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Bares y lugares

5 razones para repetir en Only You hotel

La oferta cambiante de este hotel , la decoración y el ambiente lo han convertido en un referente en Madrid.

Uno no sabe muy bien porqué hay lugares a los que vuelve de forma recurrente desde que los visita por primera vez. Uno de las razones, seguramente, es la cercanía al lugar de residencia; pero no la única. En este caso son varios los motivos que nos llevan frecuentemente a Hotel Only You, en Madrid; y más concretamente a sus lugares comunes, porque, en honor a la verdad, el hotel no lo conocemos (desventajas de vivir el la misma ciudad, que hacen que uno no suela alojarse en hoteles ajenos teniendo casa propia).

Ese hotel que durante años (un par de ellos que duró la obra) nos obligaba a bajar la acera, con el consiguiente trastorno siempre que la calle Barquillo estaba en nuestro itinerario, hoy se ha convertido en parada y fonda; más en días laborables, y más en momentos de poca afluencia; aunque damos fe que cuando realmente está en su salsa es en pleno apogeo, con ese ir y venir de gente local y extranjera que anima tardes y noches dispuesta a divertirse.

Si no hemos hablado antes de Only You Hotel and Lounge Madrid es porque nos gusta que las cosas, los espacios y la gentes maduren, se establezcan y tomen vida propia más allá de modas o repercusiones momentáneas tras exitosos lanzamientos de marketing. Lo decimos y lo repetimos siempre: en ElHedonista no está lo nuevo (que también, a veces), está lo bueno. Y ahora sí es hora de hablar de este espacio que sigue marcando buena parte de la vida social de los barrios de Justicia y de Chueca, y de las razones por las que nos convence.

1. La arquitectura y la decoración. Ubicado en lo que fuera un palacete construido en el siglo XIX, en pleno centro vivo de Madrid, ya indica la voluntad de la propiedad por sentar la bases de algo especial. Que Lázaro Rosa Violán esté detrás de el proyecto decorativo ya es una garantía de éxito. El interiorista ha conseguido ese ‘no sé qué’ que convierte los lugares en sitios confortables, apetecibles y vivibles, muy en la línea de los hoteles neoyorkinos, incluso los asiáticos, en los que el lobby nunca es un lugar de paso si no un espacio versátil que invita al encuentro, a la reunión. El bar merece especial mención, pero también el salón de la chimenea en el que disfrutar de un buen café o un trago bien servido, o el espacio del patio interior, el restaurante….

2. El ambiente. Desde el minuto uno el hotel dio con el público que buscaba, un grupo amplio de gente ansioso por encontrar un centro de encuentro de nivel en la frontera del barrio de Chueca (barrio en plena de decadencia y absolutamente descuidado por un ayuntamiento al que aporta tantos beneficios) y el renovado barrio de Justicia (lo que aquí siempre hemos llamado el Soho de Madrid). Ese público fiel que anima las mañanas con reuniones de trabajo, las sobremesas con cafés largos, y las tardes noches con la motivación de una copa en la mejor compañía.

3. El brunch de los domingos. Por ubicación, y por la características del lugar el brunch ha encontrado aquí la razón de su nombre. Independientemente de la propuesta gastronómica, que es buena y sobradamente abundante, destacamos la idea de tomar un brunch de 12.00 a 16.00 con luz natural, lo que parece de perogrullo, pero que no en todos los lugares se tiene en cuenta.

4. El servicio. Joven, dinámico, afable, sonriente, elegante y eficaz. Así da gusto. También lo da el hecho de que a base de visitar este espacio a uno le traten como a un habitual (extraña sensación en un hotel, un lugar tan de paso), como en esos bares de toda la vida en los que ya saben lo uno desea y se lo sirven al verle entrar por la puerta. Ambiente internacional con costumbres de siempre. Está bien; muy bien.

5. Su creativo after work. Es otro de los puntos fuertes de este hotel, cuya propuesta gourmet corre a cargo del chef Carlos Martín, que cada jueves de 19.00h a 23.00h elabora unos exquisitos hot dogs cuya receta varía en función de la inspiración del maestro, que va variando desde la opción mexicana, hasta la griega, americana o italiana. Todo ello amenizado con la actuación en vivo de un Dj. Los martes, en cambio, se dedican al aperitivo italiano, que consta de un mini buffet en el que es posible disfrutar de bruschetta, chistorra a la cerveza, grissini, tortilla trufada, mortadela aliñada al estilo oriental o cherrys secos al aceite y orégano. Todo acompañado con el clásico aperol spritz, ese cocktail que se elabora con una parte de Aperol, dos de cava, media luna de naranja y rocas de hielo.

Tenemos intención visitarlo como huéspedes en su zona de descanso. Cuando así sea, lo contaremos. Aunque tenemos referencias fiables de que la experiencia merece también mucho la pena.

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