sí, hay vinos para periodistas.

¿Cómo es tu búsqueda de vinos inéditos?
Es prueba y error en la cata, buscando vinos de aquí y allá, pidiéndolos a bodegas, quizás un descubrimiento en una feria local, un viaje, un soplo de enólogos. Intento no alinearme con mi gusto sino que prefiero entrenar a mi paladar al gusto del comprador que es muy variado.

Si yo sólo eligiera vinos a la moda, no aportaría nada ya que hay muchas otras marcas haciendo vinos estupendos de ese estilo. Intento abarcar multitud de estilos; a pesar de que a veces no gusten, ningún vino es imperturbable en su estilo. Son vinos que rotan para dar a conocer una multitud de vinos desconocidos estupendos y con buen precio. Cuando se acaban, voy en busca de otros, intento que haya movimiento.

En tu web mencionas vinos ambulantes. ¿A qué te refieres?
Quiero rellenar el viñedo español dando la oportunidad a vinos de cooperativas, de pueblo, a vinos grandes, uvas extrañas, estilos diferentes, por climas, proyectos sociales, bodegas con dificultades. Cuando se acaban, a por el siguiente.

¿Conocer un vino interesante bien merece un viaje?
Es el viaje de romper los prejuicios, de probar aunque después digas: No lo vuelvo a probar. ¿Por qué no dar una oportunidad a vinos que no son sólo supergarnachas minerales, rojos y modernos, verdejos viejos, albariños complejos…? ¿Y qué pasa con el 90% de los vinos españoles que nadie conoce?

¿Viajes de un catador es un canto al atrevimiento, a dejarse de prejuicios y descubrir?
Es una manera de ayudar a poner un poco de didáctica, un poco de marketing y mucho cariño a esos vinos que parece que les cuesta mostrar sus virtudes rompiendo patrones. ¿Y si hacemos algo nuevo sólo para que se entienda?  Por eso nuestros vinos los dividimos por clásicos, modernos, originales, del año…. quien no sepa de vino, podrá encontrar el suyo.

Buscas lo extraordinario en vinos anónimos y que no tienen un precio más elevado. ¿Quedan muchos vinos por descubrir?
¡Toda una vida! Sólo de los vinos que se hacen en una zona salen a la luz en tiendas, en las guías o en los medios, el 15%.

Cuéntanos cómo funciona el club y qué ventajas tiene.
El club es una forma de organizar amigos que quieran probar los vinos, pero de forma poco habitual. Para eso hacemos catas con quesos, charcutería, cocina oriental, invitamos a personas de otras disciplinas y marcas para que nos enseñen algo más de ellos.

El club va recibiendo las propuestas sin mucho ruido. El vino del año lo elegirán los miembros del club porque queremos que sean ellos los que puntuén como catadores. Siempre contamos con su opinión porque Viajes de un catador es para esos catadores de calle.

Además, compartes tus conocimientos sobre el vino: reglas para maridar sabores, listas de referencias según la estación, etc.
El vino es cultura y un millón de cosas más: territorio, cocina, socialización, viajes, sabor, clima, arquitectura, etc. Este tipo de trucos vienen bien para eliminar falsos mitos y miedos.

¿Cuál sería, en tu opinión, la regla número uno a la hora de abrir una botella
Medir la temperatura, mucho más en verano.

¿Y la número dos?
Quitarnos la idea de que el corcho es más glamouroso.

¿Un vino que no falla cuando se está con amigos?
¿Habéis probado el bag in box El Tinto Al Cuadrado? Sorprende. Se abre el grifo y se saborea o se hace un super cóctel.

¿Uno para disfrutar en pareja?
En ese caso, la cocina manda…

¿Y para tomarlo a solas y no compartir?
El Espumoso Zen, burbujas que no se suben.

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Miguel de Santos

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