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RecetarioCocina casera

Hoy, más que nunca, impera la cocina elaborada con cariño. ¿Por qué será?

La cocina casera vive su mejor momento. Será porque nos hemos dado cuenta de que comer rápido sin entender el significado de la palabra alimentación, no nos beneficia. Libros como el que ahora presenta Blume, titulado Cocina casera, son una buena inspiración. 

La autora es Yvette van Boven, quien divide su tiempo entre Ámsterdam y París. Es estilista culinaria y redactora de recetas. Además, junto a su primo, dirige un restaurante especializado en desayunos y almuerzos y un servicio de catering, en Ámsterdam.

Su experiencia y esencialmente la curiosidad que siente por elaborar sus propios ingredientes y aprovechar al máximo los recursos de la nevera y despensa, le han guiado a la hora de escribir Cocina casera. Su máxima es ‘todo hecho en casa’ y ofrece explicaciones claras y fotografías paso a paso.

Las recetas, más de 200, son originales y creativas. Son propuestas sabrosas y apetecibles para comenzar el día con buen pie, tomar un almuerzo nutritivo o cenar con sumo placer. Sin olvidar la merienda y tentempiés como un té o infusión.

Yvette van Boven comparte sus trucos para elaborar infusiones con un puñado de ingredientes de la despensa, construir un ahumador en solo unos minutos o hacer helado sin máquinas.

En el apartado de desayunos, enseña a elaborar confituras de sabores como naranja amarga y lavanda, de pera y anís estrellado o de mora, frambuesa y albahaca, entre otros. Tampoco se le escapa la receta del pan, y le añade frutos secos, hierbas aromáticas, etc. Batidos, muesli y platos salados como los huevos benedictines son otras de sus sugerencias matinales.

A la hora del almuerzo, ensaladas, pasteles de carne y sopas son sus imprescindibles. Nada del consabido bocadillo de queso y la manzana que comen, día sí y día también, los holandeses, según su experiencia. Ahora que es otoño, la alternativa puede ser, por ejemplo, una ensalada con setas salteadas, avellanas y aliño de yogur y nueces. O quizá el tabulé de quinoa y maíz con cebolla y queso de cabra.

En cuanto al capítulo de las sopas y, dada la tradición holandesa, es realmente amplio. Y los postres son absolutamente delicados y asumibles por los aficionados a la cocina. Como muestra, el pastel de polenta y naranja, o el helado de té verde.

Le guía una filosofía autosuficiente y económica. Demuestra que se puede cocinar sin recurrir a múltiples utensilios y de elevado precio. Recordemos que no hace tanto tiempo, nuestras abuelas preparaban los mejores platos del mundo sin hacer uso de grandes artilugios.

Terrinas, caldos de ternera, de pollo, de vegetales o de pescado, conservas e infinidad de propuestas completan este libro que abre el apetito.

Porque aunque sigamos comiendo fuera de casa, deberíamos abandonar el hábito de engullir y disfrutar, aunque sea durante apenas unos minutos y frente al ordenador, de un plato saludable.

Cocinar en casa y disfrutar de ese momento, quizá en compañía y con una copa de vino, es un buen truco para ponerle amor a esa receta que, mañana, será nuestro mejor alimento. Nada de bocados rápidos, nada de bajar al bar de la esquina y comprar cualquier cosa, cocinar es una afición muy relajante y necesaria.

Cocinar y reunir a nuestros amigos y familia en torno a una mesa, siempre ha sido una gran forma de celebrar. Y tener cerca libros como éste es una gran ayuda.

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