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Bares y lugares

A Margem, en Lisboa

Una terraza en la desembocadura del Tajo con un ambiente único.

En un enclave histórico, rodeada de los monumentos de la época de los descubrimientos y en primera línea frente a la desembocadura del Tajo cerca de Lisboa, se encuentra A Margem, un cubo blanco que es terraza y restaurante y que sorprende desde el primer momento por la calidad, el impacto visual y el racionalismo de su arquitectura.

Tiago Gamboa y Pedro Vaz, amigos de la infancia y navegantes a vela por el Tajo, decidieron un día lanzarse a la que fue una larga aventura: la concesión de una terraza que se asomara al río.

Tras varios años de luchas contra la maraña administrativa, encargaron el proyecto al arquitecto Pedro Falcão de Campos, siempre con el temor de que un día la Autoridad Portuaria de Lisboa les retirara la concesión. El proyecto es este cubo desmontable (por algo será), con cocina y baños en el sótano, estructura de vigas vistas y piel de cristal, donde se aprovechan totalmente el espacio y la luz, una estructura que se fusiona con el paisaje y mantiene a raya el tan frecuente viento del Atlántico.

Por si la luz nívea de Lisboa no fuera suficiente, el espacio se decoró en blanco: mesas blancas con cuidados manteles, la silla Gonçalo de los años cincuenta, también en blanco. Y blancos también el pavimento, la terraza, los toldos y los techos con las vigas vistas.

A Margem, se encuentra a un minuto del Monumento a los Descubrimientos y a dos de la Torre de Belén, al lado de un precioso faro intacto y enfrente del tan concurrido carril-bici.

En esta terraza, con cocina abierta de 10 a 24 horas todos los días de la semana, se puede tomar algo a cualquier hora: desde un desayuno hasta una cena tardía, un cocktail o una caipiriña a la caída de la tarde, batidos de frutas naturales o vinos de bodegas pequeñas seleccionadas.

La carta es variada y con opciones sencillas de sandwiches, tapas, ensaladas y algún plato del día más contundente, como el bacalao o la carrillera. Los postres caseros y los zumos y batidos son la marca de la casa y hasta aquí se acercan los habitantes de Lisboa, deportistas que se ejercitan en la zona y muchos turistas .

Nos encantan la paz y la tranquilidad del lugar, las espléndidas vistas, especialmente a la hora del desayuno o al atardecer, con el puente 25 de Abril como contrapunto; observar el devenir de los barcos y cruceros con su movimiento silencioso continuo, que nos entretiene la vista y nos permite relajarnos, hacer un alto en el camino, reponer fuerzas y sentir el río a punto de desembocar en el mar. Como cita Pessoa, para no quedarnos al margen en la travesía de la vida.

5 respuestas a A Margem, en Lisboa

  1. María Rosa dijo:

    Qué maravilla de pieza arquitectónica! Exponente de la nueva generación de arquitectos portugueses tomando el relevo. Alquilaremos una bicicleta y nos encaminaremos a Belem para conocer este nuevo spot. Gracias Maribel por estos descubrimientos

  2. Mónica dijo:

    Maribella, qué lugar más interesante, tan limpio y encima desmontable!!!!!!! La verdad es que el ritmo creativo de la ciudad es altísimo, tendríamos que ir hasta allí cada muy poco tiempo para no perdernos tantas bondades!!!! Qué envidia!

  3. Mª luisa dijo:

    Para los que añoramos El Tejo, recordamos con saudade su rivera; su luz, no hay duda que esta nueva sugerencia de visitar A Margen se tendrá en cuenta para la próxima visita a mi ciudad preferida.

  4. CARMEN dijo:

    Lisboa… cada vez me sorprende mas y mejor! Lo bueno es pensar en la cantidad de sitios por descubrir que aún quedan! Gracias por “o apontamento”.

  5. SAndra Penha dijo:

    Me encanta. Con mucho Sol aún mejor :)

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